viernes, 2 de octubre de 2026

VVAA “Porky’s” (Polygram, 1982).

 

Los turbulentos tiempos que vivían los Estados Unidos conforme avanzaban los sesenta y que terminaron de reventar en los setenta, ayudaron a triunfar a una cinta como American Graffiti (American Graffiti, George Lucas, 1973), que proyectaba una mirada de añoranza a momentos pasados, a unos años más sencillos y felices. Arrancando con ella lo que se conocería como películas de nostalgia, con tramas ambientadas entre finales de los cincuenta y los primeros sesenta, y que trataron un buen puñado de producciones que gozaron del favor del público en las carteleras de los setenta e incluso en un puñado de años de la siguiente década [1]. 

Dejando a un lado el dramatismo del film de Lucas y de algunos de los títulos que la siguieron, la publicación National Lampoon’s, que llevaba en activo desde 1970 y que a mediados de la década alcanzaba altas cotas de ventas, estrenó con respaldo de la Universal su primera producción cinematográfica, Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, John Landis, 1978) [2]. Una respuesta a esta ola de films de nostalgia, ambientada en 1962, donde el humor más grueso, sexual y escatológico hacía aparición, adueñándose de la función, para terminar por tomar las salas de cine por asalto, generando una serie de imitaciones, y no sólo en los Estados unidos, que arrasarían en los cines (y videoclubs) de medio mundo a lo largo de los ochenta [3]. Dando lugar a una serie de exitosas cintas que a su vez tendrían sus propias secuelas y copias. Un caso llamativo fueron las diferentes producciones israelíes comandadas por los inefables Menahem Golan y Yoram Globus, y realizadas por Boaz Davidson, que dieron comienzo con Polo de limón (Eskimo Limon, 1978), y cuyos personajes prolongarían sus aventuras amorosas-sexuales en un puñado de continuaciones que se venderían muy bien en multitud de países. Y que Golan, Globus y Davidson prolongaron y trasladaron a suelo estadounidense, ya pilotando los dos primeros los mandos de Cannon Films, con El último americano virgen (The Last American Virgin, 1982), aunque ésta se desarrollaba en los años de su producción, no en los cincuenta o sesenta.

BSO de Baby Love (1983), de Dan Wolman, una de las producciones israelíes de Golan & Globus

Al poco de comenzar los ochenta llegaría a las pantallas una de las más célebres cintas que siguieron la estela del film de John Landis, la producción canadiense Porky’s (Porky’s, 1981). Escrita, co-producida, y dirigida por Bob Clark, que con este trabajo se distanciaba de sus anteriores propuestas, donde se había hecho un nombre en el cine de terror con la realización de Children Shouldn’t Play with Dead Things [vd: La noche de los muertos vivientes II; tv/br: Los niños no deben jugar con cosas muertas, 1972], Deathdream [tv/vd/dvd/br: Crimen en la noche, 1974] o Black Christmas [tv/vd/dvd/br: Navidades negras, 1974], así como la producción de la interesantísima Deranged [tv: Trastornado, 1974], cuya realización recayó en sus colaboradores Jeff Gillen y Alan Ormsby, y que se inspiraba en las andanzas de Ed Gein, “el carnicero de Plainfield”, llegando a las salas de cine poquito antes que La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) de Tobe Hooper, que tomaba el mismo caso como inspiración. Tras éstas, Clark iría pasando a mejores divisiones y en 1981 reventó las carteleras con un título (en principio) muy alejado de sus más tempranas producciones.

Porky’s, ambientada en 1954 en la sureña Florida, narraba con humor irreverente (ahora diríamos políticamente incorrecto) las aventuras festivo-sexuales de un grupo de chavales de instituto que parece que no tienen otra cosa en la cabeza que perseguir faldas. En una de éstas se les ocurre ir a un burdel flotante del condado vecino, el Porky’s, que toma su nombre de su dueño (al que interpreta el orondo Chuck Mitchell), un tipo racista y muy cabrón que les hará una jugarreta a los chicos... Aunque al final le saldrá caro.

Las bromas y desventuras del grupo de jovenzuelos protagonistas calaron hondo en el público. La cinta obtuvo un rotundo éxito a nivel internacional (hoy día no se hubieran estrenado en salas de cine), engendrando un sinfín de títulos similares, así como dos secuelas oficiales, Porky’s II: Al día siguiente (Porky’s II: The Next Day, 1983), en la que no salía el personaje de Chuck Mitchell aunque siguiera en el título, y ¡Porky’s contraataca! (Porky’s Revenge, 1985), escrita y producida por Clark pero dirigida por James Komack. Pero además, el éxito de Porky’s daría paso a que muchos distribuidores españoles (con más cara que escrúpulos) trataran de pasar por continuaciones a un puñado de trabajos que en realidad nada tenían que ver con aquélla.

Tercer volumen de la banda sonora de American Graffiti (1973)

Volviendo con el citado film de George Lucas, éste nos ofreció una banda sonora repleta de canciones de R’n’R, R&B, surf, doo-wop, high school, etc, que fue igualmente un rotundo éxito de ventas en su edición física en doble LP, acarreando una continuación en otros volúmenes, así como una respuesta por diferentes países publicando sus propias recopilaciones de oldies nacionales e internacionales. Las siguientes películas que se acercaron a esta temática de nostalgia apostaron del mismo modo por llenar sus BSO de viejos éxitos de los años retratados en sus tramas, destacando la de The Wanderers (Las pandillas del Bronx), publicada por RCA. El film de Landis no fue tampoco una excepción, y no fueron pocos quienes se acercaron a la música de Sam Cook, Otis Day & the Knights y otros gracias a la película [4]. Incluso las producciones israelíes de Golan y Globus recurrieron a la misma estrategia, logrando una notable venta de los álbumes publicados. Buena prueba de ello fue el reportaje sobre la banda sonora del film Polo de limón que hicieron en el programa televisivo Aplauso de TVE [5].

LP de la banda sonora de Desmadre a la americana (1978)

Porky’s no fue una excepción, y también se musicó con una serie de éxitos de los años cincuenta, década en la que transcurría la acción. Polygram se encargaría de publicar el LP al poco de estrenarse la cinta, incluyendo doce de las canciones, generalmente de corte romántico, que suenan en la película. Podemos escuchar a Patti-Page en un par de ocasiones con “Tennesee Waltz” (que abre el álbum) y “Mockingbird Hill”, en su estilo de pop-country, a los Crew-Cuts a ritmo de doo-wop con sus inmortales “Sh-Boom” y “Earth Angel”, a The Platters con su tema más emblemático, la balada vocal “Only You”, a Les Paul con “How High The Moon”, y las baladas pop “'Til I Waltz Again With You” y “Why Don't You Believe Me” a cargo de Teresa Brewer y Joni James respectivamente. No obstante, es la estrella del country Hank Williams quien más representación tiene en el álbum con hasta cuatro de los más famosos cortes de su exitosa y abruptamente corta carrera [6]: “Cold Cold Heart”, “Honky Tonkin’”, “Your Cheatin’ Heart” y “Lovesick Blues”. No obstante, algunos de los temas que suenan en el film no llegaron a aparecer en el disco. Fue el caso de, por ejemplo, el “Maybellene” de Chuck Berry.

Porky’s II contaría de igual manera con una BSO compuesta por un puñado (aunque menos) de canciones de los años cincuenta, pero ésta no llegó a conocer formato físico. No ocurriría lo mismo con la siguiente entrega de la saga, ¡Porky’s contraataca!, que fue la más cuidada e interesante de las tres... pero de eso ya os hablamos hace un tiempo en este mismo blog... [7]

Alfonso & Miguel Romero

[1] Nos adentramos en este tema en este enlace: https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2025/05/seis-respuestas-diferentes-american.html

[2] En su juvenil reparto se encontraba Karen Allen, que también estaría al año siguiente en una de las mejores respuestas al fundacional film de George Lucas, The Wanderers (Las pandillas del Bronx) (The Wanderers, Philip Kaufman, 1979). 

[3] Más información en esta entrada: https://cerebrin.wordpress.com/2020/08/24/van-wilder-animal-party/

 [4] No obstante, en la banda sonora de Desmadre a la americana encontrábamos un par de temas versionados para la ocasión por uno de los intérpretes de la misma, el genial John Belushi. Que se ocupó de cantar “Louie, Louie”, de Richard Berry, y “Money (That’s What I Want)”, de Berry Gordy.

[5] No obstante, la versión “made in USA” de estas, El último americano virgen, desarrollada en los primeros ochenta, contó con una banda sonora repleta de pop y new wave a cargo de Blondie, The Police, Devo, U2, The Cars, The Commodores, y muchas otras formaciones.

[6] El 1 de enero de 1953, a la temprana edad de 29 años, un fallo cardíaco ponía fin a la vida de Hank Williams. Algunos detalles del suceso aún no han quedado claros. Por cierto, la música de este imprescindible músico de country ocupó igualmente un lugar destacado en uno de los grandes títulos del Nuevo Hollywood en los años setenta, el drama sureño La última película (The Last Picture Show, Peter Bogdanovich, 1971), cuya trama transcurría también en la década de los cincuenta.

[7] https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2023/05/bob-clark-dave-edmunds-y-la-banda.html


martes, 8 de septiembre de 2026

Mis tres libros favorito: Ufología

 


Hay muchos libros  que considero buenísimos sobre el tema que hoy tocamos. Pero a continuación subo los que para mi considero los mejores. 

No hago una reseña de ellos, ni mucho menos. solo es mi recomendación personal.  Si le interesa el tema ya saben a leer libros.


¿Ovnis?, Sí pero... (1979-2022)


Hacia un replanteamiento de la noción contemporánea de la realidad.

Escrito por el escritor Miguel Peyró. Publicado originalmente 1979, y con una nueva reedición en 2022.
Considerado libro de culto y escrito con una planteamiento bastante novedoso y fuera de lo normal. 
Si alguien le gusta el tema, no deje de conseguirlo y leerlo. Una joya.



la verdadera Historia del Condesito (2009)

(Probable contacto tecnológico con Seres Extraterrestres)

Escrito por Julio Marvizón Preney.  Un auténtico viaje a lo desconocido, con mucha información que hace su lectura una delicia. Recomendado al cien por cien.


Los Hombres de Negro y los Ovnis (1979)


Escrito  por Fabio Zerpa. Primera edición 1979. Para mi uno de los mejores de la colección que saco Plaza & Janes sobre temas de parapsicología y ufología y temas diversos dentro del misterio.

¿Quiénes son los Hombres de Negro? Si es un tema que le interesa no deje de leerlo.

martes, 25 de agosto de 2026

Para mi madre...



 Te extrañé

Te añoré

Pero perdí la batalla,

Acabó conmigo.

No puedo seguir con mi vida,

Dependiendo del tiempo.

Me ahogo en mi tristeza,

Todo fue extraño, tan solitario, tan mal.

En la celda de mi soledad

No se irá nunca este dolor.

Solo quiero gritar

Salir corriendo

No puedo más, en la cárcel de cristal

El dolor no se marchó, 

Se quedó conmigo, en mi corazón y no me abandonó..

Creí que fue un sueño cruel

Pero fue la realidad

Daño mental.

Mi dolor y yo

Duele y duele cada vez más

Lagrimas de sangre recorren mi rostro,

Cierro los ojos y te puedo ver

Te fuiste mi amor

y aquí me quede yo

Te quiero

 El 3 de septiembre del 2019 algo murió  dentro de mi, mi madre falleció. Y en varios días hará siete largos y raros años, si tenerte. Este es mi dolor.

domingo, 23 de agosto de 2026

La pesadilla

 


Le rodeaba una oscuridad absoluta. Aunque tuviera los ojos abiertos, no podía ver nada. Estaba paralizado por el miedo. Un hedor insoportable le dejaba casi sin respiración.

Olor a humedad, algo que había estado años cerrados. Sus pies estaban sumergidos en agua, o eso creía él.

Dio unos pasos hacía adelante y se topó con una pared, pringosa y cubierta de algo que creyó bichos.

De repente notó cómo algo le tocaba la pierna derecha. Se puso a gritar.

Fue cuando entró en ese habitáculo un pequeño rayo de luz, que se abrió encima de su cabeza.

Raúl miró hacia arriba y pudo ver una ranura por donde podía entrar luz. Sonrió. Pero enseguida esa ranura desapareció, volvió rodearle la oscuridad. Algo le empezó a morder los pies. El pánico se apodero de él. Comenzó a gritar, y sus gritos no paraban.

 Se encontraba de nuevo en su cama.

Todas las noches, desde hacía semanas, tenía la misma pesadilla, siempre la misma.

Nadie le creía, sus compañeros se reían de él.

Raúl tenía diez años, pero ningún amigo, y sus padres no le tenían en cuenta. Estaban muy preocupados con sus maravillosos e importantes trabajos. Simplemente nadie lo escuchaba. Estaba solo.

 Otra vez de nuevo, está en ese lugar que odia tanto. Siente miedo, mucho miedo. Y presiente que no se encuentra solo.

Nota algo distinto en la pesadilla.

Nota como el agua va subiendo. Sigue sin poder ver nada. Intenta moverse, tropieza con algo y cae al agua. Enseguida pone sus manos en el suelo y puede tocar algo. Es como si fuera una masa blanda, siente un asco terrible y se incorpora. Está de nuevo en pié. Grita con todas sus fuerzas.

De nuevo algo de luz, mira hacía arriba, de nuevo esa pequeña ranura da un poco de claridad, un anhelo de vida. Siente que se encuentra mejor. Pero le dura poco. Se cierra la ranura, vuelve la oscuridad. Y Raúl vuelve a gritar histérico.

De nuevo en su cama, llora.

 Las noches siguen igual. Se encuentra mal, enfermo.

Tiene miedo, no quiere ir a la cama, no quiere dormir.

 De nuevo está en esa pesadilla. Nota que algo le muerde de nuevo, ya sabe que son. Son ratas, le muerden. Le duele.

Esta vez se despierta y ve que sus pies están sangrando.

Sus padres lo llevan a urgencias. Son mordeduras de roedores.

No sabe qué hacer, no puede resistir al sueño. Cae en su cama dormido.

Sabe que está solo, sus padres no le creen.

Pero esta vez Raúl ha guardado una pequeña linterna dentro de sus calzoncillos. Esta vez podrá ver a su alrededor.

Está de nuevo en ese lugar, oscuridad, olor a humedad y muerte.

Saca su linterna y la enciende. Ve las ratas y grita. Pero eso no es lo peor.

 Las ratas se están dando un festín, Raúl ve cadáveres putrefactos.

Gira a su alrededor, puede ver que está rodeado por una pared de ladrillos húmedos cubiertos de limo. El hedor es insoportable. Está en un pozo rodeado de cadáveres. Otra vez nota que entra luz desde arriba, hay alguien. Es el que abre la tapa todas las veces.

Raúl le grita, le pide auxilio. Pero no tiene respuesta.

Otra vez cierra la tapa.

Vuelve a gritar, para despertar en su cama.

 Otra noche más, no podrá aguantar por más tiempo.

De nuevo en la pesadilla. Esta vez está cubierto de agua hasta el pecho. Enseguida agarra su linterna, pero esta no enciende, se ha mojado.

De nuevo se abre esa ranura que deja que entre algo de luz.

Ve con ojos asustados que está rodeado de cuerpos muertos flotando en el agua.

La luz se hace más intensa, la tapa se abre más de lo normal.

Raúl mira hacía arriba. Grita, algo monstruoso se asoma. Es un ser peludo, horrendo, gigantesco. El ser mira a Raúl.

El niño empieza a gritar, pero el grito es cortado, ese ser tira algo al agua. Raúl se pega a la pared mohosa.

Pero puede ver que ha arrojado a un niño. Está mordisqueado, lleno de sangre, las tripas por fuera de su abdomen flotan en el agua.

Raúl no puede apartar los ojos del niño que flota ante él. El cadáver abre los ojos y mira hacía Raúl. Éste grita, no puede escapar, ese ser cae al agua Le está agarrando el cuello. Raúl no puede gritar, cierra los ojos, los vuelve abrir y ve a ese ser aferrado a su pequeño cuello. No puede respirar, intenta luchar, pero su pequeño cuerpo no puede hacer nada con semejante bestia.

Siente que sus fuerzas le abandonan.

Y nota como ese monstruo le muerde la cabeza, pero no siente dolor, sólo sueño y se abandona y ya no siente nada.

 Sus padres lloran, ven a su hijo tumbado en la cama. Totalmente mojado, ensangrentado, casi morado.

Su madre le llama, grita desconsolada. Grita sobre la pesadilla que tenía su hijo.

 Raúl escucha la voz de su madre, pero muy lejos, demasiado lejos.

Nota su cuerpo débil, se encuentra muy cansado. Nota su cuerpo flotar, flotar en el agua del pozo. Sus ojos se cierran. Ya no oye nada, no siente nada. Solo hay oscuridad.


Relato de Malina Murnau (2012)

jueves, 20 de agosto de 2026

VA.AA. “Once Upon A Time... The Tarantino Sound Vol.2” LP (New Continent, 2026)

 


El año pasado comentábamos en este mismo blog la importancia de las canciones y el particular uso que de ellas hace en su cine Quentin Tarantino, y lo hacíamos precisamente en nuestro comentario del LP (y CD) recopilatorio Once Upon A Time... The Tarantino Sound editado por el sello New Continent en 2024 [1]. Y este 2026 llegaba a las tiendas un segundo volumen, siguiendo la tónica del anterior. En esta ocasión tenemos veintitrés temas, doce en la cara A y once en la B, reuniendo canciones que escuchamos en y asociamos a las películas del director de Reservoir Dogs (Reservoir Dogs, 1992), junto con otras que no se han incluido en ninguno de sus films. Algunas de las segundas son de grupos o solistas de los que sí ha usado en sus trabajos algún otro tema, otras que sí estaban en sus cintas, pero que se nos ofrecen aquí en versiones de otros artistas, y unas terceras ajenas a los títulos del director pero que encajarían de todos modos perfectamente en cualquier película de Tarantino.

De este modo la cara A abre con el instrumental “Comanche” de The Revels, perteneciente a la banda sonora de Pulp Fiction (Pulp Fiction, 1994), y que sonaba en la famosa y tensa escena en el interior de la casa de empeños Mason-Dixie, cuando Zed (Peter Greene) y Maynard (Duane Whitaker) entran con el señor Wallace (Ving Rhames) en “la vieja habitación de Russell” y dejan al “tarado” (Stephen Hibbert) con Butch (Bruce Willis). Continúa con una selección de cortes, como “Peter Gunn” de Duanne Eddy [2], “School Days” de Chuck Berry, “So Doggone Lonesome” de Johnny Cash, y “Rock-a-billy Boogie” de Johnny Burnette, que realmente no están vinculadas con ninguna cinta del realizador. Si bien de Chuck Berry usaría “You Never Can Tell” en Pulp Fiction, y de Johnny Cash “Tennessee Stud” en Jackie Brown (Jackie Brown, 1997) y “A Satisfied Mind” en Kill Bill Volumen 2 (Kill Bill Vol.2, 2004) [3]. De modo similar se incluye el “Baby It’s You” de The Shirelles, cuando en Death Proof (Death Proof, 2007) la que sonaba era la versión que de la misma grabara la banda Smith en 1969. A ésta sigue el “Formula Of Love” de William Bell, que sí sonaba tal cual en el mismo film. Y la cara termina con el “Stupid Cupid” de Connie Francis y el “Waitin’ in School” de Ricky Nelson que ya fueran incluidos en la versión CD del volumen previo, la de la Francis no corresponde a ninguna película y la de Ricky Nelson estaba en Pulp Fiction cuando Mia Wallace (Uma Thurman) y Vincent Vega (John Travolta) llegan al bar 50's donde tendrá lugar su famoso baile [4]. Rematando con el “Down in Mexico”, que en la versión de los Coasters escuchábamos en Death Proof [5], pero aquí se incluye la ofrecida por Bobby Short, que vería la luz en 1957 en el sello Atlantic.

Bruce Willis y Ving Rhames en Pulp Fiction (1994)

La cara B da comienzo con el que fuera el primer gran éxito a nivel nacional (ya para RCA) de Elvis Presley, “Heartbreak Hotel”, y tras éste encontramos “(Love is) the Tender Trap” de Frank Sinatra, y más adelante también el “How High The Moon” de Les Paul & Mary Ford, otros tres cortes incluidos a modo de bonus en la edición en disco compacto del primer volumen. La del Rey apareció en la B.S.O. de Amor a quemarropa (True Romance, 1993), dirigida por Tony Scott a partir de un guion escrito por Tarantino, la segunda hacía lo propio en el mismo film pero cantada por Robert Palmer [6], mientras que la tercera no ha sonado en ningún título del universo tarantiniano, El resto de la cara vuelve a alternar temas incluidos en títulos en los que el realizador tuvo alguna relación, como el “Jack the Ripper” de Link Wray [7], que sonaba en Desperado (Desperado, 1995) de su amigo Robert Rodriguez, donde Quentin hacía un cameo; o el “Sentimental Journey” del mexicano Juan García Esquivel, perteneciente al film de episodios Four Rooms (Four Rooms, 1995), para el que Tarantino dirigió uno de ellos, pero donde dicha canción sonaba en el capítulo realizado (nuevamente) por Rodriguez. Varios de los cortes incluidos en esta segunda cara en realidad no forman parte del tarantinoverse, caso de “The Gremmie” de The Tornadoes, “Air Tavel” de Chris Farlowe, “Fever” en la versión de Bobby Freeman, o el “Pastures of Plenty” (original de Woody Guthrie) con la orquesta de Ennio Morricone y la voz de Peter Tevis, que sería fundamental en el devenir del séptimo arte gracias a su influencia en la música de los wésterns de Sergio Leone. Y otros cortes del álbum aparecen en diferentes versiones, como el “Malagueña Salerosa” a cargo de Abbe Lane & Xavier Cugat, y que en Kill Bill Volumen 2 escuchábamos por Chingón (el grupo de Robert Rodriguez); el “A Satisfied Mind” de Johnny Cash que en el disco aparece por Paul Wagoner; o el “Spudnik” en la versión original de The Ventures, tema que posteriormente registraran The Lively Ones como “Surf Rider”, que fue la incluida en la banda sonora de Pulp Fiction. Del mismo modo nos topamos nuevamente con The Ventures realizando “Green Leaves of Summer”, que en Malditos bastardos (Inglorious Basters, 2009) podíamos oír a cargo de Nick Perito.

Link Wray, el rey de la guitarra twang

Asimismo, junto al contenido, las canciones propiamente dichas, tenemos un cuidado continente, acorde con lo que acostumbra New Continent. Si la primera entrega de estas compilaciones dedicadas a Quentin Tarantino lucía una portada de fondo rojo y un vinilo de 180 gramos del mismo color, ya que el motivo principal era Pulp Fiction, en este segundo volumen que aquí nos ocupa tanto la portada como el disco son de color amarillo, al igual que la cubierta de Kill Bill: Volumen 1 (Kill Bill: Vol.1, 2003). Invirtiéndose, por tanto, sendos colores en relación con los de los posters del díptico que nos narraba la sangrienta venganza de Mamba negra/La novia (Uma Thurman) contra Bill (David Carradine) y los suyos. Del mismo modo el “Vol. 2” que encontramos en el título del presente álbum nos enlaza con estos mismos trabajos.

Once Upon A Time... The Tarantino Sound Vol.2 se suma a la (amplia) discografía dedicada al realizador nacido en Knoxville. Sigue siendo, tanto por la selección de cortes como por su presentación, una pieza bien avenida en cualquier colección, sea de los fans de las B.S.O. o de cualquiera que disfrute de la buena música en general. La pena es la cantidad de temas incluidos en las películas del homenajeado que aún han quedado fuera, sobre todo de Reservoir Dogs, Django desencadenado, Los odiosos ocho (The Hateful Eight, 2015), y en especial de Érase una vez... en Hollywood (Once Upon a Time... In Hollywood, 2019), film que el primer volumen apenas tocaba y aquí totalmente ausente cuando su banda sonora nos ofrece un amplio repertorio de estupendas canciones sixties. El caso de los dos wésterns, Django desencadenado y Los odiosos ocho, sería distinto: el primero ya incluía una composición original, “Ancora qui”, escrita expresamente para la película por Ennio Morricone e interpretada por la cantante italiana Elisa Toffoli, y para la segunda el maestro italiano prepararía diversos temas, destacando el reconocible tema principal "L'ultima diligenza di Red Rock", cuya partitura completa le valió el premio Óscar a la mejor banda sonora original.

Brad Pitt con look a lo Hal Needham en Erase una vez... en Hollywood (2019)

Es bien sabido que Tarantino cuida mucho la música que emplea en sus películas, y que el modo en que la utiliza para reforzar las distintas escenas, en ocasiones como motor narrativo, es otra de las virtudes que público y crítica han aplaudido desde siempre al realizador. Recuperando en sus bandas sonoras composiciones de cualquier década, y donde incluso hay cabida para los homenajes (o plagios), y las apropiaciones, que en sus manos se convierten en un collage sublime, como pasa con las múltiples referencias cinematográficas desperdigadas a lo largo de su filmografía. Coleccionista de discos, que tiene escrupulosamente ordenados por estilos, ha confesado que para hacer la selección musical que introducirá en sus trabajos, se encierra para buscar las que queden perfectas para el tono requerido en según qué momento. Y que le resulta esencial el tema que se escuchará durante los créditos iniciales, que sin duda marcará el devenir de la película. No es la mera inclusión de un puñado de canciones al voleo y esperar que funcionen y se fusionen con las imágenes, craso error cometido mucho en los últimos tiempos en films y series. Sino tratar de encontrar esa simbiosis que hace que en nuestra mente queden indisolubles.

Alfonso & Miguel Romero

[1] Ver comentario en https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2025/06/vaaa-once-upon-time-tarantino-sound.html

[2] Otro de los más célebres temas de Duanne Eddy, “Rebel Rouser”, fue incluido en un film estrenado, como Pulp Fiction, en 1994. Nos referimos a Forrest Gump (Forrest Gump), de Robert Zemeckis, y podemos escuchar aquél en la escena en que el protagonista empieza a correr por los Estados Unidos.

[3] De Johnny Cash también usaría Tarantino el “Ain’t No Grave” en algún tráiler de Django desencadenado (Django Unchained, 2012).

[4] En Pulp Fiction de Ricky Nelson podíamos escuchar además su “Lonesome Town”.

[5] Si bien The Coasters publicaron su versión original en 1956, la que Tarantino usó en su película fue una posterior registrada por el grupo en 1973.

[6] La original fue introducida por la Voz en la película El solterón y la menor (The Tender Trap, 1955), de Charles Walters, que aquél protagonizara junto a Debbie Reynolds.

[7] Algunas ediciones de la banda sonora de Pulp Fiction incluyen el mítico “Rumble” de Wray, que en la película suena en la escena que tiene lugar en el restaurante Jack Rabitt Slim’s.

jueves, 13 de agosto de 2026

Screamin’ Meemies: The Trap (Dirty Trash Fuck’n Show!!! Records, 2026).

 

En la edición de 2026 del Psychobilly Meeting de Santa Susana volvieron a participar The Screamin’ Meemies [1], trío de psychobilly ubicado entre Kiev y Barcelona liderado por la cantante y contrabajista Alicia Panchenko. En esta ocasión además presentaban su LP The Trap, disponible en formato físico desde poco antes del evento tras su debut en digital en febrero de este año. El álbum en cuestión ha sido editado por el sello japonés Dirty Trash Fuck’n Show!!! Records.

Tras una década de trayectoria y algunos cambios en la formación, en los que el grupo ha ido depurando y robusteciendo su sonido, por fin podemos disfrutar de la música de Screamin’ Meemies en vinilo. Una decena de temas entre los que han incluido su versión del famoso “All That She Wants” que popularizaran a comienzos de los noventa los suecos Ace of Base, pero donde priman sus composiciones propias de potente y melódico psychobilly, tales como “Something’s Wrong”, “Bang!”, “Drivin’ Me Crazy” o “Motherfucker”, tema que por cierto cuenta con un trabajado videoclip.

Alfonso & Miguel Romero

 [1] No confundir con los neozelandeses Screaming Meemies.