sábado, 17 de octubre de 2026

Weird Magazine # 4, septiembre 2026.

Hasta el estreno de 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), que obtuvo una inmensa aceptación crítica y comercial, el cine de ciencia ficción no era tomado muy en serio por críticos y pensadores de distinta ideología. Las más de las veces, el género había venido enfocado al público juvenil en producciones destinadas mayoritariamente a los autocines. De igual modo, la televisión había enfocado sus producciones ci-fi a un target adolescente. El film de Kubrick dio el pistoletazo de salida a una ciencia ficción más adulta, y entre finales de los sesenta y durante buena parte de los setenta el cine de ciencia ficción se alejó de la aventura espacial y de los peligros atómicos con amenazadores bichos gigantes producto de la radicación de los que solían ocuparse el ejército, prefiriendo mostrar una cara más amarga. Anteriormente alguna cinta (más o menos) apocalíptica se pudo ver en las pantallas, pero es en los años de la contracultura y las graves crisis que asolaban a los Estados Unidos cuando se estrenaron una serie de producciones distópicas que no miraban con buenos ojos los actos de los hombres ni para con ellos mismos ni para con el resto del mundo, ni avecinaban un destino muy halagüeño para la humanidad. Cintas como la trilogía (que no es tal) protagonizada por Charlton Heston, El planeta de los simios (Planet of the Apes, Franklin Schaffner, 1968), El último hombre... vivo (The Omega Man, Boris Sagal, 1971), y Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, Richard Fleischer, 1973) [1], o como aquella Nueva York, año 2012 (The Ultimate Warrior, Robert Clouse, 1975) que protagonizara un otoñal Yul Brynner. Para 1977 la ciencia ficción retoma la aventura (blanca y juvenil), la space opera y el puro entretenimiento con héroes y villanos y finales felices gracias al rotundo éxito generado por La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas), marcando el rumbo que el género tendrá como preferente en la década siguiente.

El cine post-apocalíptico, tal como la mayoría del público lo concibe, triunfaría especialmente en la década de los ochenta. El estreno de Mad Max, salvajes de autopista (Mad Max, George Miller, 1979), un film australiano de bajo presupuesto que recaudó una cuantiosa taquilla a nivel mundial, marcaría un antes y un después en el (sub)género. Mas fue a partir de su (primera) secuela, Mad Max, el guerrero de la carretera (Mad Max 2, 1981), cuando estalla el auténtico boom por la ciencia ficción post-atómica y ésta adopta/adapta los temas y tropos que la harán fácilmente reconocible en un sinfín de trabajos que se rodarán por muy distintos puntos del planeta: parajes desolados y destruidos (por guerras, epidemias, etc) donde parte de la población ha sido diezmada, y algunos han regresado a un estado de barbarie y se agrupan por clanes/tribus (son habituales los peinados con cresta mohawk), movidos/motivados por la violencia y la más pura y dura supervivencia; donde hay escasez de recursos (apenas queda gasolina ni agua, y son bienes muy codiciados), y gobiernan líderes tiránicos/mesiánicos cuyas hordas/ejércitos se desplazan con vehículos tuneados para correr y destruir. Donde hay héroes (los menos) y villanos (muchísimos) en el sentido más clásico/arquetípico de los films y novelas de aventuras. El triunfo en los ochenta de la muscle opera, con sus hiper musculados héroes de una pieza, se hizo notar también en la ciencia ficción postapocalíptica. Acción, violencia, algunos desnudos (preferiblemente femeninos), tipos fuertes y aguerridos de pocas palabras, villanos de tebeo...  Cine de puro entretenimiento/evasión, con tramas sencillas y fácilmente reconocibles/asimilables por el público, alejadas las más de ellas de la ironía, el trasfondo y la crítica de otro de los films seminales (y también muy copiados) del (sub)género, 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, John Carpenter, 1981). Las salas de programa doble, los cines de verano, y los nacientes videoclubs ayudaron, y mucho, a la difusión de estas películas (y de otros tantos géneros). Hubo también algunas (pocas) propuestas arty de carácter apocalíptico, aunque no fueron muchas ni las más aplaudidas por la platea.

Destaca en aquellos prolíficos ochenta, edad de oro de estas películas, la fructífera producción que se hizo desde Italia en los postremos años de esplendor (ya en franca decadencia) del cine de género transalpino. La ciencia ficción post-atómica que seguía los pasos dados por Max Rockatansky fue uno de los últimos filones que se exprimieron/explotaron desde el país con forma de bota, y en los que son bien reconocibles el reciclaje de elementos/detalles/tramas/desarrollos propios del péplum y, sobre todo, del spaghetti-western. Viejos zorros como Sergio Martino, Lucio Fulci, Bruno Mattei o Enzo G. Castellari continuaron/prolongaron sus carreras en el medio a través de esta particular ciencia ficción donde la acción se imponía a la reflexión, y donde la explotación/apropiación de éxitos foráneos era la moneda común.

Un tipo de cine, un modo de ver la ciencia ficción que, al igual que la mayoría de los (sub)géneros se ha prolongado/recuperado en el nuevo siglo, aunque ahora sean menos (y con cierta mirada nostálgica) los que se decanten por la pura explotación, y más los que tratan de llevar un mensaje, en ocasiones adaptando libros de cierta reputación.

El pasado mes de septiembre salía a la venta el cuarto número (y parece que, lamentablemente será el último) del Weird Magazine, el “magazine oficial del canal de YouTube Videoclub Weird” editado por Pano Art Books, dedicado en esta ocasión al cine de ciencia ficción apocalíptica, o como indica su cubierta “Especial guerreros de descampao”. Un total de 135 páginas recorriendo el apocalipsis de unos días de futuro pasado que cuenta con el buen hacer de un buen puñado de expertos en el cine de género, como Javier Pueyo, Octavio López-Sanjuán, Juan P. Rodríguez Lazo, José Luis Salvador Estébenez, Fernando Rodríguez Tapia, o los encargados de dar a luz a esta criatura: Sergi Atencia Sánchez (SAS) y José Manuel Sarabia, entre tantos otros, y donde los que esto firmamos tenemos el placer de colaborar.

Este ejemplar cuenta con el prólogo del realizador Óscar Aibar, cuyo primer largometraje fue precisamente un film afín a la temática tratada, la malditísima Atolladero (1995). Cinta que tomaba como base el cómic de mismo título, publicado por la revista Makoki en 1990, que él escribió y que contó con los lápices del polémico Miguel Ángel Martín. Su rodaje fue una completa odisea, marcada por la desgracia y los problemas hasta tal punto que en no pocas ocasiones se pensó que no llegaría a terminarse [2]. Para colmo, apenas conoció estreno en cines ni tuvo edición en vídeo. Y no ha sido hasta tiempos más recientes que se ha podido ver y disfrutar con la calidad merecida. Aibar recuerda para Weird Magazine aquel (amargo) debut en la pantalla, y lo hace mirando atrás con más reflexión que ira y parafraseando constantemente el poema No volveré a ser joven de Jaime Gil de Biedma [3].

No falta el (obligatorio) poster, que esta vez nos trae a Cindy Weird, la chica eslogan de la revista, motorizada en un mundo futurista distópico, evocándonos el recuerdo de aquella rubia ilustrada por Luis Royo de la portada del videojuego Turbo Girl que editara Dinamic en la década de los ochenta.

No te quedes sin “el fanzine de la muchachada” que también es “¡apto para pollaviejas! Son cien copias numeradas la edición. Lo podéis conseguir a través de la página de Pano Art Books: https://panoartbookstienda.com/

Alfonso & Miguel Romero

[1] Adaptaciones de las novelas El planeta de los simios (La planète des singes, Pierre Boulle, 1963), Soy leyenda (I Am Legend, Richard Matheson, 1954) y ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! (Make Room! Make Room!, Harry Harrison, 1966) respectivamente. La de Matheson ya contaba con una adaptación previa en 1964, en régimen de coproducción entre Estados Unidos e Italia, a cargo de Ubaldo Ragona y Sidney Salkow y con Vincent Price de protagonista, así como con un mediometraje realizado en España en 1967 por Mario Gómez Martín.

[2] Muy recomendable la lectura del libro Making of (Mondadori, 2008), donde el propio Aibar relata aquella intensa experiencia.

[3] Uno de los poemas que eligió su buen amigo Loquillo para su primer disco de poemas, a los que puso música su habitual colaborador Gabriel Sopeña. De hecho, el álbum se tituló precisamente La vida por delante (Hispavox, 1994), como dice uno de los versos del poema.


jueves, 8 de octubre de 2026

The Damned en concierto, sala EM, Sevilla 1991.

 

En los últimos años, la multitud de salas de conciertos que hay en Sevilla, así como las diferentes asociaciones musicales han nutrido a la capital andaluza de una estupenda y variada agenda de conciertos que hasta no hace tantos años era imposible/impensable.

Quitando aquellas Cita en Sevilla y Leyendas de la guitarra, que durante años proporcionaron a la ciudad de una serie de interesantes directos, no eran muchos los promotores que se animaban a traer por estos lares bandas que no estuvieran en el candelero de las radiofórmulas... Pero claro, alguna que otra sorpresa se dio. Y una de ellas fue la actuación en 1991 de la banda británica The Damned en la sala EM, que por lo general funcionaba como discoteca para la juventud pija de la época. Nuestro amigo Eduardo Álvarez allí estuvo, y nos lo rememora en las siguientes líneas.

The Damned en sus tempranos tiempos

Ya han pasado muchos años de cuando vi en 1991 a The Damned en la discoteca EM, sitio donde también pude ver a otra gran banda inglesa, los Doctor Feelgood, con el cantante Lee Brilleaux al frente. Recuerdo que fui con bastantes amigos a la discoteca EM, que estaba al lado del recinto de la feria de abril, y mientras íbamos para allá pensaba en cómo sería el concierto y, claro, en aquellos años era difícil conseguir discos o casetes y tener referencias, pero The Damned eran ya una leyenda. 

Donde tocaron The Damned fue en la parte de atrás de la discoteca. El concierto fue al aire libre, y pude verlos subir al escenario y comprobar que Dave Vanian era muy pálido. Lo de "Vanian" era por Transilvania, patria chica del conde Drácula; y a Rat Scabies le vi con su aspecto de roedor, y le dije a mis amigos que el apodo era ideal pues parecía una rata. También vi a mi admirado Captain Sensible, y mi amigo Ricardo se sintió decepcionado pues no estaba Brian James. Sí estaba Paul Gray, ex bajista de Eddie and the Hot Rods.

Del concierto recuerdo que soltaron un sonido muy caótico, y eso me gustó. Además, tocaron canciones como "Born to Kill", "New Rose", "I Feel All Right", "Feel the Pain" y la muy polémica "So Messed Up".

Fue un gran concierto de una banda pionera en todo, por ser primero punks y luego siniestros. Y recuerdo que a la vuelta iba en coche con unos amigos y les hablé y conté batallitas de The Damned, del boxeador José Legrá, del equipo de fútbol argentino Independiente de Avellaneda, de la serie de televisión Corrupción en Miami (Miami Vice, 1984-1989), y de que tenía revistas eróticas donde aparecían Pam Grier, Ágata Lys, Susana Estrada, Bárbara Rey, Regina Do Santos, la exhuberante Eva León, Norma Duval y la gran Caprice .Y un amigo me dijo que me envidiaba pues esas revistas eran un auténtico tesoro.

Eduardo Álvarez Cónsul

miércoles, 7 de octubre de 2026

The Damned en directo en la Sala Wagon, Madrid, 27 de septiembre de 2026. Crónica de un concierto accidentado.

 

Cinco décadas hace este año 2026 que The Damned se subieron por primera vez a un escenario. En la gira internacional por sus cincuenta años, la banda británica recalaba en España en tres citas: en Valencia, el viernes 25 de septiembre dentro de la programación del Visor Fest, que tuvo lugar en el auditorio Marina Norte Bareclonat; en Barcelona el sábado 26 en la Razzmatazz; y el domingo 27 en Madrid en la Sala Wagon.

Visto que no incluía esta visita a nuestro país ningún concierto por tierras andaluzas [1], y como no era plan de dejar pasar la oportunidad de ver a Dave Vanian y los suyos, por razones de logística nos decantamos por asistir a la última de las citas programadas. Y la mañana del domingo 27 nos dirigimos a la estación de Santa Justa y cogíamos junto a un amigo el AVE dirección a la capital. “La calidad del servicio no es la misma desde hace cuatro o cinco años”, nos comentaba nuestro compañero de correrías. Totalmente cierto. La enorme, desbordante, cantidad de turistas (extranjeros y nacionales) que colapsan cada día la estación, y las larguísimas colas que se montan para los distintos embarques, han sobrepasado y con mucho la infraestructura que bastaba para dar el mismo servicio hace tan sólo unos años. Ello unido al lamentable accidente ferroviario que tuvo lugar el pasado 18 enero en Adamuz, Córdoba, ha ocasionado que los retrasos sean cada vez más corrientes (y asumidos por los viajeros). Afortunadamente, nuestro viaje de ida no sufrió ningún atraso (el de vuelta no sería lo mismo), ni ningún otro percance.

El viaje se hizo corto y agradable. Llegamos a nuestro destino al mediodía, con la estación de Atocha rebosada de gente, y disponiendo nosotros de tiempo de sobra para permitirnos un paseo por el rastro, bajo un sol de justicia, y hacer algunas paradas para comer y beber algo (siempre hay un motivo que celebrar, dice el refrán), y pasar por algunas tiendas (aprovechando la libertad de apertura en días festivos que tiene Madrid). Después paramos en el apartamento reservado para darnos una ducha, descansar un poquito y prepararnos para ir al evento.

La Wagon, sita en la parte superior de la estación de Chamartín, abría sus puertas con amplia anticipación a la hora programada, las 20:30, para que la banda saliera a escena. Llegamos con tiempo de sobra para colocarnos entre las primeras filas. Aún no había mucha afluencia de gente en la sala. Como era de esperar, nos encontramos con un público variopinto (la larga trayectoria del grupo y sus distintas etapas han ido acercando a una gran variedad de fans a la banda) que, eso sí, en su mayoría peinaba canas. La banda celebra, como decíamos al principio de estas líneas, cincuenta años en activos. Sus integrantes rondan los setenta, quien más y quien menos, y de igual modo la mayoría de sus seguidores no son precisamente unos jovenzuelos. Unos/as pocos/as de los asistentes incluso llevaban bastón o muleta para ayudarse a caminar.

Poco a poco la Wagon se fue llenando, y para cuando llegaba la hora señalada se encontraba un generoso número de personas colmando el recinto. Los indispensables Dave Vanian, Capitán Sensible y Rat Scabies [2], junto a los también míticos y memorables Paul Gray y Monty, no se hicieron de rogar y The Damned tomaban el escenario. Abriendo fuego con “Streets of Dreams” para meterse al público en el bolsillo sin ningún problema desde los primeros acordes. De esta etapa, más gótica, de la banda también sonaron cortes como “Shadow of Love”, “The History of the World (Part I)”, “Just Can’t Be Happy today”, “Is It a Dream?”, o la tan esperada (y cantada por todo el respetable) versión del “Eloise” de Barry Ryan que el grupo registrara en 1986. Tampoco faltó un (somero) repaso a su (primigenia) etapa más punk, con clásicos de la talla de “Love Song”, “Second Time Around”, “Machine Gun Etiquette” o la indispensable “Neat Neat Neat”, con la que concluirían este bloque. Hubo lugar también para recordar/homenajear a Brian James, uno de los miembros fundadores del grupo [3], fallecido en marzo de 2025. Y cerraron tras un par de bises, la fundacional “New Rose” y la dinámica “Smash It Up”.

The Damned sabían que contaban con el beneplácito de la afición asistente y se mostraron muy cómodos durante la actuación. Mr. Vanian, con su eterno look de dandi siniestro, no se estuvo quieto en ningún momento, recorriendo el escenario de una punta a otra a lo largo de todo el concierto y acercándose cada dos por tres a las primeras filas. Tampoco el Capitán Sensible ni Paul Gray quisieron permanecer parados, buscando igualmente el apoyo del respetable. Poco se le puede achacar a una banda con tanto recorrido, que sabe muy bien quiénes son y qué espera el público de ellos. Algunos fallos técnicos en la percusión y poco más. Resultó muy cuestionable (e incómodo), esto responsabilidad de la sala, el machacón y cegador juego de luces. También el sonido falló en alguna que otra ocasión. Pero bueno, esos son cosas que no tienen gran importancia. Lo peor del evento vino por parte del público. Es decir, por parte de “cierto sector del público”. Un puñado de tipos borrachos, por supuesto no de los más veteranos, se emperraron en que estaban en un concierto de punk (ignorando, conscientemente o no) el resto de la trayectoria de la veterana banda. Y para ellos, en su cerrazón, un concierto de punk es una excusa (como cualquier otra) para hacer el cafre. No bailar pogo, no hablamos de eso. Estamos hablando de dar codazos en la espalda a quien tienen delante, empujar a diestro y siniestro, propinar patadas a cualquiera que esté en frente, tirarle vasos de cerveza al personal por encima (como si fuera barata la birra en el local...), etc. Y es que ni siquiera aguardaron a que diera comienzo la parte con los temas punk de The Damned, cuando empezaron a armar bulla aún estaban sonando temas más tranquilos.

Esto llevó a que más gente acabara implicada en el barullo. O contagiados por el frenesí violento o respondiendo al mismo (y uno se pregunta: para qué llegar con tiempo y hacerte con un buen sitio si luego se va a montar esto y te van a desplazar/echar/golpear).  Pero también dio lugar a que muchos otros se fueran para atrás, apartándose de la violencia y evitando recibir hostias no deseadas y/o entrar en pelea con alguien. Ya hemos comentado que no pocos de los asistentes tenían ya una edad en la que estos saraos no son bienvenidos. A ver, una cosa es moverte y bailar con tu círculo de amistades, dar saltos (sin atizar intencionadamente a nadie), y demás. Estas en un concierto, de acuerdo. Y otra muy distinta ir a sacudir a todo quisqui. Al finalizar el show eran legión las caras de cabreo y decepción entre el público, y la gente (indignada) comentaba que esa actitud violenta estaba fuera de lugar. Un punto y final amargo a una cita muy esperada que podía haber acabado de otra forma mucho más positiva si los retrasados de turno, parapetados bajo el abrigo de su ignorancia, no confundieran una sala de conciertos con un estadio de fútbol. Porque es la misma actitud de utilizar lo que en tiempos fue un deporte para irse a dar de hostias de una forma, digamos, aceptada/interiorizada hoy socialmente.

Comentando del tema unos días después con una amiga, ésta nos declaraba que recientemente había estado en una diminuta sala de Sevilla, en un concierto de una banda alejada de postulados punk, en el que también una sección del público se entregaba a una espiral de golpes y empujones como si de un liberador y dionisiaco ritual obligatorio se tratara. Y es que la alargada sombra de los imbéciles acecha en cualquier rincón. O lo que es lo mismo: en todos lados hay gilipollas.

Alfonso Romero & Malina Murnau

[1] Casualmente, el sábado 26 de septiembre actuaba en Granada The Sisters of Mercy, banda en la que militara durante un tiempo Patricia Morrison, la esposa desde 1996 de Dave Vanian, líder de The Damned. Aunque desde hace unos años en las redes hay rumores de su separación, oficialmente la pareja sigue junta.

[2] Rat Scabies llegó a tocar con la banda de gothabilly The 69 Cats. De ellos os hablamos hace un tiempo en este mismo blog: https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2023/08/el-oscuro-rockabilly-de-69-cats.html

[3] También fue uno de los creadores de la banda The Lords of the New Church, aquí junto al norteamericano Stiv Bators (exDead Boys).


viernes, 2 de octubre de 2026

VVAA “Porky’s” (Polygram, 1982).

 

Los turbulentos tiempos que vivían los Estados Unidos conforme avanzaban los sesenta y que terminaron de reventar en los setenta, ayudaron a triunfar a una cinta como American Graffiti (American Graffiti, George Lucas, 1973), que proyectaba una mirada de añoranza a momentos pasados, a unos años más sencillos y felices. Arrancando con ella lo que se conocería como películas de nostalgia, con tramas ambientadas entre finales de los cincuenta y los primeros sesenta, y que trataron un buen puñado de producciones que gozaron del favor del público en las carteleras de los setenta e incluso en un puñado de años de la siguiente década [1]. 

Dejando a un lado el dramatismo del film de Lucas y de algunos de los títulos que la siguieron, la publicación National Lampoon’s, que llevaba en activo desde 1970 y que a mediados de la década alcanzaba altas cotas de ventas, estrenó con respaldo de la Universal su primera producción cinematográfica, Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, John Landis, 1978) [2]. Una respuesta a esta ola de films de nostalgia, ambientada en 1962, donde el humor más grueso, sexual y escatológico hacía aparición, adueñándose de la función, para terminar por tomar las salas de cine por asalto, generando una serie de imitaciones, y no sólo en los Estados unidos, que arrasarían en los cines (y videoclubs) de medio mundo a lo largo de los ochenta [3]. Dando lugar a una serie de exitosas cintas que a su vez tendrían sus propias secuelas y copias. Un caso llamativo fueron las diferentes producciones israelíes comandadas por los inefables Menahem Golan y Yoram Globus, y realizadas por Boaz Davidson, que dieron comienzo con Polo de limón (Eskimo Limon, 1978), y cuyos personajes prolongarían sus aventuras amorosas-sexuales en un puñado de continuaciones que se venderían muy bien en multitud de países. Y que Golan, Globus y Davidson prolongaron y trasladaron a suelo estadounidense, ya pilotando los dos primeros los mandos de Cannon Films, con El último americano virgen (The Last American Virgin, 1982), aunque ésta se desarrollaba en los años de su producción, no en los cincuenta o sesenta.

BSO de Baby Love (1983), de Dan Wolman, una de las producciones israelíes de Golan & Globus

Al poco de comenzar los ochenta llegaría a las pantallas una de las más célebres cintas que siguieron la estela del film de John Landis, la producción canadiense Porky’s (Porky’s, 1981). Escrita, co-producida, y dirigida por Bob Clark, que con este trabajo se distanciaba de sus anteriores propuestas, donde se había hecho un nombre en el cine de terror con la realización de Children Shouldn’t Play with Dead Things [vd: La noche de los muertos vivientes II; tv/br: Los niños no deben jugar con cosas muertas, 1972], Deathdream [tv/vd/dvd/br: Crimen en la noche, 1974] o Black Christmas [tv/vd/dvd/br: Navidades negras, 1974], así como la producción de la interesantísima Deranged [tv: Trastornado, 1974], cuya realización recayó en sus colaboradores Jeff Gillen y Alan Ormsby, y que se inspiraba en las andanzas de Ed Gein, “el carnicero de Plainfield”, llegando a las salas de cine poquito antes que La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) de Tobe Hooper, que tomaba el mismo caso como inspiración. Tras éstas, Clark iría pasando a mejores divisiones y en 1981 reventó las carteleras con un título (en principio) muy alejado de sus más tempranas producciones.

Porky’s, ambientada en 1954 en la sureña Florida, narraba con humor irreverente (ahora diríamos políticamente incorrecto) las aventuras festivo-sexuales de un grupo de chavales de instituto que parece que no tienen otra cosa en la cabeza que perseguir faldas. En una de éstas se les ocurre ir a un burdel flotante del condado vecino, el Porky’s, que toma su nombre de su dueño (al que interpreta el orondo Chuck Mitchell), un tipo racista y muy cabrón que les hará una jugarreta a los chicos... Aunque al final le saldrá caro.

Las bromas y desventuras del grupo de jovenzuelos protagonistas calaron hondo en el público. La cinta obtuvo un rotundo éxito a nivel internacional (hoy día no se hubieran estrenado en salas de cine), engendrando un sinfín de títulos similares, así como dos secuelas oficiales, Porky’s II: Al día siguiente (Porky’s II: The Next Day, 1983), en la que no salía el personaje de Chuck Mitchell aunque siguiera en el título, y ¡Porky’s contraataca! (Porky’s Revenge, 1985), escrita y producida por Clark pero dirigida por James Komack. Pero además, el éxito de Porky’s daría paso a que muchos distribuidores españoles (con más cara que escrúpulos) trataran de pasar por continuaciones a un puñado de trabajos que en realidad nada tenían que ver con aquélla.

Tercer volumen de la banda sonora de American Graffiti (1973)

Volviendo con el citado film de George Lucas, éste nos ofreció una banda sonora repleta de canciones de R’n’R, R&B, surf, doo-wop, high school, etc, que fue igualmente un rotundo éxito de ventas en su edición física en doble LP, acarreando una continuación en otros volúmenes, así como una respuesta por diferentes países publicando sus propias recopilaciones de oldies nacionales e internacionales. Las siguientes películas que se acercaron a esta temática de nostalgia apostaron del mismo modo por llenar sus BSO de viejos éxitos de los años retratados en sus tramas, destacando la de The Wanderers (Las pandillas del Bronx), publicada por RCA. El film de Landis no fue tampoco una excepción, y no fueron pocos quienes se acercaron a la música de Sam Cook, Otis Day & the Knights y otros gracias a la película [4]. Incluso las producciones israelíes de Golan y Globus recurrieron a la misma estrategia, logrando una notable venta de los álbumes publicados. Buena prueba de ello fue el reportaje sobre la banda sonora del film Polo de limón que hicieron en el programa televisivo Aplauso de TVE [5].

LP de la banda sonora de Desmadre a la americana (1978)

Porky’s no fue una excepción, y también se musicó con una serie de éxitos de los años cincuenta, década en la que transcurría la acción. Polygram se encargaría de publicar el LP al poco de estrenarse la cinta, incluyendo doce de las canciones, generalmente de corte romántico, que suenan en la película. Podemos escuchar a Patti-Page en un par de ocasiones con “Tennesee Waltz” (que abre el álbum) y “Mockingbird Hill”, en su estilo de pop-country, a los Crew-Cuts a ritmo de doo-wop con sus inmortales “Sh-Boom” y “Earth Angel”, a The Platters con su tema más emblemático, la balada vocal “Only You”, a Les Paul con “How High The Moon”, y las baladas pop “'Til I Waltz Again With You” y “Why Don't You Believe Me” a cargo de Teresa Brewer y Joni James respectivamente. No obstante, es la estrella del country Hank Williams quien más representación tiene en el álbum con hasta cuatro de los más famosos cortes de su exitosa y abruptamente corta carrera [6]: “Cold Cold Heart”, “Honky Tonkin’”, “Your Cheatin’ Heart” y “Lovesick Blues”. No obstante, algunos de los temas que suenan en el film no llegaron a aparecer en el disco. Fue el caso de, por ejemplo, el “Maybellene” de Chuck Berry.

Porky’s II contaría de igual manera con una BSO compuesta por un puñado (aunque menos) de canciones de los años cincuenta, pero ésta no llegó a conocer formato físico. No ocurriría lo mismo con la siguiente entrega de la saga, ¡Porky’s contraataca!, que fue la más cuidada e interesante de las tres... pero de eso ya os hablamos hace un tiempo en este mismo blog... [7]

Alfonso & Miguel Romero

[1] Nos adentramos en este tema en este enlace: https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2025/05/seis-respuestas-diferentes-american.html

[2] En su juvenil reparto se encontraba Karen Allen, que también estaría al año siguiente en una de las mejores respuestas al fundacional film de George Lucas, The Wanderers (Las pandillas del Bronx) (The Wanderers, Philip Kaufman, 1979). 

[3] Más información en esta entrada: https://cerebrin.wordpress.com/2020/08/24/van-wilder-animal-party/

 [4] No obstante, en la banda sonora de Desmadre a la americana encontrábamos un par de temas versionados para la ocasión por uno de los intérpretes de la misma, el genial John Belushi. Que se ocupó de cantar “Louie, Louie”, de Richard Berry, y “Money (That’s What I Want)”, de Berry Gordy.

[5] No obstante, la versión “made in USA” de estas, El último americano virgen, desarrollada en los primeros ochenta, contó con una banda sonora repleta de pop y new wave a cargo de Blondie, The Police, Devo, U2, The Cars, The Commodores, y muchas otras formaciones.

[6] El 1 de enero de 1953, a la temprana edad de 29 años, un fallo cardíaco ponía fin a la vida de Hank Williams. Algunos detalles del suceso aún no han quedado claros. Por cierto, la música de este imprescindible músico de country ocupó igualmente un lugar destacado en uno de los grandes títulos del Nuevo Hollywood en los años setenta, el drama sureño La última película (The Last Picture Show, Peter Bogdanovich, 1971), cuya trama transcurría también en la década de los cincuenta.

[7] https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2023/05/bob-clark-dave-edmunds-y-la-banda.html


martes, 8 de septiembre de 2026

Mis tres libros favorito: Ufología

 


Hay muchos libros  que considero buenísimos sobre el tema que hoy tocamos. Pero a continuación subo los que para mi considero los mejores. 

No hago una reseña de ellos, ni mucho menos. solo es mi recomendación personal.  Si le interesa el tema ya saben a leer libros.


¿Ovnis?, Sí pero... (1979-2022)


Hacia un replanteamiento de la noción contemporánea de la realidad.

Escrito por el escritor Miguel Peyró. Publicado originalmente 1979, y con una nueva reedición en 2022.
Considerado libro de culto y escrito con una planteamiento bastante novedoso y fuera de lo normal. 
Si alguien le gusta el tema, no deje de conseguirlo y leerlo. Una joya.



la verdadera Historia del Condesito (2009)

(Probable contacto tecnológico con Seres Extraterrestres)

Escrito por Julio Marvizón Preney.  Un auténtico viaje a lo desconocido, con mucha información que hace su lectura una delicia. Recomendado al cien por cien.


Los Hombres de Negro y los Ovnis (1979)


Escrito  por Fabio Zerpa. Primera edición 1979. Para mi uno de los mejores de la colección que saco Plaza & Janes sobre temas de parapsicología y ufología y temas diversos dentro del misterio.

¿Quiénes son los Hombres de Negro? Si es un tema que le interesa no deje de leerlo.

martes, 25 de agosto de 2026

Para mi madre...



 Te extrañé

Te añoré

Pero perdí la batalla,

Acabó conmigo.

No puedo seguir con mi vida,

Dependiendo del tiempo.

Me ahogo en mi tristeza,

Todo fue extraño, tan solitario, tan mal.

En la celda de mi soledad

No se irá nunca este dolor.

Solo quiero gritar

Salir corriendo

No puedo más, en la cárcel de cristal

El dolor no se marchó, 

Se quedó conmigo, en mi corazón y no me abandonó..

Creí que fue un sueño cruel

Pero fue la realidad

Daño mental.

Mi dolor y yo

Duele y duele cada vez más

Lagrimas de sangre recorren mi rostro,

Cierro los ojos y te puedo ver

Te fuiste mi amor

y aquí me quede yo

Te quiero

 El 3 de septiembre del 2019 algo murió  dentro de mi, mi madre falleció. Y en varios días hará siete largos y raros años, si tenerte. Este es mi dolor.