Recientemente os traíamos al blog la última novela de Juan Pedro Rodríguez Lazo, Despertar en plenilunio, que trata sobre un hombre lobo. Volvemos a la temática, y le preguntamos tanto al autor como a nuestros colaboradores habituales por sus tres películas favoritas de licántropos.
Juan Pedro Rodríguez Lazo
La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher, 1961).
Pese a las diferencias con la novela El hombre lobo de París de Guy Endore (siendo la más llamativa que el filme se desarrolle en España en vez de Francia) y que el licántropo en cuestión (encarnado por un soberbio Oliver Reed) solo hace acto de presencia en los últimos minutos de la peli, La maldición del hombre lobo es una de las obras cumbre del género. Fisher y el productor y guionista Anthony Hinds (acreditado como John Elder) dieron forma a una historia cargada de fatalismo que muestra como pocas la dualidad del ser humano. Es una lástima que en su día no tuviera la acogida que merecía y que por ese motivo la Hammer no hiciera ninguna otra película más de hombres lobo.
Colmillos, el hombre lobo (René Cardona III, 1993).
Por más que estemos ante una obra con un presupuesto muy limitado, esta aborda la temática desde una óptica muy interesante: un humilde trabajador de un hipódromo llamado Cristóbal (Miguel Ángel Rodríguez) tiene un sueño en el que se le aparece una deidad llamada Tara y esta le ofrece una figura con forma de lobo que contiene unas valiosas gemas. Al despertar, Cristóbal descubre que la figura en cuestión está en su habitación y lejos de hacerse mil preguntas por cómo ha llegado allí, el muy inconsciente decide vender las gemas al mejor postor. Con el dinero que obtiene, Cristóbal compra algunos caballos para competir en las carreras, pero cuando llega la noche y la luna llena brilla en el cielo comienza su pesadilla. Con tal de erradicar la maldición que se ha cernido sobre él y que lo convierte en lobo durante las noches de plenilunio, Cristóbal deberá asesinar a todos aquellos a los que les ha vendido las gemas de la misteriosa figura. Sin embargo, se encuentra en una gran encrucijada cuando tiene que liquidar a Susana (Olivia Collins), la mujer de la que está enamorado y a la que le regaló la última de las gemas. Toda una joyita psicotrónica que brilla incluso con sus evidentes limitaciones.
Wolf Girl: la mujer lobo (Wolfgirl, Thom Fitzgerald, 2001).
Mi tercera elección es una producción canadiense directa a vídeo. En ella se cuenta la historia de Tara Talbot (encarnada por la actriz de origen español Victoria Sánchez), una chica con hipertricosis (enfermedad que provoca que todo su cuerpo esté cubierto de pelos) que es exhibida en un circo ambulante como la mujer lobo. A Harley (Tim Curry), el dueño del circo, cada vez le preocupa más el comportamiento violento del público, así que Tara, harta de las continuas burlas a la que es sometida, decide probar un suero revolucionario que promete devolverle una apariencia normal. Aunque no estamos ante una película estrictamente de hombres lobo, nadie debería perderse este negrísimo cuento repleto de giros sorprendentes y una plausible ironía.
Malina Murnau
Ante todo, decir que dejo atrás películas que me encantan de esos seres que en las noches de luna llena les da por convertirse en unas bestias cubiertas de pelo: Un hombre lobo americano en Londres, Aullidos (estas van a caer seguro), cómo no la de Lon Chaney Jr, que son increíbles. Y otras tantas más como por ejemplo una película que adoro es Una pandilla alucinante, donde averiguamos que los hombres lobos tienen pelotas. Pero como aquí queremos nombrar las que sean protagonistas absolutos y en dicha peli sale todo dios, pues por eso no la pondré. Se me olvidaba, al menos nombrar Lobos de Arga, película que la disfruto mucho y que es una pasada. No me enrollo más y ahí van mis tres favoritas.
Miedo Azul (Silver Bullet, Daniel Attias, 1985).
Ésta seguramente la pondrá también más de uno, pero aquí no lo puedo evitar. Es una de mis películas favorita, la adoro. Con Gary Busey y el añorado Corey Haim. Es una joya.
Dog Soldiers (Dog Soldiers, Neil Marshall, 2002).
Qué decir de esta burrada. La vi en su estreno y no veáis lo que la disfruté. Es una puta gozada. Y aquí diré que su director me parece uno de los mejores de los últimos años. Y al que no le guste pues agua…
Howl (Aullido) (Howl, Paul Hyett, 2015).
Y por supuesto pongo esta, no entiendo que la gente diga que no le gusta. Lo sé, para gusto los colores. Pero es una película aterradora, quedarte atrapado con gente ya de por sí es horrible y asqueroso, pero encima una manada de hombres lobos dan la lata para darse un festín. Qué más se puede pedir. Y ver como matan a los horribles humanos es ya de por sí un gozo. Si alguien no la ha llegado a ver, ya tardan.
Alfonso Romero
Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981).
Tras triunfar en la taquilla con dos comedias, Desmadre a la americana (1979) y Granujas a todo ritmo (1980), John Landis, sin perder el humor (negro), filmaría uno de los films de licántropos más influyentes de todos los tiempos, Un hombre lobo americano en Londres. Copiado, plagiado y homenajeado hasta la náusea en incontables ocasiones. Contando con una transformación de hombre a lobo, con Rick Baker a cargo de lo FX, como nunca antes se había visto. Y un divertido e incisivo uso de la banda sonora que será determinante para muchas producciones posteriores. El mismo año, Joe Dante llevaba a las carteleras otro título de la temática, Aullidos, con un espíritu muy afín a la de Landis y conformando otro de los grandes trabajos de hombres lobo de su década.
En compañía de lobos (The Company of Wolves, Neil Jordan, 1984).
El irlandés Neil Jordan tomaba como base el libro de cuentos La cámara sangrienta de la escritora Angela Carter y desde una perspectiva adulta (y perversa) nos brindaba este (verdadero) clásico de los ochenta, hoy injustamente olvidado, sobre el paso a la edad adulta de una adolescente. Un film onírico con una Caperucita feroz, como en la canción de la Mondragón, y donde otra Angela, la Lansbury, sabe muy bien (y así se lo dice a su nieta) que los peores lobos son los que llevan la piel por dentro.
La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher, 1961).
Al contrario que con las figuras de Drácula (y su némesis, Van Helsing), Frankenstein e incluso, en menor medida, la momia, el hombre lobo no fue muy tratado por la británica Hammer, debido al tibio recibimiento de esta, por otro lado magnífica, cinta, La maldición del hombre lobo. Eso sí, nos legó uno de los más destacables títulos sobre la temática, realizado además por el gran Terence Fisher, responsable de un puñado de las obras maestras de la casa. Caló empero bastante hondo con el devenir de los tiempos, y su carátula sería plagiada por algún vivo ilustrador italiano para la cubierta de un fumetto per adulti.
Y antes de terminar recomendaros algunas canciones del mismo tema: “I’m the Wolfman” de Round Robin, “Bailando con el hombre lobo” de los Rebeldes, “Teenage Werewolf” de Radium Cats, “Werewolf Boogie” de The Klingonz, “Una de hombre lobo” de Brioles, o “Who Combs the Werewolf” de The Radions. Que ustedes lo bailen bien.
Miguel Romero
Permitidme que elija mis tres favoritas de mujeres lobo.
Ginger Snaps (Ginger Snaps, John Fawcett, 2000).
Fawcett, guionista, director y productor especializado en la televisión, sorprendió a todos con esta historia de dos hermanas bastante inadaptadas, una de las cuales será mordida por un hombre lobo con la consiguiente maldición. Emily Perkins y Katherine Isabelle dan vida a las protagonistas y Mimi Rogers a la madre de éstas. Esta producción canadiense llegó a tener hasta dos secuelas.
Wolf Girl: La mujer lobo (Wolf Girl, Thom Fitzgerald, 2001).
También canadiense, y surgida gracias al éxito de la anterior. Fitzgerald la lleva a su terreno y esta adolescente, cuyo cuerpo está completamente cubierto de pelo, trabaja en un freak show ambulante. En la mejor tradición de La parada de los monstruos los malos no son las personas que trabajan en el espectáculo, sino los jóvenes pijos y ricos que esconden más de un secreto. La belleza está en el interior.
Werewolf Women of the SS (Rob Zombie, 2007).
Divertido y desmelenado homenaje de Zombie al clásico de la serie B La loba de las SS y a todo el género de la naziexploitation. Entre cuyo reparto, lleno de actores de culto, no faltaba ni Nicolas Cage. En realidad, uno de los fake trailers que se hicieron para acompañar el Grindhouse de Tarantino y Rodriguez. Una lástima que al final no hicieran la película como sí ocurriera con Machete, Hobo With a Shotgun o Día de acción de gracias.
Carlos Enríquez
Reconozco que llegué algo tarde al cine de hombres lobo. Mientras otros ya tenían controlado el santoral licántropo, yo todavía andaba más metido en zombis, psicópatas y otras criaturas del imaginario erótico festivo (había visto Teen Wolf, la que he elegido como tercera opción, pero nada más). Pero entonces apareció Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981) en aquel maravilloso programa de Antena 3 llamado «Noche de lobos», presentado por Joan Lluís Goas, productor y antiguo director del Festival de Sitges, y la cinta me dejó flipadillo.
Mi primera elegida, por tanto, es Aullidos. Recuerdo que en «Noche de lobos» emitieron también varias entregas de la saga, pero para mí la primera es la mejor; aúna el aire ochentero de terror adulto, misterio y bosques inquietantes, lo que aumenta la sensación de peligro para los protas (maravillosa Dee Wallace). Y luego están las transformaciones, claro. En su época resultaban casi insuperables. La piel estirándose, esos hocicos y colmillos que parecen brotar de la propia boca de los actores... un festival de maquillaje bien hecho y estupendos efectos especiales para la época, cuando no se utilizaban ni ordenadores ni nada que se le pareciera.
Mi segunda opción es Dog Soldiers (Dog Soldiers, Neil Marshall, 2002), un descubrimiento relativamente moderno. Una patrulla de soldados británicos anda de maniobras por los bosques de Escocia cuando se topa con algo bastante peor que un ejercicio militar. Resulta ser una manada de hombres lobo con muy mala leche. La peli exhibe una estructura que me gusta mucho: grupo acorralado, casa que hay que defender, munición escasa y enemigos rodeando el perímetro. Además, toquecitos de humor negro, gore, mensaje ecologista y giro final que te deja con el culo torcido. Como digo, un descubrimiento de cine realizado con bajo presupuesto y buenas ideas. Ah, y un estupendo Kevin McKidd (que años más tarde encarnaría a Lucio Voreno en la extraordinaria Roma, una de mis series favoritas de todos los tiempos).
Para cerrar, me voy a la comedia con la peli Teen Wolf, De pelo en pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985), protagonizada por el gran Michael J. Fox, ese actor al que muchos tenemos como el eterno adolescente del cine ochentero. Aquí la licantropía no da miedo, sino que otorga popularidad. En la película nos encontramos una comedia adolescente (la vi en 1985 en un cine de Huelva, de estreno) repleta de mates de baloncesto y contingencias hormonales. Vista hoy tiene un punto bastante ingenuo, claro, pero supongo que no deja de poseer cierto encanto. Es la transformación del monstruo convertida en metáfora para adolescentes, eso tan antiguo de querer encajar en el grupo, ser popular, destacar y esas cosas, por lo que la película también lanza un mensaje positivo.
Así que aquí van mis tres de licántropos. Terror visceral, acción y disparos a lo salvaje y una comedia ochentera. Tres formas muy distintas de aullarle a la luna.
Jesús Manuel Pérez Molina
El hombre lobo y la momia son los dos monstruos clásicos que menos me han interesado del cine fantástico. No sé por qué nunca he simpatizado mucho con ellos ni con sus circunstancias a pesar de arrastrar la misma carga trágica que sus "compañeros". Aun así, algunas películas con hombres lobo sí que me han proporcionado grandes momentos de asueto y diversión:
El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970).
No tenemos aquí propiamente dicho a un hombre que se convierte en lobo cuando sale la luna llena, lleno de pelos y con la camisa desgarrada dando matarile a todo el que se cruza en su camino, tampoco tenemos maldiciones gitanas, ni magia ni enemigos vampiros. Tenemos, eso sí, a José Luis López Vázquez, ejerciendo de enfermo mental al borde del primitivismo que sufre de esquizofrenia y se cree licántropo asesinando y violando a mozas que tienen la mala suerte de cruzarse en su vida. Basada en la historia real de Manuel Blanco Romasanta que años después gracias a la Fantastic Factory tendría otra versión de la misma historia donde se deja la parte realista y se opta por un camino más conocido sobre la temática cinematográfica licántropa.
La espada y la bestia mágica/Ohkami-otoko to samurai (Jacinto Molina, 1983).
El hombre lobo nacional se va a Japón en busca de la cura de su mal y se enfrenta a samuráis, a ninjas, a la bruja Satomi y todo su clan infernal. Una de las coproducciones que España hizo con Japón y con Paul Naschy por medio. La película es una mezcla entre el cine de capa y espada europeo y el cine de terror clásico japonés ambientado en el Japón feudal. La versión española dura casi dos horas mientras que la versión japonesa está bastante recortada. Si tuviese que coger una sola película de Paul Naschy como Waldemar Daninsky sin duda sería esta.
Kibakichi Werewolf (Kibakichi: Bakko-Yokaiden, Tomoo Haraguchi, 2004).
Tomoo Haraguchi se dedicaba a los efectos especiales de las películas de Godzilla y otros monstruos a principios de los 90 y antes de que acabase la década se atrevió a sentarse en la silla del director y rodar Sakuya the demon's slayer, la aventura de una chica que se dedica a matar a malvados trasgos, duendes y otros seres mitológicos japoneses con la ayuda de dos ninjas y algunos trasgos buenos. La película fue todo un éxito y esto animó a Haraguchi a seguir la senda marcada rodando dos películas similares a Sakuya pero cambiando a la niña por un trasgo medio humano -medio lobo que también lucha contra los malvados. Kibakichi es un cómic de horror con unos estupendos efectos especiales y un hombre lobo metido en la piel de uno de aquellos samuráis nihilistas que dejan muerte y sangre allá por donde pasan. Una película indispensable del género que se pasó en la Semana Fantástica de San Sebastián en 2004.
Eduardo Álvarez Cónsul
La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher 1961).
A esta gran película siempre se le ha llamado la película de "el hombre lobo de la Hammer. Protagonizada por un gran Oliver Reed acompañado de hermosas actrices como Ivonne Romain, Hira Talfrey y la mulata Catherine Feller.
Nazareno Cruz y el lobo (Leonardo Favio, 1975).
Esta cinta argentina ambientada en un pueblo del interior es una película única por la forma de tratar el tema.
El niño que lloraba al hombre lobo (The Boy Who Cryed Werewolf, Nathan Juran, 1973).
Esta película trata el tema de la licantropía desde otro punto de vista. De esta película se hizo un remake en clave blaxploitation llamado Together Brothers (1974), de William A. Graham, con banda sonora del gran Barry White.
Joanna
El hombre lobo supone una mezcla de fatalidad y salvajismo, un ser atrapado por una maldición que se ve obligado a matar en contra de su voluntad, arrastrado por una fuerza que no puede dominar. Se me vienen a la cabeza los cómics de Richard Corben sobre hombres lobo, repletos de rubias neumáticas en peligro. O las ilustraciones de Bernie Wrightson para la novela El ciclo del hombre lobo de Stephen King. O los distintos licántropos de las páginas de los cómics Marvel. Pero aquí me piden que hable de cine, así que a ello vamos.
Más que películas en sí, voy a escoger algunos de mis hombres y mujeres lobo favoritos:
Stirba (Sybil Danning) en Aullidos 2: Stirba, la mujer lobo (Howling II: Stirba, Werewolf Bitch, Philippe Mora, 1985). Ella, imponente, es lo más destacable de un film que puede definirse como una de las cumbres del camp ochentero, que ya es decir. Sus créditos finales parecen anteceder las memes que pululan por las redes sociales en nuestro siglo. No obstante, su director, el australiano Philippe Mora, también se encargaría de la siguiente secuela que es incluso más descabellada.
Marsha Quist (Elisabeth Brooks) en Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981). El personaje de Marsha es determinante en la trama del film, y su escena de sexo, con transformación incluida, quedaría grabada a fuego en el recuerdo húmedo-cinéfilo de muchos espectadores.
David Kessler (David Naughton) en Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981). Absolutamente impresionante. Cuando la vimos en los ochenta comprendimos, conscientemente o no, que el cine de hombres lobo había cambiado para siempre.
Y de propina el grupito de jóvenes yuppies lobos humanos de Lobos de Wall Street (Wall Street Wolves, David DeCoteau, 2002) que, aunque no es que se conviertan en seres peludos (son del estilo del film de Mike Nichols) eso es lo de menos...
Alfonso Carlos López
El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941).
Dentro de este género cinematográfico tengo especial predilección por esta película estadounidense de 1941 escrita por Curt Siodmak, cuyo director fue George Waggner, protagonizada por Lon Chaney Jr. y con un elenco de lujo: Bela Lugosi, Claude Rains, Warren Willian, Ralph Bellamy, Patric Knowles… Su argumento está muy bien construido y no falta ningún ingrediente para que sea ágil e interesante. Contiene un viaje después de 18 desde Estados Unidos de un noble inglés a la mansión de su padre en Gales, el ataque de un lobo cuando van a visitar a una adivina en un campamento zíngaro, las muertes que se suceden en la zona y que empieza sospechar que el responsable es él…
La noche de Walpurgis/Nacht the Vampire (León Klimovsky, 1971).
Film excelente de 1971 dirigido por León Klimovsky con guion de Paul Naschy y Hans Munkel, siendo una coproducción Hispano-Alemana del Oeste (antigua RAF). El reparto increíble: Paul Naschy, Gaby Fuchs, Barbara Capell, Andrés Resino, Yelena Samarina, José Marco, Betsabé Ruiz, Barta Barri… Se desarrolla con unos elementos muy dinámicos, como son: un depósito de cadáveres donde un hombre vuelve a la vida al ser disparado con una bala de plata y mata a los dos forenses, dos estudiantes que hace un estudio de magia negra y creen haber descubierto la tumba de la condesa Wandesa Darvula de Nadasdy, adoradora del diablo, el viaje por ello a Francia, perderse en el bosque y ser encontradas por Wlademar, etc… El descubrimiento de la tumba de la citada noble cerca de las ruinas de una abadía es el broche de oro a la acción.
Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981).
Cinta de USA de 1981, la dirección recayó a cargo de Joe Dante y con guion de John Sayles y Terence H. Winkless, basada en la novela de Gary Bradner. Los actores que dan vida a los personajes: Dee Wallace, Patrick Macnee, Belinda Balaski, Christopher Stone, Dennis Dugan, John Carradine… Gira en torno a una presentadora de televisión de Los Ángeles que al ser atacada por un violador sufre una crisis nerviosa y por consejo de un psicólogo se traslada a la costa norte de California a un complejo llamado la colonia, donde residen extraños personajes. Su marido será atacado en una cabaña por un hombre lobo, con todo el desarrollo y el juego que da esta situación posteriormente. Destacan sus efectos especiales que fueron muy innovadores en esa época.
Otros trabajos que me encantan son: La maldición del hombre lobo, Miedo azul, El retorno de Walpurgis, Roma Santa, la Caza de la Bestia, Yo fui un hombre lobo adolescente, La marca del hombre lobo, Un hombre lobo americano en Londres, La maldición de la bestia…
Jorge Arincón
Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981).
Esta película sigue teniendo la escena de la mejor transformación en hombre lobo que se haya visto. Ni la IA, ni los efectos especiales de ordenador, ni leches... sólo con maquillaje y muchas horas de trabajo se consiguió esa maravillosa secuencia en la que los huesos crujen y se percibe el dolor del protagonista.
Película que además del terror aporta un toque de humor buenísimo y que catapultó al éxito a su director John Landis. Poco después nos sorprendería de nuevo dirigiendo el videoclip de "Thriller" de Michael Jackson. Aún recuerdo la expectación que causó el estreno en televisión con su metraje al completo.
El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941).
Ya posterior a otras como Frankenstein, Drácula, La momia, El hombre invisible, que marcaron la época dorada del terror en la Universal.
La película intenta repetir la fórmula de éxito de las anteriores. En esta ocasión Bela Lugosi tiene un papel pequeño y el protagonismo lo desempeña Lon Chaney Jr, hijo de la mítica estrella del cine mudo. También interviene el siempre magnífico Claude Rains.
Me gusta y entretiene mucho esta película y recuerdo especialmente ese final en el que muerto el hombre lobo se van superponiendo las imágenes hasta que recupera su aspecto humano.
Otra de las cosas que me gustan de la película es su corta duración, igual que las otras anteriormente mencionadas. La película fluye, te cuenta todo lo que tiene que contar y no le sobra nada. ¿Por qué en el cine actual se tiende a hacer películas extraordinariamente largas que se hacen insufribles? Sin ir más lejos, la última versión de Frankenstein de Guillermo Del Toro.
La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher, 1961).
Ya hemos tratado anteriormente una época tan importante como la del terror de la Universal, y no menos importante fue la época de la Hammer para revitalizar el género.
También al hombre lobo le llegó su turno de la mano de Terence Fisher en la dirección y con un gran Oliver Reed en el papel principal. Historia en este caso ambientada en España, de la que guardo buen recuerdo, aunque me gustaría volver a ver porque la tengo muy olvidada.
Ángel Marrero
La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher, 1961).
Primera y única película que la productora británica Hammer dedicó al mito. A pesar de lo poco que se deja ver, me encanta este hombre lobo de pelo plateado, interpretado por Oliver Reed, y su historia plagada de personajes pintorescos, ambientada en una España del siglo XVIII.
En compañía de lobos (The Company of Wolves, Neil Jordan, 1984).
Una reinterpretación del cuento de Caperucita Roja con un halo de fantasía tan siniestro como fascinante. ¿Y qué decir de la escena de transformación que sirvió como póster de la película? ¡Todo un icono del cine de hombres lobo!
Teen Wolf. De Pelo en Pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985)
Una comedieta a modo de parodia de las películas de hombres lobo, con un marcado sabor ochentero y uno de los personajes más emblemáticos de Michael J. Fox. Por cierto, es imposible ver Teen Wolf y no acordarse de Yo fui un hombre lobo adolescente (I Was a Teenage Werewolf, 1957) de Michael Landon.
David Suárez Sánchez
Para mí el mejor sin duda es Lon Chaney Jr. Sus películas de la Universal fueron fundamentales en el éxito hoy en día del hombre lobo. Su personaje aún hoy en día es insuperable, teniendo en cuenta la época que era y sobre todo que Universal apostó a lo grande por el personaje. Su interpretación fue magistral y con pocos o casi nada de efectos especiales creó una atmósfera de terror increíble que aún nadie ha logrado superar. El personaje del hombre lobo lanzó a la fama al que hoy es la mejor interpretación del licántropo.
Jack Nicholson. Son de sobra conocidas las grandes interpretaciones del actor. En la película Lobo interpretó al licántropo de manera magistral a pesar de que se rodó en una época que el personaje de hombre lobo había caído un poco en el olvido. Fue Nicholson quien volvió a relanzar al personaje y lo demostró el éxito que tuvo la película, devolviéndole el interés del público. Su transformación en licántropo me pareció bestial.
Paul Naschy: Nuestro querido y amado hombre lobo. Qué decir del maestro. Para mí fue su personaje más icónico. La atmósfera de sus películas, su interpretación y el personaje en sí fue de lo mejor de nuestro cine. Incluso a nivel internacional tuvo mucho éxito, con mucho mérito teniendo en cuenta que en España se contaba con poco presupuesto. Hoy en día es nuestro hombre lobo más querido y sus películas siguen siendo de culto y a la altura de las mejores películas de hombres lobo.
David Cortabarria
Vaya por delante que mis compis de líneas anotarán propuestas mucho más interesantes que las mías, porque en esto de la licantropía solo cursé el módulo básico de iniciación. El género más hirsuto de todos (aprovechando que no existe de momento el furry horror, pero llegará, seguro) no me disgusta en absoluto, pero por avatares del destino profundicé poco en él.
El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941).
67 minutazos muy bien aprovechados en una película mítica, con un gran plantel de estrellones como el gigantesco Lon Chaney Jr. y los grandes Claude Rains y Bela Lugosi, entre otros. Imprescindible verla abandonando todo filtro racional, aquí hay que dejarse llevar por la brumosa propuesta llena de encanto. Si se tiene la suerte de ser visionada a una tierna edad, consigue asustar. Si se visita a una edad más o menos madura uno no puede hacer otra cosa que entender a su protagonista, y desear pasar con él una magnífica noche loca de aullidos y diversión. Los monstruos de la Universal nunca me parecieron que lo fueran. Eran anomalías por las que siempre sentía la necesidad de empatizar y ayudar en lo que precisaran. Urge una reinvención del postulado.
Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981).
Dos sublimes escenas de efectos especiales analógicos me perseguirán para siempre (y que lo sigan haciendo siempre, por favor): la de la primera manifestación mutagénica en todo su esplendor del mal bicho de esa maravilla que es The Thing (La cosa) de John Carpenter (1982) y un año antes el muy físico rito de iniciación en la era adulta lobuna del desgraciado (o afortunado, según se mire) protagonista del film. No importa que Landis se muestre un punto desinflado, como si no supiera por donde tirar. A ratos la mezcla de géneros funciona regular, me da la sensación de que el director no aprovecha del todo todas las piezas que tiene para ensamblar un motor aún más potente. Con toda justicia, una película de culto, pero merecía ser más redonda, más potente y destrozona. Pero vamos, siempre una experiencia disfrutable y recomendable.
Dog Soldiers (Dog Soldiers, Neil Marshall, 2002).
El espectador siempre puede confiar en Neil Marshall. No tiene ningún interés en reinventar la rueda, lo suyo es ofrecerte unos rodamientos muy eficaces que permiten que sus neumáticos rueden de perlas por multitud de terrenos. Y lo dejó bien claro en ésta su primera película de una filmografía que tendrá algún que otro altibajo, pero que siempre entretiene con su buen hacer con la cámara, jugando con presupuestos ajustados y derrochando genuino amor por el género. En este Dog Soldiers (el título es una delicia) nos encontramos ante un film que es puro entretenimiento, con un punto de partida original que sugiere un universo mucho más amplio que el que expone, y que concede pocos momentos de reposo ante el espectador que, nuevamente, abandone el raciocinio como modus operandi para decodificar el artefacto. Aquí hemos venido a pegar tiros contra hombres lobo, y ya está. La historia no tendrá la hondura de un film de la Coixet, y ni puñetera falta que le hace. Tan recomendable como revisitable.
La cuarta parte
(Una propuesta más dirigida en esta ocasión a fans de Cahiers du Cinéma, críticos que denostan a Kubrick por ser muy moderno y efectista, y coleccionan estampitas de San Godard, San Bergman y San Dreyer. Porque todos los tiquis merecen sufrir agonías audiovisuales).
Teen Wolf. De pelo en pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985).
Oh, sí, Michael J. Fox. Nada que objetar contra Marty McFly. El asombro viene dado por su presencia en este monumento de Terror Elevado que en España tuvo un título tan insensato como caspotrónico. Scott (Great Scott! que diría Doc) Howard es un estudiante que descubre que es un hombre lobo. Pero héte aquí que ello encandila a las mozas ochenteras y consigue que el hirsutado (palabra inventada que merece existir) destaque sobremanera en baloncesto. Todo salpimentado por un guion altamente procesable por delitos de lesa humanidad, escenas inconcebiblemente tontorronas y un J. Fox en modo protoChewbacca tan difícil de mirar como de dejar de observar. Porque si hay una película que sabes que no debes ver pero es un irresistible accidente a cámara lenta, es ésta. Ni Grease 2, ni El lago azul (que vaya dos ejemplos de puro terror). De pelo en pecho. Y tiene segunda parte, solo apta para furibundos masoquistas e insensatos que quieran iniciarse en la arcana Caja de Lemarchand en Hellraiser. Estáis avisados.
Susanna Annasus
De este género tengo varias favoritas que encima salieron por las mismas fechas. Me resulta difícil elegir cuál me gusta más, si los licántropos en solitario como Paul Naschy o si en grupo, creando familias de lobos, organizados, como en Dog Soldiers. Por respeto a Paul Naschy lo pondré el primero.
La furia del hombre lobo, de 1972. Dirigida por Jose Maria Zabalza, el guionista es el actor protagonista Paul Naschy. Un hombre lobo que no quiere continuar haciendo daño, está sumido en una continua angustia, arrastra una terrible maldición e incluso quiere acabar con esa larga agonía por ser quién es, no quiere seguir viviendo pero es reanimado y utilizado. En estas películas clásicas, siendo género de terror, hay un halo de profunda angustia, es una tragedia romántica muy parecida a las versiones antiguas de los años 30 y 40.
Aullidos, dirigida por Joe Dante, del año 1981. Creo que fue una de las primeras películas que vi de este género, pero estoy en duda con respecto a las que nombro después. Es una adaptación de la novela The Howling, de Gary Brandner. Junto con Lobos humanos y Un hombre lobo americano en Londres, obtuvo premio y reconocimiento como las mejores películas de terror de aquellos años. Sus efectos especiales para la época fueron también buenísimos. Los efectos especiales al principio los realizó Baker pero dejó el rodaje, el trabajo lo continuó a Rob Bottin, ya que Baker iniciaba el rodaje de Un hombre lobo americano en Londres.
Miedo Azul, de 1985. Está dirigida por Daniel Attias, basada en la novela corta de Stephen King titulada El ciclo del hombre lobo escrita en 1983, y el guion fue realizado por Stephen King, es del género de terror de hombres-lobo. Es una película que no me canso de ver, tiene este nombre por la silla de ruedas del protagonista que es parapléjico y por la bala de plata que se utiliza para matar a los hombres-lobo. Hay pocos efectos especiales y maquillaje, pero me encantan los actores, me encanta como transcurre la trama, la relación de los hermanos, cómo se muestra la relación familiar que tienen en la película. Me gusta mucho el actor Everett McGill, su papel me provoca muchos sentimientos. La historia te engancha y como en las películas clásicas, el licántropo también es solitario, actúa escondido, ocultando su verdadera identidad, sin ser visto, hasta que alguien destapa su secreto. Creo que de niños nos hemos sentido como los protagonistas, nos han influido los libros y películas que hemos visto, más una magnifica imaginación, y podría llegar a suceder. También me gusta, que está narrada desde la voz de la hermana del protagonista.
Un hombre lobo americano en Londres, es de 1981, es otra película, como la anterior, que no me canso de ver. Esta película sí que tiene unos maquillajes de transformación espectaculares, sobre todo me encanta mucho la desevolución humana que tiene el amigo del protagonista, cómo va deteriorándose su cuerpo. El director y guionista es John Landis. Es una película de culto, del género comedia de terror. Me ha encantado desde que la vi siendo niña. Porque tiene sus momentos divertidos, pero aparte tiene unos efectos muy buenos tanto que obtuvieron Oscar en 1982, que recibió el señor Baker a mejor maquillaje. La transformación en hombre lobo del protagonista, cómo la sufre. Y a mi personalmente me fascina todo el proceso del amigo, cómo va apareciendo, y hablándole, cómo le afecta el paso del tiempo a su cuerpo y su cuerpo va pudriéndose, me encanta.
Dog Soldiers, del 2002, está escrita y dirigida por Neil Marshall. Creo que cuando salió esta película hacía tiempo que necesitábamos ver películas de terror así, de licántropos como veíamos en Aullidos, en Underworld (quién no se ha enamorado de Lucian). Normalmente los lobos actúan en manada, con un líder, son organizados, y creo que esta película presentó los lobos en grupos. En las películas clásicas se ven en solitario, en secreto, como con culpa, y con películas así vemos a hombres lobos en acción, atacando en grupo, con un líder y organización, al igual que en Underworld, son miembros de una familia, tal como ocurre con los vampiros. Dog Soldiers también se encuentra dentro de las denominadas películas de culto, además con muchísima acción. Añadiendo efectos brutales.
Lobos de Arga, dirigida y escrita por Juan Martínez Moreno, del año 2011. Esta película cuando la vi me pareció tan divertida. Una maldición grupal, todo un pueblo siendo licántropos. Es de esas películas divertidas para ver con amigos. Recomiendo verla, tiene su algo y una trama muy creíble.
Oscar “Woody” Correa
Desde la perspectiva de películas de terror y monstruos como divertimento, que otra cosa si no, los hombres lobo son quizás los que peor lo pasan, cada vez que se convierten se quedan deformados, sin ropa y por ahí tirados con resacón. Los vampiros suelen ser elegantes (al menos el estereotipo draculiano y crepusculiano), los zombis van en su grupo con colegas y viviendo/muriendo a tope (la vida cañón)… pero los hombres lobo son gente maldita a la que le sale muchísimo pelo, se carga media ciudad y al día siguiente no recuerda nada de nada. Además, otro punto que me encanta es que muchas de las películas tienen siempre la típica escena de “qué me está pasando” / “No creo que vaya a convertirme” (aunque los anteriores lo hayan hecho) justo antes de la transformación, lo que hace que desde el terror, al humor y situaciones bastante absurdas, haya un interesante abanico de títulos. De las miles que existen las que se me vienen primero a la mente por diversos motivos son:
Teen Wolf. De pelo en pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985).
Sin duda alguna, la primera referencia, cuando escuché hombres lobo y me vino la escena de Michael J. Fox convirtiéndose en la pista de baloncesto. Y además Hombres lobo + películas universitarias, qué maravilla! La historia de este estudiante normal y corriente que descubre que pertenece a una familia de hombres lobo, es original y es diferente a las típicas películas de terror del género. Aquí no viene terror sino una especie de coming on age movie (cuando no existía la palabra) que utiliza la transformación como una metáfora de la adolescencia y búsqueda su identidad (no como la TV series / movies de adolescentes con “problemas” de ahora de Netflix o Prime, poned hombres lobo, joder!). La película tiene su ambiente ochentero, con música, deporte y Michael J. Fox (que justo el mismo año estrenó la para mi MÍ-TI-CA, Regreso al Futuro, y había ya cierto halo de fama), y aunque comedia sí que mantiene elementos clásicos de los hombres lobo y los adapta a un tono mucho más ligero y de la vida de un estudiante cualquiera. La vuelvo ver ahora seguro!
Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981).
Esta película me parece una de las mejores del género porque consigue algo muy difícil: mezclar terror auténtico con mucho humor negro. La historia empieza como una aventura de dos amigos americanos que viajan por Inglaterra (spoiler del título desvelado), pero poco a poco se convierte en una película mucho más oscura y violenta. Lo que más destaca son los efectos especiales de transformación, que fueron revolucionarios para la época. Las escenas en las que el protagonista se convierte en hombre lobo siguen siendo de referencia incluso décadas después y marcaron un antes y un después en el cine de terror. La película utiliza efectos manuales en lugar de ordenador, y eso hace que todo parezca mucho más real y grotesco. Otro punto importante de mito-manía, sobre los brutales efectos especiales de transformación de Lobo, realizados por Rick Baker, que resultaron tan innovadores / llamativos que tuvieron repercusiones históricas como que: A) con la repercusión del Hombre Elefante se forzó/presionó a la creación del premio a Maquillaje, la película ganó el primer Óscar de la historia en esa categoría. B) Dice también la historia que Michael Jackson quedó tan obsesionado con la peli, que decidió contar tanto con Rick Baker como John Landis para el (mejor) videoclip (de la historia) en “Thriller”… De hecho la estética de alguna escena de la película es “Thriller” total, o mejor dicho, al revés… :-D
Cualquiera o todas las de Paul Naschy en el papel de Waldemar Daninsky, como por ejemplo: La marca del hombre lobo (1968), La noche de Walpurgis (1971), Dr. Jeckyl y el hombre lobo (1972)…. Si hay alguien que en España (y casi en el mundo) que se tomó en serio lo de convertirse en hombre lobo en el cine, ese fue sin duda que Paul Naschy. Básicamente, durante años parecía que cada vez que había luna llena en una película española… aparecía él lleno de pelo, sufriendo muchísimo y persiguiendo gente por todos esos castillos tenebrosos. El personaje de Waldemar Daninsky, el noble con probablemente la peor suerte de la historia del cine, porque en cada película acababa maldito, perseguido, resucitado o metido en alguna historia sobrenatural imposible. Lo bueno además es que en muchas no solo había un hombre lobo, si no que se mezclaban absolutamente todo: vampiros, brujas, zombis, científicos locos, rituales satánicos, maldiciones medievales y cementerios llenos de niebla (en alguna el “Royal Rumble” total como El aullido del Diablo, como decíamos en el artículo de Paul Naschy). Si se habla en cualquier artículo de hombres lobo, hay que reservar el espacio adecuado a Don Jacinto Molina.















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