miércoles, 18 de mayo de 2022

Hemoglobin (1997)

Nueva reseña, en esta ocasión de la película Hemoglobin. Una vez más a cargo de los hermanos Romero :) 

 Hemoglobin [tv/vd/dvd: Hemoglobina]


Título original: Hemoglobin


Año: (1997, Canadá)


Director: Peter Svatek


Productores: Julie Allan, Pieter Kronenburg


Guionistas: Charles Adair, Dan O’Bannon, Ronald Shusett


Fotografía: Barry Gravelle


Música: Alan Reeves


Intérpretes: Gillian Ferrabee (Eva Van Daam/gemela), Pascal Gruselle (Vermeer), Roy Dupuis (John Strauss), Kristin Lehman (Kathleen Strauss), John Harold Cail (hombre del ferry), Joanna Noyes (Byrde Gordon), Felicia Shulman (Yolanda), Janine Theriault (Alice Gordon), Michelle Brunet (Ramona), David Deveau (Ben), Spencer Evans (Squeakie), Rutger Hauer (Dr. Marlowe), Carmen Ferland (Sra. Shea), Leni Parker (Baby Laura), John Dunn Hill (Hank Gordon), Lisa Bronwyn Moore (Toot),...


Sinopsis: Holanda, 1652, la monarquía prohíbe las relaciones incestuosas, algo muy común entre la nobleza, por los problemas de salud que provocan en la descendencia. Eva Van Daam, aristócrata tremendamente narcisista que mantiene relaciones sexuales con su hermano gemelo, se traslada con los suyos al Nuevo Mundo, a una isla apartada del Este. Allí la decadente familia mantendría negocios clandestinos durante generaciones, hasta que entrado el siglo XX un incendio acabó con el último de su estirpe.

En el presente, la isla la llevan las mujeres, puesto que los hombres se pasan largas temporadas embarcados en alta mar pescando. Sólo dos varones quedan en tierra, un anciano y el doctor. Un día arriban en un ferry una pareja procedente de París, él adolece de una extraña enfermedad en la sangre y busca allí sus orígenes y una explicación a su mal.


Portada edición VHS española.


A finales de los noventa llegaba a los videoclubs españoles Hemoglobin [tv/vd/dvd: Hemoglobina, 1997], película direct-to-video de nacionalidad canadiense -basada levemente (y sin acreditar) en el relato El miedo que acecha (The Lurking Fear, 1923), de H.P. Lovecraft [1]- dirigida por Pater Svatek, realizador mayormente televisivo que, también en el género terrorífico, había perpetrado un par de años antes la tercera entrega de la saga iniciada por Witchboard (juego diabólico) (Witchboard, 1986), de Kevin Tenney. En el guion del film que aquí nos interesa participaron, entre otros, Dan O’Bannon y Ronald Shusett, quienes recuperan esa atmósfera enrarecida, claustrofóbica, portuaria e isleña de la cult movie Muertos y enterrados (Dead & Buried, 1981), escrita por ellos dos y realizada por Gary Sherman.

Roy Dupois, conocido por aquellos años gracias a su papel en la teleserie Nikita (La Femme Nikita, 1997-2001), es John Strauss, el tipo que llega desde Europa para desentrañar los orígenes de su familia y de su enfermedad. La también televisiva Kristin Lehman es Kathleen, la sufrida esposa de aquél. Y Rutger Hauer, lejos de las grandes producciones en las que llegó a intervenir, pero convertido en un icono de la serie B, es el doctor Marlowe, quien otrora gozara de gran prestigio, pero cuya afición a la bebida terminara por condenarle a seguir ejerciendo en esa isla que hace las veces de prisión.

La película contiene esa mirada inquisitiva hacia Europa, como nido de perversión y decadencia, tan propia de los norteamericanos. En esta ocasión hacia la nobleza holandesa, lasciva y narcisista, dada a la endogamia para más inri, provocando una serie de malformaciones congénitas que dan lugar a unos mutantes que, escondidos del exterior, se mueven por los túneles que hay bajo la isla y han desarrollado hábitos necrófagos [2], en la tradición de las leyendas sobre el ghoul. Además, acostumbrados a no trabajar, la noble y los suyos al llegar al Nuevo Mundo se dedicarían a actividades ilegales para enriquecerse allí. Pero esa coartada moral(ista) no recae sólo sobre aquéllos, de la misma manera los habitantes de la isla con una conducta punible -la avariciosa dueña del hotel (que también es funeraria), o la muchacha de modales más casquivanos- están condenadas de antemano a ser alimento para los anómalos Van Damm. Moral(ina) que, junto con la truculencia, emparenta además la cinta con los viejos cómics de terror de la editorial EC.

Pese a la modestia de este título, destinado como se ha dicho más arriba a engrosar en su momento las estanterías de los videoclubs, se agradece la colorista fotografía de Barry Gravelle, que evoca intencionadamente las pinturas de Johannes Vermeer [3], quien no en vano sale representado al comienzo de la cinta (interpretado por Pascal Gruselle), realizando precisamente un retrato de la viciosa aristócrata Eva Van Daam (a la que da vida Gillian Ferrabee). Hay que reconocerle también que las múltiples localizaciones usadas y un reparto, digamos, amplio evitan el estatismo y la pobreza de las que suelen hacer gala este tipo de producciones. De mismo modo, la conclusión, nada optimista para casi ninguno de los protagonistas, la aleja de la autocomplacencia que se fue apoderando del género (y hoy todavía predomina). Achacarle sin embargo lo rudimentario de las caracterizaciones de los mutantes, ya notable en el estreno de la película, pero que no obstante ayuda a dotar a la misma de ese (simpático) aire de serie B.

En el mercado internacional se editaron dos versiones de este film, una íntegra, con el título de Hemoglobin, y una censurada en cuanto a los (pocos) desnudos y que se distribuyó como Breeders. En nuestro país se comercializó el montaje completo.

Alfonso & Miguel Romero


[1] Trasladada a las pantallas previamente por David McCormick y C. Courtney Joyner en 1989 y 1994, respectivamente. La segunda fue una producción de la Full Moon; Charles Band, máximo responsable de la productora, llevaba realizando adaptaciones del genio de Providence tras el éxito que supuso Re-Animator (Re-Animator, 1986), realizada por Stuart Gordon en el seno de la compañía previa de aquél, Empire Pictures.

[2] Este clan, con una progresiva deformidad causada por la endogamia y que se esconde del mundo exterior, recuerda sobremanera al caso de la familia de Alexander “Sawney” Bean, acaecido en Escocia en el siglo XVI y que anteriormente a la presente ya había sido la base de otros filmes de terror como Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977), de Wes Craven, o Blood Tracks [tv: Estela de sangre; vd: Huellas de sangre, 1985], de Mats Helge Olsson.

[3] Una de sus obras más celebradas es La joven de la perla, que serviría de inspiración a la película homónima estrenada en 2003. Contó con Peter Webber en la realización y con Scarlett Johansson, Colin Firth, Tom Wilkinson y Cillian Murphy en el reparto.


Contraportada edición VHS española.


martes, 8 de febrero de 2022

Crónicas vampíricas: Entrevista con Alfonso Carlos López

 Alfonso Carlos López ejerció de batería y alma mater de la banda navarra Departamento B. Formados por 1985, su sonido reflejaba fuertes influencias del psychobilly y el garaje. Registraron un EP, The Hidden Side of the Beach, producido por Dany Ulacia, quien fuera guitarrista de los guipuzcoanos OK Korral, e incluyeron varios temas en discos recopilatorios nacionales y extranjeros. En los primeros noventa, por problemas de falta de tiempo, se separaron, pero en 1995 vio la luz la casete Memories of a Psychotic Band, que incluyía el EP arriba citado y otras canciones registradas por Departamento B entre 1987 y 1991. Al año siguiente el grupo se reúne de nuevo y dan unos cuantos conciertos, pero nuevamente las incompatibilidades horarias de sus componentes impiden que la cosa prospere y vuelven a separarse.

Alfonso Carlos seguiría en la brecha con una nueva banda, los Motosierras, quienes se subirían a los escenarios para dar varias actuaciones. Pronto su formación se vio reducida a dúo, cambiando de nombre a Iberia Trash, y a finales de 1999 salía al mercado su CD Mondo Psycho!. Además, participarían en diversos discos recopilatorios por diferentes rincones del planeta. Circunstancias personales llevan a la incompatibilidad de seguir adelante con el grupo. Dedicando tiempo a estudiar solfeo y aprender otros instrumentos, Alfonso se pasa al contrabajo y, tras distintas aventuras e intentos, resurge con The Nafarrak, un grupo donde se imponen sonidos sesentas como el yeyé, el jazz, el Groove, o el dub, con fuerte influencia francesa, y donde nuestro protagonista se encarga de la voz, contrabajo y teclados.

Pero nuestro protagonista es también un gran e inquieto coleccionista, principalmente de discos. Con una colección verdaderamente envidiable de vinilos y CDs, hemos querido traerlo aquí, a Les Danses Macabres, para charlar con él sobre un tema que nos apasiona, los vampiros y el vampirismo, en relación a la música, literatura, cómic, cine, y en general las diferentes formas de la cultura popular.




-Bela Lugosi es uno de tus actores favoritos. ¿Serías capaz de destacar unas tres películas de su amplia filmografía? ¿Cuáles?

Es difícil tratándose del maestro Lugosi, pero mis tres favoritas son; Drácula, Island of Lost Souls y Plan Nine From Outer Space.

-Plan 9 from Outer Space, de Ed Wood, su film post-mortem, por así decirlo, siempre te ha gustado mucho ¿Qué te llama tanto la atención de este título? Por cierto, ¿qué te parece el tema que le dedicaron los Misfits a esta película?

Me encantan los personajes icónicos, como Vampira, Tor Johnson o el propio Bela Lugosi, el ambiente de serie B que crea, las interpretaciones son geniales, el look de todos los actores... y todo eso con un bajo presupuesto, que es lo difícil.

Los Misfits son un referente y unos grandes amantes de la cultura de serie B, terror, gore, etc., como The Cramps. Me parece estupendo. Existe un disco muy curioso de Longue, con temas de los Misfits, Fiend Club Longue The Misfits meet The Nutley Brass, absolutamente genial y que recomiendo a todo el mundo.




-Me comentabas hace poco que te habías pillado el DVD del Vampyr (1932) de Carl Theodore Dreyer, una de las más tempranas aproximaciones del cine europeo al tema del vampirismo. ¿Qué es lo que más te gusta de esta película?

Dreyer demuestra que el terror viene por lo que se produce en la mente más que nada. Crea un universo aterrador, fantasmagórico, tenebroso e inquietante y con los medios de la época, que los efectos especiales eran mínimos. La imagen del barquero con la guadaña es más terrorífica que todos los efectos especiales que quieras ponerles. Dreyer consiguió en Vampyr plasmar el horror con unas atmósferas densas e imágenes que lo dicen todo, Estamos ante una obra maestra del cine.

-Lugosi en su eterno rol del Conde Drácula en la seminal película de Tod Browning para Universal ilustraba la portada de la casete Memories of a Psychotic Band de tu banda Departamento B. Imaginamos que fue idea tuya...

Sí, siempre me gustó película y la fuerza visual que desprendía en concreto esa escena. Como amante de este tipo de cine creo que le daba un aire muy a mi gusto a la portada. Lugosi tenía una fuerza expresiva única, solo con su presencia llenaba la escena.




-¿Qué películas de vampiros son las que más te gustan?

Nosferatu (1922), Drácula (1931), Drácula (1958), Nosferatu Vampiro de la noche (1979), El Vampiro (Arthur King), Sombras tenebrosas (Tim Burton), Vampiros en la Habana (animación), Vampiros Lesbos (Jesús Franco), Transilvanya. El Imperio Prohibido, Entrevista con el Vampiro, El Baile de los Vampiros, la serie True Blood, Abierto Hasta el Amanecer de Robert Rodríguez y escrita por el gran Quentin Tarantino, Gallow Walkers, etc..

-¿Grandes presupuestos o bajos presupuestos? ¿Películas de autor o productos palomiteros? ¿Tienes alguna preferencia y/o prejuicio al respecto?

Un poco de todo, no veo por qué no puedes ver una película de autor y ver una de bajo presupuesto. Soy un amante de la serie B y la serie Z. Por ejemplo, Plan 9 From Outer Space o cualquiera de Russ Meyer me puede apetecer tanto como El señor de la anillos y su saga, de la que soy un apasionado, como de la serie de El Hobbit o Juego de tronos. No tengo prejuicios, me puedo ver Mi tío (Tati), Amarcord (Fellini) como El ciempiés humano o Freaks. Me gustan por igual.

-¿Qué adaptación a la gran pantalla del Drácula de Bram Stocker es la que más te ha gustado?

Nosferatu (Murnau ) , Drácula (1931), Drácula ( 1958 con Christopher Lee), Nosferatu vampiro de la noche (Werner Herzog), Drácula ( Coppola), etc.

-Dentro de la cosecha de películas de terror de los últimos años ¿Cuáles te han llamado (positivamente) la atención? ¿Alguna de vampiros?

Pues hay muchas en los últimos años: La abuela, Verónica, las de los Warren, La monja, la trilogía del Baztán (mezcla de cine policiaco con elementos macabros, referencias a personajes mitológicos por eso la incluyo), la serie American Horror Story, la serie True Blood, Ultima Noche en el Soho (terror psicológico), la serie Vampir (Branko Tomovic),etc..

-También has destacado siempre entre tus películas preferidas el expresionismo alemán del periodo de entreguerras, el realizado durante la República de Weimar.

Es algo fascinante el expresionismo alemán de esa época. Son películas con un ambiente terrorífico, los actores lo dicen todos con sus expresiones y su manera de actuar, el ambiente que crean es tenebroso e inquietante. Joyas como: Nosferatu, Vampyr, El gabinete del Doctor Caligari, Metrópolis, etc., son auténticas maravillas.

-Nosferatu de F.W. Murnau es uno de tus filmes de cabecera. Pero ¿Qué te pareció el remake que realizó Werner Herzog, Nosferatu, vampiro de la noche, en 1979?

Es una buenísima adaptación, además es una de mis películas de vampiros favorita. Klaus Kinsky está soberbio y la banda sonora de PoPol Vuh es, como todo lo que hace él, grandiosa. Herzog es otro de los grandes directores en la historia del cine y bordó la adaptación.




-Otro director alemán con el que coincidimos en nuestros gustos es Reiner Werner Fassbinder ¿Qué te llama la atención del cine de este realizador?

Es muy valiente, contracultural y refleja ambientes sórdidos como nadie. Su manera de filmar es densa y así realza las escenas, muchas veces el ambiente en la filmación es tan denso que se puede cortar a cuchillo. Ha hecho obras maestras como: Todos nos llamamos Alí, Querelle, El matrimonio de María Braun, La ley del más fuerte, Lili Marleen, Lola una mujer alemana, etc.

Hace poco vi en DVD una peli que tiene toda la influencia de Fassbinder a mi modo de ver, El Mounstruo de St. Pauli, de Fatih Akin, muy en la línea de él. Por supuesto me encantó esa película.

-Y respecto a las series que han tratado el tema de los vampiros ¿Cuáles son las que más te han gustado? En tiempos recientes se han realizado diversas de éstas destinadas principalmente al público juvenil, caso de True Blood (2008-2014) o Hemlock Grove (2013-2015), con una diversidad de criaturas en sus tramas, entre ellas los vampiros. ¿Qué te parecen estas?

Muy buenas ambas. De hecho, True Blood me parece de las mejores series que he visto. Hemlock Grove también me pareció muy interesante e imaginativa. Siempre me atraen este tipo de series. Hay seres en Hemlock Grove sobrenaturales muy sorprendentes, como hombres lobos, vampiros, el humano artificial, la vidente, los reptilianos, anfibios humanoides, etc.

-Pasemos a literatura ¿Cuáles de los clásicos es tu favorito?

Una gran lista de clásicos interminable que me apasionan: Bran Stocker, Anne Rice, Tolkien, Lorca, Arturo Campión, Jack Kerouac, Shakespeare, Lord Byron, Frederic Forsyth, Edgar Alan Poe, Stephen King, Prouts, Ryszar Kapuscinsky, Dan Brown, etc…

-De autores/as más pop, como por ejemplo Poppy Z. Brite, ¿te interesan sus obras?

Me interesan muchísimo. Poppy Z. Brite es una de las grandes figuras del terror actual e indudablemente estoy muy interesado en su obra. Sus ambientaciones son increíbles, juega mucho con personajes alternativos, suele recrearse muchos en descripciones sexuales y en situaciones muy macabras. Destaca como recrea los restaurantes de Nueva Orleans en sus obras y ese ambiente gótico que suelen tener en sus ficciones. Mis favoritas son La música de los vampiros (Lost Souls), La llamada (Drawing Blood),y Soul Kitchen. Realmente estamos ante un gran referente del terror de ahora mismo que pasara a ser todo un clásico.

-¿Qué libros sobre vampiros y vampirismo nos recomiendas?

Es obligado citar el Drácula de Bram Stoker y por decirte algunos: Vampiros el mito de los no muertos (Noelia Induraín/ Oscar Urbiola), los de Anne Rice, sus Crónicas vampíricas son magistrales, El gran libro de los vampiros de Dennis Despeyroux, El alma del vampiro de Poppy Z. Brite, El vampiro de  Nick Groom, Muerto hasta el anochecer de Charlaine Harris ( de ahí salió True Blood) y su saga posterior, etc..

-¿Eres también lector de cómics? Si es así ¿Cuáles destacas?

Destaco: el TBO, Astérix, los de Marvel, 13 Rúe del Percebe, Mafalda, Maus, Predicador, From Hell, Hellblazer, El Ultimo Hombre, Lucifer, Criminal, Berlín, etc..

-Háblanos de tu viaje a Transilvania y tu visita al castillo de Vlad Tepes. ¿Qué fue lo que más te gustó.

Llevaba toda la vida soñando con ver Transilvania, y el castillo de Vlad Tepes, así que fui con mi mujer y se cumplió mi sueño. Para empezar el entorno es soberbio, Los Cárpatos es de ensueño. El castillo es algo mágico, allí además coincides con un motón de gente aficionada a la figura de Drácula y es gratificante. Estuvimos en la casa natal de Vlad Tepes, donde nació, que no es el castillo. En su pueblo en la plaza tiene una estatua muy chula. Hay muchos sitios que ver y como a mi mujer a y a mí nos encanta, además de la naturaleza, la arquitectura y el arte, así que disfrutamos mucho viendo el propio castillo de Vlad Tepes, el castillo Peles, la Iglesia Negra, los monasterios ortodoxos, etc.

Es un viaje muy recomendable, los paisajes son impresionantes, hay mucha historia que ver y muchos monumentos. La entrada a los Cárpatos, ese puerto que entras entre dos peñas es de película. También, como es normal, compramos recuerdos relacionados con Vlad Tepes.





-En tu viaje a Nueva York ¿Llegaste a visitar o encontrar algún recuerdo o fetiche relacionado con el tema vampírico?

Pues mira, nos encantó, siempre habíamos querido ir, y era el sueño de mi mujer y el mío también, pero claro vas en un viaje organizado de nueve días, está muy bien pero no sabes los sitios o están lejísimos de donde te llevan. Nosotros estábamos en Manhattan, al lado de Time Square, la anécdota es que el hotel donde nos alojamos era el que sale en “Soy Leyenda”. Vimos todo: el Village, el Bronx, Queens, Brooklin, Harlem, etc. Hay sitios emblemáticos que visitamos como Little Italy, China Town, el Moma, Brodway, el Empire State, Central Park, la Estatua de la Libertad, etc. Luego es divertido, ves una pelicula que sale Nueva York y dices “yo estuve allí”, y reconoces los lugares… Como anécdota deciros que paseando por Broadway nos encontramos con el club BB King y entramos entusiasmados. Me hubiera gustado ir a Coney Island, pero no pudo ser. Querría haberme sacado una foto en la mítica noria que sale en The Warriors, junto a la playa, una película fetiche para mi, o ver algo de donde empezaron en Nueva York los Stray Cats. Sí que cumplí mi capricho de ver el Blue Note Jazz Club. No encontré tiendas especializadas en mis excursiones por la ciudad, me consta que las hay y muy buenas. Aun así me pude traer alguna edición americana de algunos de mis artistas y grupos favoritos como Serge Gainsbourg, The Specials, Miles Davis, Jimmy Smith, Psychlona (de este fantástico grupo de stoner no tenía nada ,lo descubrí allí, por cierto) y Bongolian. Sobre fetiches de vampiros no tuve la suerte de encontrar nada a mi paso. También llevaba en la cabeza una lista de discos de grupos que admiro y que no pude conseguir, como el disco psicodélico en solitario de Nigel Lewis, algo que me faltaba de Lee Moses (que curiosamente tiempo más tarde conseguí), por citar algunos de los muchos que buscaba.

-Eres un gran coleccionista de discos, tanto en vinilo como en CD. Centrándonos en la temática de esta entrevista, nos consta que tienes mucho material dedicado a los vampiros. Cuéntanos algo sobre estos álbumes y cuáles de ellos te llaman más la atención y por qué.

Decirte en principio que sólo compro discos en relación a los vampiros que me guste su música, siempre me ha atraído mágicamente la figura de los vampiros. Voy a citar varios de diferentes estilos que son magníficos: T. Valentine with Daddy Long Legs (The Vampire), Vampires Underground (aunque la temática no es de vampiros, la portada y el nombre del grupo si, por eso cito a este gran grupo de Groove),Vampiros Lesbos Bso, Nosferatu Bso de PoPol Vuh, Dracula Bso de Phippi Grass/ Kronos Quartet,, Vampyria de Tete Montoliú y Jordi Sabatés, Nosferatu hacia el vampiro de Jordi Sabatés, Transylvania de Nox Arcana, Musique Par Acantus de Le Frissson Des Vampires, etc…





Decir que además de estos discos existen otros muy interesantes en las que salen algún tema de vampiros como la recopilación de ska Long Ness Monster, o Night of The Living Dead de Scientist, magnífico grupo de dub. Por supuesto temas sueltos que hablan de los vampiros hay en muchos grupos que me gustan como, por citar algún ejemplo: los Batfinks y su tema “She´s a Vampire”, The Meteros “My Daddy Is a Vampire”, Long Talls Texans “Get Your Teeth Out of My Jugular”, Desechables "El Vampiro", etc. El tema de vampiros en sus canciones ha sido tratado por muchos buenos grupos de R´n´R de los 50 y 60, garage, psycho, rock psicodélico, groove, etc.., En fin, en infinidad de estilos de todas las épocas.






Me gustaría reseñar a Twin Temple, una banda de temática oscura y diabólica. Ellos llaman a su primer CD Satanic Doo-Wop, impresionantemente bueno, que sin tocar el concreto el tema de los vampiros, en su videoclick “Sex Magick” representan claramente el tema del vampirismo. Sobre todo en la estética, la escena en la que beben sangre de color negruzco es digna de cualquier película de vampiros.

-Con cierta relación al tema que nos trae esta entrevista, también has sido desde hace décadas muy fan del gothabilly, esa vertiente del psychobilly en la que éste se influencia y mezcla con la onda siniestra o gótica. ¿Qué bandas de este estilo son tus favoritas? ¿Qué discos recomendarías?

Es cierto que este estilo me gusta muchísimo. Siempre he admirado mucho a Spook and the Ghouls. Realizaron una versión ya mítica del “Bela Lugosi is Dead” de Bahuaus. Sus temas propios también son maravillosos, como: “Nightmares From Beyond”, que es mi favorito, “Vampira”, “Demon Barber of Fleet Street”, “Dead Fresh Creeping”, “Death Ride”, etc.. Un disco publicado por Nervous Records, muy innovador, con un diseño de portada y contraportada impactantes y el look de la banda acertadísimo. Suena de lujo.

También me gustaría señalar algunas otras excelentes bandas como: Cult of The Psychic Fetus, Zombie Ghots Train, The Coffinshakers, etc…Cualquier disco de estos grupos son una maravilla, recomendar uno es difícil ya que todos son imprescindibles.



-En los últimos tiempos han salido al mercado diferentes CDs con material de tus distintas bandas. Háblanos de estos discos.

Todo empezó cuando grabamos The Nafarrak el disco Oh My God…!, funcionó muy bien en Francia y hoy en día está descatalogadísimo, y eso que es del 2020.

La discográfica de París me dijo, ya que conocía a Departamento B y a Iberia Trash y le gustaban mucho, si sería posible hacer un álbum con el primer EP de Departamento B de1991, el tema “Aline” de Iberia Trash y un EP de The Nafarrak, y salió el disco. Este CD va desde el pyschobilly al yeyé, ska & dub, Jazz, toques de doo wop, groove, etc. Lo llamaron Iruña Vintage Sounds, obviamente por nuestra procedencia y estilos musicales contenidos en dicho álbum que nos apasionan. Este compacto salió en octubre del 2021. Esta vez se amplía la distribución, además de Francia a Bélgica y Mónaco por parte de la discográfica. Este y los demás discos posteriores serán distribuidos en esos países.

Casi a la vez se lanzó el cd single de The Nafarrak The Black Vampire Club en noviembre de 2021, que tiene una acogida excelente.

Se agota en nada la primera edición del Iruña Vintage Sounds y la discográfica nos propone hacer un disco orientado sólo al público psycho que se llamaría Departamento B The Hidden Side of The Beach.. (EP 1991) + Bonus tracks. Este CD contiene 14 temas, 8 de Departamento B, no se pudieron meter más por que preferimos meter los grabados exclusivamente en 1991 y un tema de esa época en directo. También porque los temas del grupo anteriores no tenían los derechos de autor que estaban en manos de otras discográficas y para no demorar el CD en negociaciones con ellas metimos estos. Se incluyen 4 temas de Iberia Trash, entre ellos la versión de “El tren de la Costa”, tema por el que tenía mucho interés la discográfica, al ser uno de los dos que metimos en la película Belcebú, distribuida por la Troma en Usa, y de la que también existe un CD de la Bso. Al respecto, decir que “Mad Daddy” de Departamento B había salido en la Bso original de las películas del director valenciano Sergio Blasco Mas Carnaza y Mundo Basura, más algún otro tema de Departamento B que no sale en este CD, claro. Se completa el álbum con dos temas de The Nafarrak grabados en 2021 para este disco, pero en línea western y psycho-western.

En diciembre del 2021 sale al mercado el nuevo CD single de The Nafarrak en una línea acid jazz y su tema 2 en clave ska-dub.








-Para terminar ¿quieres añadir algo más? Muchas gracias por todo.

Daros las gracias por vuestro apoyo y por pensar en mi para esta entrevista la cual me hace mucha ilusión, ya que no es frecuente una entrevista tan inteligente y especializada.

Solo animar a la gente a ir al cine e interesarse por estos temas que hemos tratado aquí y a apoyar al mundo de la cultura.




 

                                                                                     Alfonso y Miguel Romero

viernes, 4 de febrero de 2022

Libros Antiguos (descatalogados y raros de encontrar) a la venta.

 Por espacio tengo que vender algunos de estos libros. Algunos muy antiguos y muy difícil de conseguir.

Se entrega en mano. Sevilla Centro y Triana.

A continuación pongo fotos y listado de precios.




Cocina Española y Cocina Dietética.

García Del Real

Prólogo del Dr. Maranón

año 1929

páginas 488

15 euros


Guía de Cofradías de Sevilla, Semana Santa 1976

La portada está más castigada por el tiempo, pero el interior intacto, conserva en muy buen estado los itinerarios.

5 euros

Pequeño librito de 31 páginas, en muy buen estado de conservación.

Año 1927

6 euros



Pequeño Librito de 20 páginas

del año 1944 Sevilla

En muy buen estado.

3 euros

(Reservado)


Libro de Geometría Elemental Graduada.

Año 1925

156 páginas.

Estado muy usado

2 euros



Guía de Sevilla

años 60/70

En muy buen estado

8 euros





Devocionario del aspirante

año 1946

Ninguna página suelta

10 euros

(reservado)



Libro de Meditaciones

Maria Reina de la Iglesia

Año 1953

En muy buen estado

4 euros




Libro de Belmonte

1928

En muy buen estado.

Libro muy buscado por los apasionados por este famoso Torero.

30 euros




Frente Al Toro y el Poema

Edición Mexico 1968

Estado usado, pero muy bien conservado

25 euros




Juan Belmonte, Matador de Toros; su vida y sus hazañas

Libro portada muy antigua y algo destrozada. despegada del texto.

Texto unido en buen estado

Por su estado 15 euros




Libro Figuras del toreo

Manolete

años 1943

10 euros

 




martes, 1 de febrero de 2022

La Mano Negra

 


Esa Mano Negra
Que me ahoga y aprieta,
Esa Mano Negra
Me atrapa
Se aferra.
Esa Mano Negra
Me agarra con tanta fuerza
Me cuesta respirar.
Esa Mano Negra
Se cierne sobre mí
No me deja ir
Esa mano Negra
Quiere verme morir
Sola 
Sin ti 
Esa Mano Negra
esa que vive en mí...




Poema y fotografías de Malina Murnau

viernes, 14 de enero de 2022

La Centinela (1977)

 En esta ocasión quería escribir sobre una de mis películas favorita. Pero he decidido que mejor dejarle esa tarea a los hermanos Romero (Alfonso y Miguel) quien mejor que ellos para hacer una reseña, no conozco a nadie que pueda saber y que disfrute tanto del  cine como ellos. 

Así que con el morro que me caracteriza les he pedido el favor de hacer una reseña de dicha película. Gracias Bros 😉


La centinela


Título original: The Sentinel


Año: (1977, Estados Unidos)


Director: Michael Winner


Productores: Jeffrey Konvitz, Michael Winner


Guionista: Jeffrey Konvitz (novela), Michael Winner (guion) 


Fotografía: Richard C. Katrina


Música: Gil Mellé


Intérpretes: Chris Sarandon (Michael Lerman), Cristina Raines (Alison Parker), Martin Balsam (professor Ruzinsky), John Carradine (padre Halliran), José Ferrer (Robed Figure), Ava Gardner (Srat. Logan), Arthur Kennedy (monseñor Franchino), Burguess Meredith (Charles Chazen), Sylvia Miles (Gerde), Deborah Raffin (Jennifer), Eli Wallach (detective Gatz), Christopher Walken (detective Rizzo), Jerry Orbach (director de película), Beverly D’Angelo (Sandra), Hank Garrett (Brenner), Robert Gerringer (Hart), Nana Visitor (chica del fondo), Tom Berenger (hombre al fondo), Jeff Goldblum (Jack), …





 

Sinopsis: Para alejarse de su novio y buscar su espacio, Alison Parker, una cotizada modelo, abandona Manhattan y se muda a un viejo edificio en el barrio de Brookly. Mientras sus nuevos y excéntricos vecinos le dan la bienvenida, la chica empieza a sufrir trastornos físicos y psicológicos que la hacen volver a un pasado turbio y traumático. Su desconcierto se acrecienta cuando la inmobiliaria le asegura que sus ruidosos vecinos no existen, que en el edificio sólo viven ella y el sacerdote ciego que reside en el piso superior. Alison descubrirá que algo muy siniestro la ha traído a ese lugar.

Poco antes de terminar los sesenta llegaba a las pantallas La semilla del Diablo (Rosemary’s Baby, 1968), producción de la Paramount sobre la novela homónima escrita por Ira Levin. El productor Robert Evans pensó que Roman Polanski, un realizador judío de origen polaco del que le había gustado mucho su película El baile de los vampiros (The Fearless Vampire Killers, 1967), era el realizador idóneo para llevar el volante de la dirección, y no se equivocó. El film llegó en un momento muy concreto y todo parecía estar a su favor. La juventud usamericana de la segunda mitad de la década se había alejado de los dogmas paternos y había abrazado la contracultura. En oposición a los ideales de sus padres, además de en las ideas políticas o en todo lo relacionado a temas como las drogas, la sexualidad o los prejuicios raciales, sociales o de clase, los jóvenes se habían también alejado de las creencias religiosas de sus progenitores, buscando otras alternativas, principalmente en los cultos orientales, más espirituales. El 30 de abril de 1966, Anton Szandor LaVey había fundado la Iglesia de Satán en el condado de San Francisco, en California, y entre sus muchos acólitos se encontraban no pocas personalidades famosas, incluso estrellas de Hollywood [1].

Con la película del realizador polaco, el Señor de las Tinieblas entraba por la puerta grande en el cine de Hollywood, y lo iba a hacer para quedarse a lo largo de todos los turbulentos setenta. Los sesenta, la década que quiso ensalzar el amor y la libertad, terminaba de forma abrupta, con los asesinatos por parte de la Familia Manson de Sharon Tate (esposa de Polanski) y sus cuatro invitados, así como del matrimonio LaBianca, ocurridos los días ocho y diez de agosto de 1969.

El cine de terror seguía estando menospreciado por la propia industria. El género llevaba mucho tiempo relegado principalmente a títulos modestos de pequeñas productoras, y destinado a exhibirse en autocines y mugrientas salas de grinhouse como las de la neoyorkina calle 42, conocida como the Deuce, cita en Times Square. Iba a ser otro título de resonancias satánicas, El exorcista (The Exorcist, 1973), estrenado por la Warner Bros, el que demostrara que el horror podía ser tan respetable para la crítica y tan rentable en la taquilla como cualquier otro género, y estrenarse en las mejores salas de las principales ciudades del país. Y lo lograría pese a estar repleto de violencia (física y verbal), gore (apropiándose de un ingrediente propio del cine de explotación), cuestiones religiosas y morales hasta no mucho antes tabú (sexualidad con niños, dudas sobre Dios), o escatología (vómitos). El libreto lo escribió William Peter Blatty sobre su propia novela, y el realizador que lo llevó a imágenes, William Friedkin, no se caracterizaba por ser muy devoto. Guionista y director no compartían el mismo punto de vista, y las fricciones tuvieron lugar durante el rodaje, algo que no impidió que el film quedara como uno de los más importantes de su convulsa época. Un exitazo de crítica y de público que, ahora sí, puso de moda al Diablo en el séptimo arte.

Además de las muchas copias y propuestas sobre cine luciferino que hubieron por medio mundo gracias al boom del film realizado por Friedkin [2], quedándonos en suelo estadounidense proliferaron como setas tras la lluvia multitud de cintas sobre Satán y/o sus seguidores y adoradores (amén de sectas malvadas, algo que tenía mucho tirón para la taquilla tras el caso Manson) desde los bajos (y muy bajos) presupuestos en producciones de serie B y Z. Incluso en el (entonces) floreciente mercado del cine porno (que había ido siendo legalizado al comenzar la década, con cada estado regulando su propio caso), el satanismo y afines hizo su aparición (convocado por el poderoso señor dólar). Pero también otras majors apostaron por el tema en títulos indispensables, caso de La profecía (The Omen, 1978), que dirigió Richard Donner para la Twentieth Century Fox, o La centinela (The Sentinel, 1977), que el británico Michael Winner llevó adelante para la Universal Pictures, y que es la que aquí nos interesa.

Winner llevaba desde finales de los cincuenta en el mundo del celuloide, y había llamado la atención de la crítica internacional a comienzos de los setenta con Los últimos juegos prohibidos (The Nightcomers, 1971), precuela o variación sobre la novela Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw, 1898) de Henry James, en la que contó con la participación de Marlon Brando y Martin Balsam en el reparto. Ya en suelo estadounidense consiguió un gran éxito de taquilla (y el cabreo de un puñado de críticos y bienpensantes, tanto de derechas como de izquierdas) con la película El justiciero de la ciudad (Death Wish, 1974), a mayor gloria de Charles Bronson. El propio Winner realizaría, ya en los ochenta y para la Cannon Group, las dos primeras secuelas de ésta, labrándose de paso una reputación de tipo difícil y no muy agradable con quien trabajar. Una extensa carrera la suya que, como indicábamos más arriba, comenzó a finales de la primera mitad del siglo XX y que reflejó la cambiante y moderna Inglaterra de los sesenta, los USA de los turbulentos setenta y los muy distintos de la administración Reagan de los ochenta, para volver en los noventa a su tierra natal con una serie de trabajos más amables. La centinela supone una rara avis en la trayectoria tras las cámaras de su responsable en cuanto que fue la única cinta de terror en su currículum.

El cómo y el cuándo llegó hasta Michael Winner la oferta de llevar a imágenes una adaptación de la novela La centinela (The Sentinel, 1974) de Jeffrey Konvitz tuvo lugar al asistir el británico a una fiesta que dio el productor Herb Jaffe en Beverly Hills y en la que también estaba entre los invitados Ned Tanen, por entonces jefe de producción de Universal Pictures. Éste y Winner hablaron del libro y poco después el estudio le hizo llegar un ejemplar al realizador a su hotel. Universal ya había tanteado varios guiones, pero no le convencía ninguno. Por aquel entonces el libro había salido en edición de bolsillo y estaba funcionado muy bien en ventas, era un buen momento para adaptarlo al cine. Le hicieron al realizador británico la oferta de escribir un nuevo libreto y, si les gustaba, podría producir y dirigir la película. Y así fue.

A comienzos de enero de 1977 llegaba a las carteleras estadounidenses La centinela [3]. Ya desde su portada se nos dan pistas de una película propia de su época: una chica corriendo delante de un edificio en el que vemos una figura misteriosa en una ventana iluminada. Ello en tonos amarillo y negro. A la izquierda, como mandaban los cánones, aparecen las fotos de su excelente y amplio reparto, repleto de grandes nombres de Hollywood, entre quienes se encuentran Ava Gardner, Martin Balsam, John Carradine, Jose Ferrer, Arthur Kennedy, Burguess Meredith, Sylvia Miles o Eli Wallach.

El papel protagonista, el de Alison Parker, la chica que se muda a ese misterioso edificio de Brooklyn, recayó en Cristina Raines, una actriz sin mucho bagaje y cuyo principal crédito era haber participado en Nashville (Nashville, 1975), de Robert Altman. El principal rol masculino fue para Chris Sarandon, un intérprete con gancho comercial en aquellos momentos. Fue, no obstante, una imposición del estudio. Previamente, el director le había ofrecido ese papel a Martin Sheen, pero la Universal lo rechazó, argumentando que era un actor de televisión. Winner declaró años después en una entrevista publicada en la revista Fangoria que hubiera preferido darle el papel a Christopher Walken, quien participa en el film en un rol secundario. También en pequeñas intervenciones podemos ver a Tom Berenger y a Jeff Goldblum; este segundo había trabajado previamente con el realizador en la mencionada El justiciero de la ciudad, donde encarnaba a uno de los pandilleros que agreden a la esposa e hija del protagonista. De entre los nombres con lustre, los veteranos de la industria que encontramos en el reparto, Winner llegó a hacer muy buena amistad con Burgess Meredith, quien había vuelto a estar de actualidad gracias a interpretar al entrenador Mickey en la exitosa Rocky (Rocky, 1976), de John G. Avildsen. También hizo muy buenas migas con Ava Gardner, con quien coincidiría posteriormente en diversas ocasiones en los últimos tiempos de la actriz, cuando residía en Londres. Con otros, como Martin Balsam, el británico había trabajado anteriormente en diversas ocasiones. Resulta curiosa la intervención de Arthur Kennedy en el papel de monseñor Franchino, pues el intérprete había participado uno años antes en la más interesante de las respuestas italianas al film de Friedkin, El anticristo (L’anticristo, 1974), de Alberto De Martino, donde precisamente interpretaba a otro eclesiástico, el obispo Ascanio Oderisi. Aunque el personaje más celebrado del presente trabajo de Winner de entre los que interpretaron estos experimentados actores de la industria fue el del padre Halliran, el sacerdote ciego que habita la estancia superior del edificio y al que da vida John Carradine quien, a pesar de su avanzada edad, seguía siendo un referente en el cine fantástico y de terror.

Si en El exorcista la escena de la masturbación con el crucifijo había levantado ampollas, no falta en La centinela igualmente una escena sexual que resultó incómoda para la platea en su momento, aquella en que la protagonista está en el apartamento de sus vecinas lesbianas, Gerde y Sandra (Sylvia Miles y Beverly D’Angelo respectivamente), y estas empiezan a comportarse de manera lasciva, incluyendo masturbación de la segunda delante de una asombrada Alison. Hay otras escenas de impacto, como cuando la nueva inquilina se encuentra con el cadáver putrefacto de su padre, recientemente fallecido víctima de un cáncer, y la ataca. Aunque la cuestión que causó en su estreno (y aún hoy) más controversia fue el uso de personas con malformaciones en la parte final, cuando vemos a las almas condenadas del infierno. Según el realizador, fue una decisión para ahorrar horas y horas de trabajo de maquillaje y prótesis [4], y recordaba que fueron aquéllos gente muy agradable y que se divirtieron mucho participando en la película. Se le tachó no obstante de mal gusto y de explotar las deformidades de aquella gente, al igual que le pasara a Tod Browning cuando estrenó su obra maestra, La parada de los monstruos (Freaks, 1933), más de cuatro décadas antes [5]. Resulta un dato significativo que en un principio el film tuvo muy buena respuesta en la taquilla y que tras las declaraciones de su realizador comentando que habían participado personas con malformaciones físicas, se frenara su asistencia a las salas, perjudicando una mayor recaudación.

Pese a que la Universal produjo la película para aprovechar la simpatía por el Diablo que vivía el cine (y la sociedad) gracias a El exorcista, La centinela se aleja del clásico de Friedkin. No obstante, guarda ciertas similitudes con La semilla del Diablo [6]: tenemos la llegada de la protagonista a un bloque de apartamentos que resulta amenazador, como en la de Polanski el edificio Dakota; también los vecinos metomentodo y excéntricos que juegan con la nueva arrendataria para que entre en sus planes; la raspante relación con su pareja por parte de la chica; la imagen de la joven deambulando asustada y sosteniendo un cuchillo para defenderse; o ese destino que la aguarda y la acerca, más bien encadena, al mundo de Satán. En la novela de Konvitz y en el film de Winner, el bloque de apartamentos es nada menos que una puerta al Infierno, como bien indica la placa del vestíbulo del edificio, y el clérigo invidente que vive en el último piso es el encargado de vigilar que los demonios no vengan a nuestro mundo. El mismo año que La centinela, Dario Argento dirigía Suspiria (Suspiria, 1977), primera entrega de la trilogía de las Tres Madres, y donde igualmente teníamos una entrada al Averno, situada esta en una escuela de danza en Alemania [7].

A día de hoy y vista con la perspectiva que da el tiempo, la crítica considera La centinela como uno de los trabajos más sólidos de Michael Winner, junto al western En nombre de la ley (Lawman, 1971) y al thriller de guerra fría Scorpio (Scorpio, 1973), ambas protagonizadas por Burt Lancaster. Y aquélla se erige por méritos propios como una de las más interesantes, bizarras y significativas películas de terror demoníaco de su década. Llegados los ochenta, la era de la Administración Reagan, y tras una década campando a sus anchas, el cine demoníaco se vio apartado de las pantallas, siendo desplazado por el aburrido misticismo new age que se puso tan de moda aquellos años.

Alfonso & Miguel Romero


[1] El caso más famoso fue el de Jayne Mansfield, principalmente por la trágica muerte de la exuberante rubia. Muy recomendable al respecto, para saber más sobre la relación entre el denominado Papa Negro y la bombshell, el documental Mansfield 66/67 [tv: Mansfield 66/67, 2017], dirigido al alimón por P. David Ebersole y Todd Hughes.

[2] Hasta en nuestro país se rodaron un par de producciones que aprovechaban el tirón comercial del film de la Warner: Exorcismo (1975), escrito y protagonizado por el icónico Paul Naschy (Jacinto Molina) y dirigido por Juan Bosch; y La endemoniada (1975), de Amando de Ossorio, el responsable de la saga de los templarios ciegos, y que contó como la niña poseída con Marián Salgado, quien doblara a su homóloga Linda Blair en El exorcista. 

[3] En España se estrenaría en cines a finales de 1979.

[4] La película contaba en el equipo de maquillaje nada menos que con Dick Smith, quien había trabajado en El exorcista.

[5] Poco antes que Winner, Jack Cardiff había recurrido también a incluir personas con malformaciones físicas en el reparto del que sería su último título como director, The Mutations [tv: Mutaciones; vd: Mutación criminal, 1974].

[6] Durante la Transición española, y bajo la etiqueta de la clasificación “S”, un par de películas de nacionalidad española saquearon el esquema argumental del film de Polanski para la Paramount en sendas cintas llenas de sexo: Escalofrío (1978), dirigida por Carlos Puerto y producida por Juan Piquer Simón, otro de los nombres esenciales del fantástico patrio; y Los ritos sexuales del Diablo (1982), de José Ramón Larraz, por más que éste lo negara en la entrevista que le hicimos en relación a dicho trabajo para el Exhumed Movies número 3, publicado en enero de 2013.

[7] Las dos restantes partes, con sus respectivos accesos al Averno, fueron Inferno (Inferno, 1980), que se desarrollaba en Nueva York, y La madre del mal (La terza madre, 2007), cuya trama tenía lugar en Roma. En 1981, otro de los maestros del cine de terror italiano, Lucio Fulci, nos propuso un título donde situaba una puerta al Infierno en Louisiana, sobre la que había construida un viejo hotel: El más allá (... E tu vivrai nel terrore! Láldilà).