viernes, 14 de junio de 2024

Mis tres favoritas de... Chuck Norris


 Oscar Villalta

“Furia silenciosa” (“Silent Rage”, 1982), de Michael Miller.

"La ciencia ha creado un horror imparable. Chuck Norris debe destruirlo"... ¿Cómo no va a ser mi peli favorita de Chuck?... Aún me recuerdo de niño mirando embobado el cartel en el cine de verano...Y salir después extasiado. El director, Michael Miller, era un tipo realmente oscuro. Su primer trabajo fue un grindhouse salvaje llamado "La celda de la violación", con Tommy Lee Jones, después vino esta “Furia silenciosa” con la que se le auguraba una brillante carrera. pero no. Destino televisión de por vida. Pero nos dejó esta joya, que posiblemente sea la única película en la historia que tiene todos los elementos que me gustan: científico loco, peleas de taberna, moteros, rangers de texas,  asesino en serie, zombie, o un infectado con capacidad de auto recuperación, gore, buenos impactos de bala, un pequeño romance con vaciladas muy grandes y, por supuesto, artes marciales de la vieja escuela ejecutadas por el más grande. Sin CGI ni tonterías...A ver, ¿Quién da más?

“Delta Force” (“The Delta Force”, 1986), de Menahem Golan.

Los mandamases de la Cannon tirando la casa por la ventana, lograron reunir un elenco internacional potentísimo, que fue toda una declaración de intenciones. Por supuesto. Aquello no era una película de acción, era mucho más. Y por eso, su dilatadísima duración, se compone de dos partes: la primera, narra el secuestro de un avión con todo lujo de detalles, donde se desata el lucimiento dramático de las estrellas antes citadas; pero la segunda parte...¡mamma mia!...llegan Lee Marvin y Chuck Norris a romperlo todo con una brutal exhibición de vehículos, armas de última generación, trajes chulos y bombas de todos los tamaños y colores, con el propósito de liberar a los rehenes de las garras de un siniestro Robert Forster y su pandilla, quienes ya estaban condenados desde el segundo cero. Eso sí, todo filmado muy bonito, con sentido de la maravilla y esa música de Alan Silvestri que acompaña de por vida a quienes la hemos gozado.

"McQuade, lobo solitario" (“Lone Wolf McQuade”, 1983), de Steve Carver.

Otro ranger de texas para el señor Norris en su etapa pre Cannon, con todo el sabor del cine de acción a la vieja usanza, que además se apoyaba en David Carradine para lucir star system y cartel. Es cierto que es lenta en algunos pasajes, pero los momentos de violencia seca están muy logrados, y hay que reconocer que Carradine impone como villano de la función,  y aunque tal vez el deseado enfrentamiento final debería haber sido más dilatado y agresivo, es toda una gozada, y además por partida doble, con todo ese eco nada velado de spaghetti western, con muchos parámetros fácilmente reconocibles, el mayor de ellos, la certera banda sonora de Francesco de Masi, que hace subir muchísimos enteros el show, al igual que la presencia de una bellísima Barbara Carrera en su prime, y una ajustada dirección de Steve Carver, realizador al que Norris ya conocía por su anterior película juntos : "Golpe por golpe" (1981), una de polis peligrosos, muy, muy chula.

Fernando Rodríguez Tapia

“El Templo del Oro” (“Firewalker”, 1986), de J.L. Thompson.

En pleno renacimiento del cine de aventuras en la década de los ochenta, J. Lee Thompson firmó para la Cannon el desvergonzado díptico centrado en el personaje de Allan Quatermain y este reivindicable título que mereció alguna continuación más. Norris y Gossett formaron una pareja estupenda donde la compañía de Melody Anderson nunca desentonaba. Una película trepidante con abundantes dosis de comedia, algún insólito momento crepuscular y un marcado tono de cine B que la diferencia de otras películas similares de la época. Y no podía faltar el gran John Rhys-Davies, el actor aventurero por excelencia, en una aparición magnífica.

“El Furor del dragón” (“Meng long guojiang”, 1972), de Bruce Lee.

La ópera prima de Bruce Lee como director y guionista es una macedonia imposible de géneros a la par que insólita ambientada en Roma: thriller, comedia, romance, artes marciales... El resultado es un clásico indiscutible del género con un combate final en el Coliseo entre Lee y Norris que supone uno de las escenas icónicas en la trayectoria de ambos actores y del propio cine marcial. Por lo demás una película que empezamos a valorar cuando se pudo ver en copias aceptables magníficamente restauradas. 

“Invasión U.S.A.” (“Invasion U.S.A.”, 1985), de Joseph Zito,

Con Zito, Carver y Davis, Chuck Norris realizó sus películas más aceptables en la década de los ochenta. Y por encima de ellas destaca esta alocada apología antisoviética que cumple perfectamente el ideario político de la época y que vista en la actualidad supone un film abiertamente transgresor. Una invasión terrorista en suelo americano capitaneada por el temible Mikhail Rostov es detenida por el implacable exCIA Matt Hunter con la inestimable ayuda del guionista James Bruner quien coloca a nuestro héroe en el lugar indicado cada vez que hay un ataque contra objetivos civiles. El resultado es un film de acción desbocado, ideológicamente extremo y enloquecidamente bizarro facturado para deleitar a la cinefilia menos acomplejada.

Oscar “Woody” Correa

“Walker, Texas Ranger” (“Walker, Texas Ranger”, 1993-2001), de Christopher Canaan, Leslie Greif y Paul Haggis.

La serie sigue las aventuras de Cordell Walker (Chuck Norris), un ranger de Texas que utiliza sus habilidades en las artes marciales (muy clásico en Texas) y un gran sentido de la justicia para combatir el crimen en el estado de Texas. La clave y el giro absoluto de la serie (que superó los 200 episodios) es que Walker es un ranger de Texas pero con habilidades brutales en artes marciales y por tanto proliferan (por suerte) numerosas escenas de acción y combate en todos los capítulos, con Norris realizando muchas de sus propias acrobacias y sus ya típicas coreografías de lucha. “Walker, Texas Ranger” (el nombre se debe decir siempre completo) es un fenómeno cultural en toda regla y un programa que debe estar siempre presente en los canales temáticos tipo MEGA para que te lo puedas encontrar a cualquier hora del día. Tras la serie, Chuck Norris se ha convertido en un mito, meme, personaje total, ícono de la televisión de acción, y la imagen pública de Chuck Norris se asocia desde ese momento estrechamente con la serie, cuando se pone/busca una foto de Chuck Norris, se elige ya normalmente la de “Walker, Texas Ranger”.

“El Furor del dragón” (“Meng long guojiang”, 1972), de Bruce Lee.

Chuck Norris interpreta a Colt, un experto en artes marciales contratado por la mafia para derrotar a Tang Lung (Bruce Lee), y que durante la película tiene muy pocas líneas de diálogo, ni falta que hacen. Bruce Lee había pensado en él como oponente tras haber entrenado juntos en Los Ángeles unos años antes, tras  haberse conocido después de la victoria de Chuck Norris y obtener el título de campeón mundial de karate, y justo después de que Bruce Lee ya hubiera realizado un par de películas de artes marciales en Hong Kong. El personaje de Chuck Norris se presenta como el clásico jefe de final de pantalla, y a pesar de ser el antagonista, no es un villano clásico, sino más bien un oponente honorable, que destaca también por sus habilidades marciales como Lee pero con su propio estilo Chuck Norris. La pelea con Bruce Lee en el Coliseo de Roma es legendaria, con una coreografía mezcla de karate, el estilo de Norris, y el kung fu de Lee, resaltando las diferencias y la eficacia de ambos estilos contrapuestos (o no), y significando el respeto que ambos personajes tienen por las habilidades del otro. Sin duda magia pura y referencia de referencias.

“Desaparecido en combate” (“Missing in Action”, 1984), de Chuck Zito.

Chuck Norris interpreta en este absoluto clásico de los 80 al coronel James Braddock, un veterano de la Guerra de Vietnam, duro y determinado, y motivado también como en “Walker, Texas Ranger” (siempre todo junto) por un fuerte sentido de justicia y la necesidad de rescatar a sus compañeros prisioneros. La actuación de Norris en esta película se apoya también en la línea base de su filmografía, sus habilidades de combate y las secuencias de acción, añadiendo las armas además de las peleas. Además de la acción, Chuck Norris añade también el punto de alguien profundamente afectado por sus experiencias en la guerra y la pérdida de sus compañeros. La presencia en pantalla de Chuck Norris y su carisma natural ayudan a consolidar este personaje como un héroe de acción creíble y que ha marcado a una generación de EGB. Su interpretación es también un símbolo del soldado estadounidense que lucha por sus compañeros y sus traumas. La película es en resumen un emocionante viaje de combates y tácticas militares que elevaron a Chuck Norris como ese héroe de acción emblemático de los años 80 que hemos mencionado ya.

Malina Murnau

"Furia silenciosa" ("Silent Rage", 1982), de Michael Miller.

Creo que ésta debe ser la película que más veces he visto de este actor. Y he visto muchas de él ya que era uno de los favoritos de mi padre, y a mi hermano también le gustaba bastante. Y de ahí mi gusto por las películas de acción y que me gusten actores de este género. Los que me conocen saben de sobra que me quedaría con Sylvester Stallone como hombre de acción, pero hoy le toca al señor Norris, así que me quedo en primer lugar con este film que intenta mezclar terror con acción y no lo hace mal, mi favorita de él. Y donde podemos ver a Stephen Furst (desmadre a la americana)

"El héroe y el terror" ("Hero and the Terror", 1988), de William Tannen.

Pues se parece a la primera que he puesto, y me suelo equivocar con los títulos de ambas películas. Esta trata de un asesino en serie de mujeres que escapa de la cárcel, donde Norris lo encerrara tres años atrás. Y ahora le tocará de nuevo cazar al asesino.

"Golpe por golpe" ("An Eye for an Eye"1981), de Steve Carver.

Aquí te lo pasas bien viendo como Chuck va dando patatas y mamporros a los malos y encima sale Christopher Lee. Quién puede pedir más para una película de acción. Creo que nadie puede decir “yo no vi nunca esta película”. De las mejores de este héroe de acción.

Alfonso Romero

“Código de silencio” (“Code of Silence”, 1985), de Andrew Davis.

Justo antes de presentar en sociedad a Steven Seagal con “Por encima de la ley” (1988), Andrew Davis realizó esta cinta al servicio de Chuck Norris que se sitúa muy por lo alto de las películas que interpretaba el arte marcialista por aquellos años. Partiendo de un guion escrito para formar parte de la saga de Harry Callaham, una vez rechazado por Eastwood fue reescrito para Norris, quien está más comedido y mucho mejor como actor gracias también al buen hacer de Davis.

“Invasión U.S.A.” (“Invasion U.S.A.”, 1985), de Joseph Zito.

Curtido en el cine porno y de terror en los setenta, Jospeh Zito realizó en los ochenta, en plena era Reagan, algunos de sus títulos más exitosos con cintas de acción macarrónica deudoras de los blockbusters de Stallone y Schwarzenegger. “Invasión U.S.A.” viene a ser la hermana chabacana (por así decirlo) de “Amanecer rojo” (1984) de John Milius. La portada con Norris luciendo camisa vaquera sin mangas y disparando dos armas automáticas es por derecho propio (para bien y para mal) un símbolo de su época.

“El poder de la fuerza” (“Breaker! Breaker!”, 1977), de Don Hulette.

La primera película que contó con Chuck Norris encarnado al personaje principal fue esta sencilla y modesta producción que bebía claramente de filones y éxitos comerciales de la década como las películas de justicieros rurales tipo “Pisando fuerte” (1973) o las cintas de camioneros que alcanzaron sus mayores éxitos con “Los caraduras” (1977) y “Convoy” (1978). A su manera un pequeño clásico de la hicksploitation donde no falta ninguno de los clichés de este tipo de películas, a la vez que lanzadera para su protagonista quien reinaría en la taquilla en la década siguiente.

Miguel Romero

Chuck Norris fue durante la década de los ochenta, gracias principalmente a la Cannon, uno de los héroes de acción del cine made in USA. En los noventa supo reciclarse en la televisión con el personaje de Walker Texas Ranger que alcanzó, nada menos, hasta las nueve temporadas (aunque también es cierto que en muchos episodios salía poco, cediendo el protagonismo a otros artistas marciales más jóvenes), que fue compaginando con esporádicas series B o haciendo algún que otro cameo en el cine. De su filmografía resaltaría:

"McQuade, lobo solitario" (“Lone Wolf McQuade”, 1983), de Steve Carver.

Tras “Golpe por golpe” (1981), Steve Carver volvía a dirigir a Norris en esta producción, la mayor en la que se vio envuelto el realizador, que venía de rodar películas de explotación para Roger Corman y cuya carrera siguió siempre entre los márgenes del cinema bis.

Chuck Norris y David Carradine no podían ser más diferentes. El primero era un artista marcial que, al igual que su amigo Bruce Lee, probó suerte en el cine, un tipo recto y disciplinado. El segundo un actor (siguiendo la tradición familiar) que tuvo que aprender algunas mañas para su personaje en la serie “Kung Fu” (1972-1975), y con bastante afición a las juergas. Obviamente no se llevaban bien. Además del golpe que, dicen, se le escapó a Norris, éste alegaba de Carradine que tenía de artista marcial lo que él de actor. Carradine tampoco tenía buenas palabras para su compañero, ya que nunca salían juntos de marcha.

Junto a ellos, actores usuales de aquellos años como Leon Isaac Kennedy o la fugaz sex symbol Barbara Carrera. Y otros tan habituales de la década anterior como L.Q. Jones y R.G. Armstrong, dos buenos amigos de Sam Peckinpah.

“Código de silencio” (“Code of Silence”, 1985), de Andrew Davis.

Para muchos la mejor película de nuestro protagonista de hoy. Lo que hacen un buen guion (originalmente para una nueva entrega de Harry Callahan pero que no gustó a Clint Eastwood) y un buen director de acción como Andrew Davis. Con Henry Silva, que también volvería a interpretar al villano en la siguiente cinta de Davis, “Por encima de la ley” (1988).

“Los valientes visten de negro” (“Good Guys Wear Black”, 1978).

Segunda película de Norris como protagonista, aquí a las órdenes de un realizador con bastante experiencia en la pequeña y gran pantalla, Ted Post. Con la famosa escena del salto con patada que atraviesa el parabrisas de un coche.

Alfonso Carlos López

“El Templo del Oro” (“Firewalker”, 1986), de J. Lee Thompson.

Película de aventuras donde Norris encarnará a un arqueólogo (Max Donigan) que deja el oficio con su compañero Leo Porter por una serie de fracasos y desavenencias. Una atractiva rubia, llamada Patricia Goodwin, les persuade para que se unan a su expedición en la búsqueda de un tesoro azteca. Tiene todos los ingredientes de este estilo de films y además un maligno espíritu protegerá el tesoro. La cinta es realmente es divertida e interesante, con un Chuck Norris muy en el papel de este tipo de aventureros.

“Furia silenciosa” (“Silent Fury”, 1982), de Michael Miller.

Trata sobre experimentos humanos en la que tres mad doctors en un hospital de Texas buscan la regeneración celular. Curan a una persona de sus heridas y lo convierten en un psicópata y en un ser indestructible.  Este ser escapa del hospital y empieza una ola de terror. El sheriff local, Dan Stevens (Chuck Norris), se enfrentará con él. Acción trepidante y el tema de los experimentos humanos hacen de este film algo muy inquietante. Además, siempre me han parecido muy atrayentes las películas de ciencia ficción y de terror con científicos o médicos locos de por medio.

“El héroe y el terror” (“Hero and the Terror”, 1988), de William Tannen.

Danny O'Brien es un policía de Los Ángeles que se enfrenta a un psicópata, deforme y gigantesco que vive en un edificio abandonado apodado el Terror y que mataba mujeres. Fue detenido hace tiempo por él y es considerado un héroe por esa detención. El citado demente se ha escapado del psiquiátrico donde estaba internado y se quieren vengar de O´Brien y ha vuelto a asesinar. Es un thriller de acción ochentero y aquí Norris tiene un registro más dramático en su papel, sin olvidarnos de la acción que sabe interpretar magistralmente.


Eduardo Álvarez Cónsul

"McQuade, lobo solitario" (“Lone Wolf McQuade”, 1983), de Steve Carver.

McQuade (Chuck Norris) es un ranger de Texas que se las tiene que ver con el gánster Rawley Wilkes (David Carradine), que ha secuestrado a su hija.

En el reparto también aparecen la guapa Barbara Carrera, Roger Beltran,

Leon Isaac Kennedy, L.Q. Jones y R.G. Armstrong.

“El furor del dragón” (“Meng long guo jiang”, 1972), de Bruce Lee.

Esta película de artes marciales siempre será recordada por la llamada 

"Lucha del siglo" entre Bruce Lee y Chuck Norris en el coliseo romano.

Entre los actores que aparecen en este clásico del cine de artes marciales aparecen Robert Wall y las hermosas Nora Miao como empleada del restaurante chino y Malisa Longo como prostituta callejera romana. En su estreno en España fue recortada por la censura franquista.

" Furia silenciosa" (“Silent Rage”, 1982), de Michael Miller.

En esta película Chuck Norris es un sheriff que se las tiene que ver con una especie de monstruo de Frankenstein, además de con unos motoristas bastante bordes.

Jose Manuel Sarabia

“Furia silenciosa” (“Silent Rage”, 1982), de Michael Miller.

Esta historia que enfrenta a nuestro protagonista a una especie de zombie Terminator (dos años antes del estreno de la criatura de James Cameron) es posiblemente una de las pelis menos populares de Chuck Norris, pero también es la que más cerca a coordenadas del fantástico que podemos encontrar dentro de su filmografía. De hecho, por supuesto que es un vehículo para el lucimiento de Norris, anticipándose a un tipo de personaje como el que interpretaría en su serie “Walker, Texas Ranger”, pero que se adentra de lleno en el género de terror y, como resultado, no se parece a ninguna otra película de nuestro protagonista (al menos que un servidor haya visto).

“Invasión U.S.A.” (“Invasion U.S.A.”, 1985), de Joseph Zito.

Si en "Amanecer Rojo" (1984) de John Milus se nos plantea una hipotética invasión comunista en los Estados Unidos con toda la violencia y tensión dramática que ello conlleva, “Invasión USA” daba un paso más allá al convertir esa misma invasión en un cómic de acción protagonizado por nuestro hierático protagonista. Tiroteos, barrios enteros demolidos, mucha diversión en forma de munición y un villano interpretado por un Richard Lynch pasado de vueltas (no le conozco muchos más registros a este gran actor). Uno de los greatest hits de Chuck Norris que nadie debería perderse.

“El Templo del Oro” (“Firewalker”, 1986), de J. Lee Thompson.

Si alguien creía que Chuck Norris no salía de su zona de confort o que no tenía vis cómica, seguramente se extrañará con una rara avis dentro de su filmografía como es este “Firewalker” o como se tituló aquí, “El Templo del Oro”. Dirigida con oficio por un J. Lee Thompson en los estertores de su carrera (en la Cannon, además), la cinta es una simpática explotación de Indiana Jones (aunque es más parecida incluso a la explotación de la explotación, es decir, a “Tras el corazón verde” de Robert Zemeckis). La peli no deja de ser un tebeo de aventuras protagonizado por dos soldados de fortuna convertidos en cazadores de tesoros que aceptarán el encargo de una belleza como lo era Melody Anderson. Además, la química entre Norris y Louis Gossett Jr. es francamente destacable

Joanna

“Delta Force” (“The Delta Force”, 1986), de Menahem Golan.

Del cine de Fassbinder al de la Cannon hay un salto mortal sin red ni pértiga. Hanna Schygulla forma parte de un heterogéneo y heterodoxo reparto donde viejas y no tan viejas estrellas de Hollywood y de Europa comparten planos con actores propios del cine de acción y serie B. Un bizarro mix entre la saga de “Aeropuerto” con las action movies propias de la productora del film al caso.

Lee Marvin y Chuck Norris, pasado y presente del cine de acción, encabezan esta cinta de género hinchada que no era sino un remake de “Operación relámpago” (1977), film que el mismo director había perpetrado en los setenta en Israel. Transmutando la estrella de David por las barras y estrellas. Revanchista la original, reaccionaria la otra, pero tan excesiva que se hace la mar de divertida.

“Golpe por golpe” (“An Eye for an Eye”, 1982), de Steve Carver.

Un cast tan atractivo como extraño (Christopher Lee, Richard Roundtree, Mako, Matt Clark, el profesor Toru Tanaka) acompaña en este thriller criminal a un Chuck Norris a quien le faltaba muy poquito para convertirse en uno de los héroes de las películas de los ochenta. Una década que, para escarnio de algunos y no pocos, encontró nuevas caras, y cuerpos, para el cine de acción antes en los gimnasios que en las escuelas de interpretación. El culturismo, el gim-jazz o el aerobic se ponían de moda y se imponían en los medios, y todo ello salpicó, eyaculó, en la gran pantalla. El cine comercial, al igual que el porno, se llenó de cuerpos trabajados, musculados, contorneados y sudados para deleite del/de la espectador/a más voyeur.

" Furia silenciosa" (“Silent Rage”, 1982), de Michael Miller.

Película propia de cines de programa doble o salas de reestreno, aquellos donde se comían pipas en lugar de palomitas, y la cantimplora con Casera se anteponía a la lata o botella de Coca Cola. Irresistible cruce entre thriller de acción ambientado en un pequeño pueblo estadounidense, donde hay hasta Ángeles del Infierno armando gresca, y película de terror con mad doctors y criatura monstruosa de por medio. Chuck Norris se la tendrá que medir aquí con un gigantón difícil de abatir que no tiene nada que envidiar al Jason Vorhees de la saga de Viernes 13.

Jesús Manuel Molina Pérez

Como muchos de mi generación, conocí a Chuck Norris en el cine de verano metido en la piel de "Chock el fiera" luchando contra "ese al que llaman BriusLi" en “El furor del dragón” (1972). A partir de ahí con Norris me ocurrió como con Charles Bronson, es decir, dividí su filmografía en dos partes, todo lo que hizo antes de Cannon y lo que hizo a partir de Cannon, por lo que elegir tres pelis suyas como favoritas  me resulta difícil porque precisamente me gustan todas excepto dos o tres, pero allá vamos.

“Hitman” (“The Hitman”, 1991), de Aaron Norris.

Es una peli que me cogió de sorpresa, no me esperaba encontrarme a un Chuck Norris tan macarra, tan incorrecto, tan bestia creando un personaje realmente oscuro, aunque intenten humanizarlo un poco a través de la relación de amistad con un chico que sufre acoso.  Una subtrama que luego sería desarrollada y convertida en el tema principal de “Juntos para vencer” (1992).

"El héroe y el terror" ("Hero and the Terror", 1988), de William Tannen.

O “El fantasma de la ópera” adaptado a la personalidad de Chuck Norris. Una película que cuando la vi siendo adolescente me pareció más una peli de terror (ese Simon Moon en el tío vivo, caminando a contraluz por los bajos de un muelle o conviviendo con cadáveres putrefactos) que de acción. Esta peli debió tener cierta influencia en el cine de Hong Kong porque su banda sonora fue robada y reutilizada en varias producciones de la ex-colonia, como “The Killer” (1989) de John Woo o algunos policiacos de Danny Lee para su Magnum films.

“El poder de la fuerza” (“Breaker! Breaker!”, 1977), de Don Hulette.

Una peli muy gamberra, grindhouse puro y duro con Chuck Norris intentando encontrar a su hermano asesinado por un grupo de paletos salvajes en un pueblo perdido en lo más profundo de los USA. Aquí todavía Chuck Norris parecía querer meterse en la piel de Clint Eastwood y eso le restaba puntos a las películas de su primera etapa, pero el punto gamberro las hacía diferentes.

Roberto García

"McQuade, lobo solitario" (“Lone Wolf McQuade”, 1983), de Steve Carver.

Norris interpreta aquí a un ranger de Texas que tras separarse vive solo, en una cabaña semiabandonada, con un lobo de mascota y hartándose de cervezas. Lo cual no quita para que se relacione aún con su exmujer y con su hija a las que visita habitualmente. La presencia del malo de turno, interpretado por un genial David Carradine, y diversas circunstancias harán que su jefe le asigne un compañero con el que deberá trabajar. Peleas a mamporros, persecuciones espectaculares, y un final esperado e inevitable, hacen de ella una cinta de lo más entretenida. A destacar también la banda sonora de Francesco de Masi que le da cierto aire de spaghetti western.

"Código de silencio" (“Code of Silence”, 1985), de Andrew Davis.

Un policíaco interpretado por Chuck Norris y Henry Silva. Sólo con ver esto, ya sabe uno que se lo va a pasar pipa. Norris interpreta a Eddie Cusack, un duro sargento cuyos métodos son conocidos en el cuerpo por ser de lo más determinante. Investiga la muerte de dos policías, que resultaron asesinados en una misión en la que se involucraron para descubrir una gran venta de cocaína. Silva por su parte, lo hace de lujo en el papel de villano. Estamos ante una película bastante seria, aunque no faltan las escenas típicas de puñetazos y peleas varias. Puro entretenimiento.

"Invasión U.S.A." (“Invasion U.S.A.”, 1985), de Chuck Zito.

En esta nos encontramos con otro personaje de Norris (Matt Hunter) que vive alejado de la sociedad, trabajando de cazador de cocodrilos, y con pocas ganas de relacionarse con la sociedad. Cuando reaparece Mikhail Rostov, un peligroso terrorista interpretado por Richard Lynch, Hunter tendrá que volver ya que aquél, con un grupo muy numeroso de terroristas y mercenarios, ha comenzado una campaña de terror en los Estados Unidos. No faltan las peleas, persecuciones y tiroteos a lo largo del metraje.

Emilio Malet

Saga “Desaparecido en combate”.

La verdad es que me cuesta distinguirlas entre ellas, sobre todo las dos primeras que por lo visto se estrenaron al revés. Pero sí tengo grabadas en la memoria algunas escenas, como la de la tortura con la rata, o la hostia que le pega Chuck Norris a un tipo que huye y al que espera tranquilamente para estirar el brazo a su paso y dejarlo K.O. Las Películas, como bien nos recordaban Los Nikis en “No vuelvo a ir a Benidorm”, siempre las ponían en el autobús de las excursiones del colegio y todos alucinábamos con ellas. Una de las sagas de mi infancia.

“Delta Force” (“The Delta Force, 1986), de Menahem Golan.

Otra de esas películas que nos ofrece lo que hemos venido a buscar, encima con un buen reparto que además de Chuck Norris cuenta con Lee Marvin o Martin Balsam entre otros. Los malos son Muy Malos y los buenos tiene los huevos del tamaño de Texas. La acción está muy bien rodada, incluyendo momentos de tensión que nos aportan una buena dosis de adrenalina. Gran banda sonora de Alan Silvestri que redondea la acción.

"Invasión U.S.A." (“Invasion U.S.A.”, 1985), de Chuck Zito.

Aunque más floja que las anteriores, mantiene el nivel en cuanto a testosterona y nos presenta el que para mí es el mejor personaje (con permiso de Lobo Solitario McQuade) de Chuck Norris. La Imagen de Hunter con la camisa vaquera y las dos Uzis es la “Mona Lisa” de la Canon. La película es más de lo mismo (gracias a Dios), con los rusos invadiendo Estados Unidos y cometiendo el fatal error de no contar con que Hunter (Chuck Norris) vivía allí.

Pepe Torres

Carlos Ray Norris nunca necesitó actuar para trascender su condición de multicampeón de artes marciales y adentrarse en territorios de icono pop, tras su etapa de héroe indestructible y eternamente circunspecto. Y aunque a lo largo de su carrera cinematográfica casi nunca estuvo en manos de grandes directores que diesen forma a sus films (con algunas notables excepciones que figuran entre mis elegidas, y algún otro como J. Lee Thompson o Andrew Davis), nos ha legado una obra muy revisitable y disfrutable. Me quedo con su fase anterior a la Cannon, que incluye un puñado de títulos que fueron dando forma a su imagen pétrea. “Chuck Norris es el único hombre que puede luchar consigo mismo y ganar.”

“El furor del dragón” (“Meng long guo jiang”, 1973), de Bruce Lee.

Abro con el emblemático enfrentamiento entre Lee y el pecholobo Colt en el Coliseo, cual lobo-hombre en Roma, que aunque no hubiese rodado nada más, le metería de cabeza en las antologías del cine de artes marciales. “La Gran Muralla China se levantó para mantener a Chuck Norris alejado. No funcionó.”

“Los valientes visten de negro” (“Good Guys Wear Black”, 1978), de Ted Post.

Hay cosas que influyen decisivamente en nuestra apreciación de las cosas, y una de ellas (quizá la principal) es el momento o las circunstancias vitales, para integrarse en nuestra educación sentimental. Mi primer Chuck, en el cine de pueblo, entre pipas. Y además de conspiraciones setenteras, que es un subgénero que me chifla. “Chuck Norris puede estornudar con los ojos abiertos.”

“McQuade, lobo solitario” (“Lone Wolf McQuade”, 1983), de Steve Carver.

Un Texas Ranger no llamado Walker se enfrenta al gran Kwai Chang Caine en El Paso con la ayuda en el guion de John Milius (proyectando la largas sombras de Leone y Peckinpah, reforzada con la presencia de L.Q. Jones y R.G. Armstrong). Steve Carver, cuánto te echo de menos... “Al séptimo día, Dios descansó. Y Chuck Norris tomó las riendas.”









miércoles, 12 de junio de 2024

La mansión de los fantasmas


Juego de tablero de pequeñas dimensiones populares de los años 80


No les faltaba ningún detalle. De FeberJuegos.

Dejo vídeo para verlo por dentro.

https://www.youtube.com/watch?v=iO_hydF1Ugg


 

sábado, 8 de junio de 2024

Mis tres favoritas de... Donald Sutherland


 Miguel Romero

A punto de cumplir los 89 años de edad, Donald Sutherland sí que resulta imparable, ya sea en grandes producciones tipo “Los juegos del hambre”, en películas de serie B, o en trabajos para televisión (sobre todo en series). De su inmensa filmografía resulta difícil quedarse sólo con tres.

“La mejor oferta” (“La migliore oferta”, 2013), de Giuseppe Tornatore.

Con un reparto internacional (aunque formado principalmente por actores británicos), con el australiano Geoffrey Rush y el norteamericano Donald Sutherland como principales nombres, el aclamado realizador de “Cinema Paradiso” (1988) consiguió uno de sus mejores trabajos. Una película casi, casi perfecta.

“Johnny cogió su fusil” (“Johnny Got His Gun, 1971), de Dalton Trumbo.

Sutherland en el papel de un hippie que va de profeta en plan Jesucristo es uno de los secundarios que acompañan a Timothy Bottoms, junto a Jason Robards o el problemático Don “Red” Barry.

Tras ser uno de los más perjudicados por la caza de brujas del senador McCarthy, Dalton Trumbo volvía a poder trabajar en el cine con su verdadero nombre gracias a Kirk Douglas (y sus cojones), Stanley Kubrick y Otto Preminger. Incluso se puso tras las cámaras para llevar a las pantallas su novela “Y Johnny cogió su fusil” (con ayuda de Buñuel en la adaptación de ésta).

El mayor alegato sobre el sinsentido de la guerra. Rodada en blanco y negro, una película dura, que a nadie deja indiferente, y con uno de los finales más crueles jamás filmados.

“Klute” (“Klute”, 1971), de Alan J. Pakula.

Thriller propio de su época y de su director. Protagonizado por Janes Fonda, que ganó el Oscar y con quien Sutherland tiene un romance.

Miguel Algol

"1900" ("Novecento", 1976), de Bernardo Bertolucci.

En esta gran película coral que trata sobre la convulsa historia de Italia en la primera parte del siglo XX, Sutherland encarna magistralmente a Attila, el jefe de una banda fascista al servicio de los grandes terratenientes. Desde la perspectiva política comunista del director de la película, los fascistas italianos eran personas crueles, despiadadas y arribistas, y Sutherland borda su inquietante papel con una gran gama de matices psicológicos. Una actuación realmente excepcional, que convierte a su personaje, formalmente secundario, en uno de los elementos centrales de la película.    

"Ha Llegado el Águila" (The Eagle Has Landed", 1976), de John Sturges.

En esta gran película bélica -que ya he elegido a la hora de tratar de Michael Caine, su protagonista- Sutherland interpreta al cínico Liam Devlin, un luchador irlandés por la independencia de su país que ha decidido aliarse al III Reich contra el enemigo común británico. De nuevo Sutherland llena al personaje de rasgos psicológicos profundos y muy interesantes.  

"El ojo de la aguja" ("Eye of the Needle", 1981), de Richard Marquand.

Para mí en este drama de trasfondo bélico Donald Sutherland alcanza sus más altas cotas como actor. En este caso interpreta a Faber, un implacable y mortífero agente alemán infiltrado en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Sutherland consigue dar al personaje una dimensión humana conmovedora e inolvidable.

Joanna

“Como plaga de langosta” (“The Day of the Locust”, 1975), de John Schlesinger.

An English Man in New York... bueno, en Hollywood... El londinense John Schlesinger, uno de los jóvenes airados que reinventaron y reelaboraron el cine en el Reino Unido entre finales de los cincuenta y durante los sesenta, marchó a Hollywood para realizar un lote de películas irrepetibles y míticas de su periodo, como “Cowboy de medianoche” (1969), “Marathon Man” (1976), o esta maravillosa “Como plaga de langosta”, que Donald Sutherland protagonizó junto a una increíble Karen Black. Una ácida mirada hacia la industria hollywoodiense.

Como nota a pie de página: el personaje que interpreta Donald Sutherland se llama Homer Simpson.

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

La emisión en los ochenta por TVE un viernes por la tarde (quiero recordar) de los ultracuerpos según Philip Kaufman dejó a los españolitos fuera de combate. La vi aquel día, antes que la de Don Siegel, y reconozco mi deuda y debilidad con esta adaptación de la novela de Jack Finney. Si la de Siegel manifestó la paranoia a la invasión “roja” de los USA en la década de los cincuenta, la de Kaufman era un evidente reflejo de la caótica situación que vivía el país en los convulsos setenta. No hay happy end, no hay asideros, en esta ocasión ni Kevin Mc Carthy va a poder avisarnos, todos estamos condenados.

“Joanna” (“Joanna”, 1968), de Michael Sarne.

Uno de esos filmes pop que sólo pudieron rodarse en suelo británico durante los sesenta. Un éxito arrollador que además condujo a su director, Michael Sarne, al país de las oportunidades, a los USA, para trabajar en Hollywood y adaptar nada menos que el “Myra Breckinridge” de Gore Vidal. Eso sí, se dio una hostia monumental y su carrera en la Meca del Cine no llegaría a más. Al menos nos dejó una cult movie de las de verdad, de las de antes, un clásico indiscutible del camp y el queer cinema con un reparto imposible y unas escenas que calaron hondo entre el público y la crítica.

Fernando Rodríguez Tapia

Una filmografía extensa, versátil y variada repleta de obras memorables donde el actor canadiense ha dejado su impronta.

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

Una de las imágenes icónicas en la historia del género fantástico es el grito final de Bennell en el clímax de esta obra maestra. Segunda y excelente adaptación de la novela de Jack Finney muy bien realizada por Kaufman donde el contexto sociopolítico de la época se integra perfectamente en el relato terrorífico que plantea. Otro de sus puntos destacables es su excelente reparto, fundamental para lograr la sensación de miedo in crescendo que se va apoderando de la narración en su desarrollo. Y por último la buena relación que establece con la genial versión de Don Siegel a la que complementa y en ocasiones supera al introducir el relato en un escenario más inquietante como es la ciudad de San Francisco. Inolvidable.

“M*A*S*H” (“M*A*S*H”, 1970), de Robert Altman.

Esta estupenda sátira ambientada en la Guerra de Corea centrada en una unidad médica del ejercito USA sigue funcionando tan bien como en el momento en que llegó a las pantallas. Bajo las formas de una comedia delirante de indudable eco contracultural el film pone en solfa el mundo militar y el absurdo de la guerra mirando sin contemplaciones directamente a un sonado conflicto que vivía la nación en su época. Elliot Gould y Donald Sutherland forman una pareja de indudable (repitieron unos pocos años después en Dos espías a lo loco) encanto cuyas andanzas dentro del campamento y las situaciones que se van desatando anticiparon en casi una década a las comedias provenientes de National Lampoon's y de los ZAZ. Obra premiada y reconocida no solo por la Academia de Cine generó una estupenda serie de TV que mantuvo en la pequeña pantalla el tono del film de Altman.

“Amenaza en la sombra” (“Don't Look Now”, 1973), de Nicholas Roeg.

Una auténtica pesadilla materializada bajo las formas de un magistral thriller terrorífico ambientado en una Venecia inquietante y enigmática, fascinante ambientación y una sensación de misterio que trasciende a la propia película. Los detalles experimentales habituales en la obra de Roeg se integran perfectamente en el relato narrado logrando un eco emocional francamente hipnótico del que es imposible despegarse. Una obra redonda donde el trabajo de Donald Sutherland y Julie Christie brilla entre las terribles sombras mostradas. 

Eduardo Álvarez Cónsul

"Ha llegado el Águila" (“The Eagle Has Landed”, 1976), de John Sturges.

En esta película ambientada en la II Guerra Mundial, Donald Sutherland es un terrorista irlandés expulsado del IRA que es contratado por el Tercer Reich para asesinar a Winston Churchill. En el reparto aparecen Michael Caine, Robert Duvall y Donald Pleasence.

"Klute" (“Klute”, 1971), de Alan J ,Pakula .

En este thriller Donald Sutherland es Klute, un policia que debe de investigar el asesinato de un amigo y se pone en contacto con Bree (Jane Fonda), una prostituta de lujo de la que el amigo Klute era cliente suyo.

"Casanova" (“Casanova”, 1976), de Federico Fellini.

En esta película Donald Sutherland hace del mítico aventurero veneciano Giacomo Casanova, y la coprotagonista es Tina Aumont que hace de Henriette, amante de Casanova.

Oscar Villalta

“Amenaza en la sombra” (“Don´t Look Back, 1973), de Nicolas Roeg.

Toda una odisea psicológica basada en el trastorno provocado por la muerte de un ser querido, donde Venecia se convierte en un lugar aterrador, sin grandes artificios ni trampas visuales. A Nicolas Roeg le bastó un acertadísimo casting para transmitir toda la desesperación que quería, y un subrayado musical perfecto, cortesía de Pino Donaggio, para convertir su obra en una de las cumbres del suspense de la Historia del Cine. Donald Sutherland y Julie Christie brillan hasta deslumbrar y consiguen una identificación plena por parte del espectador, al que se le exige además una inmersión constante para disfrutar a pleno pulmón este juego mental, estructurado a base de recursos de montaje, que no deja indiferente a nadie desde el segundo cero.

"El ojo de la aguja" ("Eye of the Needle" 1981), de Richard Marquand.

Lo que tenemos aquí es una gran novela de espionaje escrita por Ken Follet, y perfectamente materializada por el director de "El Retorno del Jedi", que capta toda la esencia de la historia, haciendo hincapié en el triángulo amoroso imposible formado por un soldado británico impedido, su mujer, y el espía conocido como "La Aguja", un asesino frío y metódico cuyo sadismo no tiene límite, y que precisamente, hallará en su enamorada a la única persona capaz de hacerle frente con sus propias armas.

"El ojo de la aguja" es un film constantemente reivindicado en la actualidad, de maravillosa textura visual, evocadora de clásicos de los setenta como "Chacal" (1973), pero más desenfadado en su desarrollo y con un increíble final.

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

De todas las adaptaciones de la novela de Jack Finney, que ya han sido muchas desde que Don Siegel abrió a veda, ésta siempre será mi favorita. De desarrollo pausado, con ese look maravilloso que nos encanta de finales de los 70, y unos efectos especiales que a día de hoy siguen siendo sorprendentes, es la versión más oscura y maligna, con momentos escalofriantes e imágenes que la han convertido en la pieza de culto que es. Mención especial para el ramillete de actores y actrices que se pasean por esta desagradable y metafórica historia de suplantación de personalidades, además del propio Donald Sutherland, que nos conduce como nadie en este tour de force, encontramos nada más y nada menos que a Leonard Nimoy, Brooke Adams, Veronica Cartwright, Jeff Goldblum, Robert Duvall e incluso a Kevin Mc Carthy y Don Siegel, responsables de la también maravillosa versión de 1956.

Alfonso Carlos López

“1900” (“Novecento”, 1976), de Bernardo Bertolucci.

Soberbio papel de Donald Sutherland como Attila Mellanchini, un camisa negra, con una fuerza y una crudeza que impresiona y él da el toque exacto al personaje. Este film tiene su comienzo el 27 de enero de 1901 con el nacimiento en la misma hacienda de dos niños, uno de origen campesino (Gérard Depardieu) y otro (Robert De Niro) nieto del patrón (Burt Lancaster). Traban una gran amistad y se van sucediendo los hechos que acontecieron en Italia en la primera mitad del siglo XX (comunismo, fascismo, guerras mundiales, etc), que culmina en la liberación del país por los aliados y la caída del fascismo. Una superproducción que me fascina.

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

Aquí Sutherland da vida magistralmente a Benell, un inspector de sanidad que es capaz de distinguir el comportamiento de las personas y detecta que ya no son lo que eran, también notado por más gente. Es un remake del cásico de terror de 1956 pero en la California de finales de los 70. Por supuesto sigue el tema de las vainas que crecen en el jardín y demás. Una buena película y excelente revisitación de la original.

“Tráfico Humano” (“Human Traficking, 2005).

Miniserie de televisión que aquí se pudo ver de una sola vez, como si de una película se tratara. Muy impactante y espectacular Sutherland en su interpretación del agente Bill Meehan. La acción transcurre en Europa del Este, Filipinas, USA… Un drama humano reflejado muy bien y del que deberíamos concienciar todavía más a los gobiernos y a la sociedad. Si no hubiera quien paga dinero por estas cosas no se traficaría con las personas e incluso con niños. Traza un perfil en el que no sólo las mafias delinquen, sino cualquier ciudadano aparentemente “normal” de los que nunca se sospecharía. Un dentista, por ejemplo, acude a esta vergonzosa práctica de sexo con menores secuestrados. He escogido este film, que como digo trabaja admirablemente este actor, porque me parece que este tipo de aberraciones como el tráfico humano deben ser perseguidas hasta el final y atajadas. De verdad conmociona esta cinta. Imprescindible este tipo de trabajos en el cine para dar a conocer estos hechos.

Rafa Coronel

“Llamaradas” (“Backdraft”, 1991), de Ron Howard.

Creo que es la primera película de la que tengo un recuerdo claro de Donald, además de un magnífico thriller noventero tremendamente olvidado, aunque en su día recuerdo que pegó fortísimo. Y es que además de Donald Sutherland en (otro) personaje secundario no demasiado equilibrado mentalmente, el reparto es cojonudo: Kurt Russell, Scott Glenn, Robert De Niro, uno de los Baldwin que no es Alec…

“Johnny cogió su fusil” (“Johnny Got His Gun, 1971), de Dalton Trumbo.

A pesar de algún que otro magnífico papel protagonista, creo que todos estamos de acuerdo en que Donald Sutherland cuando más ha brillado ha sido siempre de secundario excéntrico. Y cómo olvidarnos de su personaje en esta durísima película, rodada íntegramente en blanco y negro a excepción de las escenas interpretadas por Donald en su papel de Jesucristo onírico. Recuerdo verla en casa de un amigo y después de terminar estar un par de horas sin poder intercambiar palabras. Una de mis películas favoritas de todos los tiempos, pero aun así casi nunca tengo estómago para verla. 

“Los violentos de Kelly” (“Kelly’s Heroes”, 1970), de Brian G. Hutton.

He dudado mucho entre ésta y “Doce del patíbulo”, y aunque quizás haya visto más veces la segunda, creo que el personaje de Oddball es mucho más memorable que su prisionero número 2 (30 años de prisión). Reparto coral para una de las mejores películas de los 70 y de toda la filmografía de Eastwood. Divertidísima, una mezcla cojonuda de película bélica y robo al banco en la que Donald - como siempre - da la nota incluso entre tal caterva de oportunistas y facinerosos.

Emilio Malet

“Doce del patíbulo” (“The Dirty Dozen”, 1967), de Robert Aldrich.

Reparto de lujo en esta magnífica película donde a un grupo de peligrosos militares condenados se les ofrece la posibilidad de conmutar sus largas condenas (algunos con cadena perpetua o incluso a muerte) a cambio de llevar a cabo una misión suicida, asaltando una mansión francesa ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Lo mejor de la película son las situaciones que se crean durante el entrenamiento y la preparación de la misión, sobre todo con las fabulosas interpretaciones de actores como Lee Marvin, Charles Bronson, Telly Savalas o el propio Sutherland entre otros.

 “Los violentos de Kelly” (“Kelly’s Heroes”, 1970), de Brian G. Hutton.

Divertida película de la mejor época para mi gusto de las películas de la Segunda Guerra Mundial, donde un grupo de pintorescos personajes, incluido Sutherland que conduce un tanque Sherman, se ven envueltos en la búsqueda de un oro que descubren que tienen en su poder los alemanes. Una especie de spaghetti western ambientado en la Segunda Guerra Mundial, muy divertida y con un excelente reparto encabezado por Clint Eastwood, que interpreta a Kelly.

“Encerrado” (“Lock Up”, 1989), de John Flynn.

Entretenida película de Sylvester Stallone en la que Frank Leone, un preso que cumple el tramo final de su condena en una cómoda cárcel y en régimen abierto, se ve trasladado a una cárcel de máxima seguridad donde el alcaide, interpretado por Donald Sutherland, decide vengarse de una antigua cuenta pendiente y hacerle la vida imposible en lo poco que le queda de condena. La cinta sin mayores pretensiones gana mucho gracias a la magnífica banda sonora de Bill Conti, que crea una atmósfera de melancolía durante toda la película. Además de la estupenda interpretación de Sutherland, que crea un personaje odioso que nos hace empatizar aún más con el personaje de Stallone.

Pepe Torres

El actor canadiense, aún en activo al borde de los 90, fue construyendo una carrera fascinante desde los roles muy menores y, gracias a una presencia peculiar, destacó en repartos estelares como “Doce del patíbulo” (1967) o “El reparto” (1968) hasta convertirse en uno de los mejores representantes de la contracultura y la protesta setentera y encarnar a innumerables villanos una vez alcanzada la madurez. Como otros actores enormes, ni una nominación a los Oscars. En fin...

“Los violentos de Kelly” (Kelly's Heroes, 1970), de Brian G. Hutton.

Quizá la vertiente menos valorada de su filmografía (poblada por roles más intensos, taciturnos o maquiavélicos) sea su vis cómica, demostrada sin malas vibraciones en una de las grandes comedias bélicas de todos los tiempos (ya quisiera Guy Ritchie...) y usurpando el puesto a “M*A*S*H.” (1970). No puede caber todo, baby.

“Amenaza en la sombra” (Don't look Now, 1973), de Nicolas Roeg.

Y hablando de intensidad, ningún papel más profundamente perturbador y desasosegante que su afligido padre en una Venecia amenazante y fantasmagórica en la obra maestra de Roeg. Nunca he vuelto a ver los abrigos rojos con los mismos ojos.

“Johnny cogió su fusil” (Johnny Got His Gun, 1971), de Dalton Trumbo.

 Aunque su presencia en el film del blacklisted Trumbo, uno de los grandes guionistas de la historia del cine, es también secundario, su Cristo es inolvidable y me sirve para destacar un título excelso del cine setentero y quizá el mejor film antibélico de todos los tiempos. Nunca más necesario que ahora...

Jorge Arincón

"Ciudadano X" ("Citizen X", 1995), de Chris Gerolmo.

Me parece fantástico el papel de Sutherland como cínico coronel soviético en pleno derrumbe del sistema que se sabe manejar entre la inútil burocracia para intentar sacar ventaja. 

Telefilm muy bien hecho con reparto de lujo, acompañan a Sutherland, Max Von Sydow y Stephen Rea. 

Se recrea aquí la historia de la captura de Andrei Chikatilo "el carnicero de Rostov". Film muy bien ambientado, donde se recoge la pobreza, la tristeza y desesperanza de una sociedad sumida en un régimen decadente.

En medio de todo la lucha por capturar a una bestia sin apenas medios.

“Klute” (“Klute”, 1971), de Alan J. Pakula.

Tipico policiaco de los buenos de los 70, en los que abundaron buenas piezas de éste género. 

Uno de los papeles más recordados y premiados de Jane Fonda, muy bien acompañada aquí de Sutherland en el papel de detective.

El sórdido mundo de la prostitución y una historia muy interesante en la que se mantiene la tensión 

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

Muy buen remake, que si para mí no supera la original, sí me parece bastante interesante.

Muchas gente que no había visto "la invasión de los ladrones de cuerpos" de Don Siegel,  descubrió ésta historia y quedó prendada por su interesante trama.

Malina Murnau

"La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the Body Snatchers", 1978), de Philip Kaufman.

Por supuesto y sin pensarlo la pongo la primera, una de mis películas favoritas. A parte de Sutherland trabaja otro de mis actores favoritos, Jeff Goldblum, e incluso interviene Leonard Nimoy. La primera vez que la vi fue de muy niña y me acojonó bastante. Aquí sí que puedo decir que es una puta maravilla desde principio a fin. Lista para ser visionada en cualquier momento. Superior a la primera en blanco y negro "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1958) (Kevin McCarthy hace un cameo en la de Kaufman).

"Amenaza en la sombra" ("Don't Look Now" 1973) de Nicolas Roeg.
Qué decir de este film: Sutherland lo hace a las mil maravillas y una estupenda manera de hacer una película de terror que te atrapa desde el primer plano. Absolutamente imprescindible para los amantes del cine de género. Contiene la escena de sexo más natural y convincente jamás rodada. Los años setenta fueron maravillosos para el cine.

"El ojo de la aguja" ("Eye of the Needle" 1981), de Richard Marquand.
Y en tercer lugar no tengo más remedio que poner esta gran película. Es una auténtica joya. Si alguien no la ha podido ver ya puede buscarla y visionarla. Maravillosa.

Dejo atrás muchas (es imposible quedarte con tres), pero he querido poner las que él es el protagonista absoluto. Me dejo "Los violentos de Kelly" (1970), con Eastwood; una de mis comedias favoritas de universidades, "Desmadre a la americana" (1978); y así un montón de películas de este extraordinario actor que no voy a nombrar ya que serían muchas...


Alfonso Romero

“M*A*S*H” (“M*A*S*H”, 1970), de Robert Altman.
Aunque ambientada en la Guerra de Corea, el M*A*S*H de Altman era una clara alegoría/crítica para con la intervención usamericana en Vietnam, un reír por no llorar en tiempos en que la contienda debía de haber acabado pero que Nixon (al contrario de lo que había prometido en su discurso electoral) aún mantenía activa, soñando con vencer al comunismo en Oriente Medio. La de Altman resultó una comedia distinta y rompedora, con un reparto genial, encabezado por Sutherland y el actor fetiche del director en aquellos años, Elliott Gould. Los buenos tiempos del Nuevo Hollywood. 

“Doce del patíbulo” (“The Dirty Dozen”, 1967), de Robert Aldrich.
No fue la primera película bélica con la fórmula “men in a mission”, pero sí el gran éxito que trajo tras de sí docenas y docenas de títulos similares (no sólo bélicos y no sólo estadounidenses). La de Aldrich es un ejemplo perfecto de película bien hecha y orientada a entretener al público. Una vez pasados ya unos años de la contienda, el rollo propagandístico de los tiempos de lucha y el señalador hacia los vencidos una vez finalizada la misma habían dejado paso a títulos de puro entretenimiento. “Doce del patíbulo” junto a “La gran evasión” (1962), de John Sturges, son tal vez los más celebrados. Inolvidable esos doce “malditos bastardos” que arriesgarán su vida en una misión suicida: Lee Marvin, Donald Sutherland, Ernest Borgnine, Charles Bronson, John Cassavetes, Jim Brown, etc.

“Desmadre a la americana” (“National Lampoon’s Animal House”, 1978).
El paso de la revista National Lampoon al celuloide fue con esta celebrada comedia, gamberra y flemática, cuyo estreno supuso un grito de desesperación para los críticos más rancios: el mal gusto y la escatología hacía acto de presencia y se colocaba en lo más alto, preparando el terreno para una absoluta avalancha de títulos llenos de adolescentes salidos y con ganas de juerga. Supuso el primer (gran) éxito para su director, John Landis, y contó con la gran estrella del Saturday Night Live, John Belushi. Ambos repetirían un par de años después en “Granujas a todo ritmo” (1980).




sábado, 1 de junio de 2024

Mis tres favoritas de... John Carpenter

 

Malina Murnau

Vamos con unos de mis directores favoritos. O sea que elegir solamente tres  va ser una tarea bastante complicada. Voy a dejar fuera maravillas como "La niebla" "La cosa"... y así un largo listado. Ahí van mis tres favoritas:

"El príncipe de las tinieblas" ("Prince of Darkness", 1987).

Sin duda alguna al menos para mí esta sería la primera. Es mi favorita de él. La primera vez que la vi (hace mil) me dio un mal rollo bastante agradable. Película de las que ves y te enamoras de ella hasta el fin de tus días. Y encima sale Alice Cooper, quién da más. Estupenda desde principio a fin.

"En la boca del miedo" (" In the Mouth of Madness", 1994).

Qué decir de esta puta maravilla. Una mezcla entre Lovecraft y King que lo flipas. Y un magnifico Sam Neill. 

"Vampiros de John Carpenter" ("Vampires", 1998).

Para algunos una autentica mierda. Para mí una pequeña joyita. Una gamberrada como sólo sabe hacer Carpenter. Sangre, gore y vampiros. Toda una gozada. Cada cierto tiempo la vuelvo a ver. Me encanta.

Alfonso Romero

Como Frank Capra, el nombre del director John Carpenter aparece por delante del título de sus películas. Y es que su sello, en los distintos campos que abarca, está bien marcado en sus trabajos, logrando desde los mismos créditos hacer notar (sin imponerla) su autoría, en el más cahierista sentido del término.

Ninguneado durante varias décadas, saldándose sus cintas con inmerecidos fracasos de taquilla (algunos) y de crítica (casi todos), de unos años a esta parte es el director de cine fantástico más reivindicado de su generación, la de aquellos nuevos bárbaros que irrumpieron desde la serie B y el terror más visceral en los años del Nuevo Hollywood para, poco a poco, meterse en la industria manteniendo su buen hacer y su discurso.

“Están vivos” (“They Live”, 1988).

Tras comenzar su carrera en el cine con “El infierno vuelve a Frogtown” (1988), ese mismo año el wrestler de origen canadiense Roderick George Toombs, más conocido por su nombre de guerra: Roddy Piper, “el Gaitero”, encabezaba el reparto de “Están vivos”, una nueva cinta de ciencia ficción firmada por John Carpenter. Con estructura (como es normal en él) de wéstern en un envoltorio urbano, el director utilizaba la ciencia ficción conspiranoica (muy propia de los años sesenta y setenta) para arremeter contra el neocapitalismo salvaje de la Administración Reagan. Una cinta dinámica y divertida (Piper derrochaba carisma por los cuatro costados) que deja siempre una sonrisa socarrona en la cara del espectador.

“La cosa” (“The Thing”, 1982).

Remake de “El enigma de otro mundo” (1951) de Christian Niby (y Howard Hawks), o nueva adaptación de la novela de ciencia ficción “Who Goes There?” (1938) de John W. Campbell. Carpenter volvió a situar a sus personajes en un entorno acotado y amenazados por algo que “está ahí fuera”, y apostó por un terror visceral y cósmico con ecos incluso del mismísimo H.P. Lovecraft. Contando con los efectos de Rob Bottin construyó una pesadilla nihilista que el público (y la crítica) de los primeros ochenta no lograron asumir ni comprender. Machacada por unos críticos miopes que no vieron más allá de la violencia y el gore, “La cosa” tardaría varias décadas en ser reivindicada. En 2011 tuvo una precuela realizada por Matthijs van Heijningen Jr., y su huella está bien presente (y desaprovechada) en la cuarta temporada de “True Detective” (2024).

“En la boca del miedo” (“In the Mouth of Madness”, 1994).

Una de las más fascinantes películas de terror de los noventa (una década que parecía avergonzarse del género), una completa pesadilla que aúna los modos y universos de Stephen King, H.P. Lovecraft y David Lynch bajo la sabia batuta de Carpenter ya veterano que se muestra nada condescendiente con el público. La estrenó New Line Cinema, que seguía apostando por el género tras los buenos beneficios que le proporcionó la saga de “Pesadilla en Elm Street”.

Miguel Romero

Un profesional de lo más completo. Además de dirigir, escribe los guiones de sus películas y compone sus bandas sonoras, con un estilo bien reconocible (y tantas veces imitado) a base de sintetizadores. Fan del género, son varios los remakes que ha hecho de viejas películas, pero también algunas de las suyas han sido objeto de nuevas versiones -sin olvidar las múltiples secuelas de “La noche de Halloween” (1978)-. Como él mismo ha reconocido, casi todas sus películas son wésterns. Con toda justicia está considerado un “maestro del terror”.

“En la boca del miedo” (“In the Mouth of Madness”, 1994).

Una de las mejores traslaciones a la pantalla del universo de H.P. Lovecraft sin ser ninguna adaptación de alguno de sus libros.

Protagonizan Sam Neill –“Parque Jurásico” (1992)- y Julie Carmen” –“Noche de miedo 2” (1988)-, bien arropados por secundarios como Jürgen Prochnow, David Warner, Berney Casey e incluso Charlton Heston “¡Lo que faltaba, los Carpenters!”.

“1997: Rescate en Nueva York” (“Escape from New York”, 1981).

No pudo contratar a Clint Eastwood, pero su amigo Kurt Russell rebajó sus honorarios para protagonizarla, además de encarnar a Serpiente Plisssken, un antihéroe de lo más chulo y cool -como años después hará James Woods en “Vampiros de John Carpenter” (1998)-.

Seguida de una secuela muy inferior, y homenajeada por Neil Marshall en “Doomsday: El día del juicio” (2008).

“La cosa” (“The Thing”, 1982).

Excelente remake del clásico de la ciencia ficción de los 50 “El enigma de otro mundo” (1951). Un fracaso comercial en su día, ese año todo el mundo prefirió ver extraterrestres buenos con el ET de Spielberg. Pronto convertida en película de culto, está considerada una de las grandes cintas de ciencia ficción de su época.

Con impresionantes FX a cargo de Rob Bottin, la volví a ver recientemente por el canal TCM y es increíble lo bien que ha resistido el paso del tiempo.

Alfonso Carlos López

“La noche de Halloween” (“Halloween”, 1978).

Una película imprescindible en el género de terror que ha dado lugar a toda una saga. Protagonizada por Jamie Lee Curtis y Donald Pleasence magníficamente. Michael Myers ya es todo un referente en cuanto a personajes de horror se refiere gracias a este film y sus posteriores secuelas. Tiene todos los ingredientes para gustar al público y de ahí las sucesivas entregas que siempre han gustado al espectador. Llama la atención esa impasibilidad del asesino y su frialdad, hecho que se refuerza con la máscara y su indumentaria. La figura de este psicópata ha tenido influencias hasta en la música, como por ejemplo el gran tema “Michael Myers” de The Meteors.

"Vampiros de John Carpenter" ("Vampires", 1998)

Otra obra maestra de John Carpenter que nos da su visión sobre los vampiros de manera espectacular. Un equipo de cazadores de vampiros auspiciados por el Vaticano, un sacerdote que estará en el equipo pero que en realidad trabaja para los no muertos, la Cruz de Bierzes que fue utilizada en un ritual y los poderes que daría a un vampiro si se termina el ritual con ella, además de poder salir a la luz del sol, un ritmo trepidante, obscuridad, etc… Una buena trama que te engancha durante toda la proyección y que contó con James Woods, Daniel Baldwin, Sheryl Lee, etc…

“Están vivos” (“They Live”, 1988).

Este peliculón se basa en que un trabajador de la construcción encuentra unas gafas, por casualidad, con las que puede ver a las personas tal como son y descubre que muchos de ellos son extraterrestres. Dichos seres quieren esclavizar a los humanos y hay un montón de mensajes subliminales. Existe un grupo de insurgentes en una iglesia que también se han dado cuenta de lo que está aconteciendo. Antes de morir el protagonista destruye el transmisor que utilizan los alienígenas para transmitir su señal, que los enmascara y de esta manera quedan al descubierto ante los humanos.

Eduardo Álvarez Cónsul

"Asalto a la comisaría del distrito 13" (“Assault on Precint 13”, 1976).

En esta película hay momentos en que se fusionan géneros cinematográficos tan distintos como thriller, western y terror, y cuando los pandilleros quieren tomar la comisaria recuerda a dos películas como "Rio Bravo" (1959) de Howard Hawks y "La noche de los muertos vivientes " (1968) de George A. Romero.

"2013: Rescate en L.A." (“Escape from L.A.”, 1996).

 En la segunda aventura de Serpiente Plissken (Kurt Russell ) John Carpenter se vuelve a adelantar a su tiempo tratando temas políticos muy de actualidad.

En el reparto aparecen Peter Fonda, Stacy Keach, Pam Grier y Steve Buscemi.

"Vampiros de John Carpenter" (“Vampires”, 1998).

En este western moderno James Woods dirige un grupo de mercenarios cazadores de vampiros junto a Daniel Baldwin.

Roberto García

"La noche de Halloween" ("Halloween", 1978).

Con un reparto de lujo encabezado por una joven Jamie Lee Curtis y un genial Donald Pleasence, nos encontramos al ejemplo perfecto de lo que debe ser un slasher. Carpenter, además de dirigir, produce y pone la banda sonora a la cinta. En ella no faltan los elementos de este subgénero: asesino perturbado mentalmente y que cubre su cara con una máscara, víctimas jóvenes, crímenes sanguinolentos, un doctor que casi con aires de investigador o policía persigue al criminal... Sin duda, uno de mis slasher favoritos, que habré podido ver una veintena de veces, sin que pierda con ello el interés en ella.

"La cosa (El enigma de otro mundo)" (The thing, 1982).

En el cine actual estamos habituados a que se hagan remakes sin sentido, y sin que hayan pasado una serie de años para que la cinta que se copia haya pasado de moda, o se haya quedado anticuada. Antes, se solía esperar un tiempo, y en el caso de Carpenter esperó 30 años para hacer su versión de "El enigma de otro mundo" (1951), consiguiendo superar a la original (al menos, para mi gusto). La cosa se ha convertido en todo un clásico del terror y la ciencia ficción, con una trama que se desarrolla en un sitio aislado, en plena Antártida, donde un grupo humano se tendrá que enfrentar a algo desconocido, sin tener escapatoria. 

Con un reparto potente, y un ritmo trepidante estamos ante una de esas películas que he visto docenas de veces consiguiendo que siempre me entretenga e impacte.

"1997, rescate en Nueva York" ("Escape from New York", 1981).

Otra de mis películas favoritas del director, aunque para muchos se trate de un producto menor, o incluso una cinta de serie B dentro de la excelsa filmografía de Carpenter. Estamos en una ciudad de Nueva York convertida en una gran prisión a la que se entra, pero jamás se puede salir. En este futuro distópico, un hombre que ha sido condenado a estar allí, es "contratado" para que rescate al presidente de los Estados Unidos, el cual ha sido secuestrado y llevado a la ciudad. Una historia simple, llena de personajes de lo más peculiar, con una buena banda sonora, que se ha convertido en una cinta de culto, pese a que algunos efectos especiales resultan hoy en día algo cutres.

Atrás, y aunque también podrían estar entre mis favoritas, se quedan "Asalto a la comisaría del distrito 13" (1976), "La niebla" (1980), "Christine" (1983), "Están vivos" (1988), "Golpe en la pequeña China" (1986), "Vampiros de John Carpenter"(1998), y alguna otra más.

Jose A. Diego Bogajo

"El príncipe de las tinieblas" ("Prince of Darkness", 1987).

"El príncipe de las tinieblas" en la cumbre, cada vez que la reviso me gusta más y más, le encuentro muchas cosas oscuras que me encantan.

“La niebla” (“The Fog”, 1980).

Ese inicio de los niños con el   viejo contando historias es de lo mejor que se ha rodado de cine de Horror, amén de cuando aparecen los espectros en el iglesia...!!!!

"En la boca del miedo" (" In the Mouth of Madness", 1994).

Uno de los mejores acercamientos a los mundos del genio de Providence, el rey del horror cósmico H P Lovecraft!!

Jorge Arincón

“La noche de Halloween” (“Halloween”, 1978).

Pues no sólo es que la considere la mejor de Carpenter en esta lista, sino que para mí no podría faltar en ninguna lista de las 20 mejores películas de Terror.

Escenas memorables, recuerdo de pequeño haber visto a ese tipo con la máscara detrás de las sábanas u observando desde el coche al niño mientras se escucha su respiración o aparecer tras los setos.

La película da lugar al género slasher en la que luego se repiten una y otra vez esquemas, pero ésta es irrepetible.

La creación de ese personaje, Michael Myers, cómo pura encarnación del mal, la fantástica música que mejora cada escena ,.. lo increíble es que luego he visto en documentales los miles de problemas que tuvieron que resolver con escasísimos medios económicos. Al igual que con otros clásicos del género cómo "La noche de los muertos vivientes" (1968) o "La matanza de Texas" (1974), se demuestra que con muy pocos medios cuando hay ganas y talento se pueden conseguir hacer cosas muy grandes.

“La cosa” (“The Thing”, 1982)

Pues qué decir de "La Cosa", otro auténtico peliculón. Remake de "El enigma de otro mundo" (1951) a la que para mí supera con creces y ojo que la anterior me parecía muy buena. 

En “La noche de Halloween” Carpenter ya hace un pequeño homenaje a "The Thing" cuando los niños la están viendo en la tele. No sé si ya Carpenter pensaba en la posibilidad de hacer su versión algún día. 

En este caso los efectos especiales aportan muchísimo a la historia. Unos efectos para mejorar una película no para poner una historia al servicio de ellos olvidándose de personajes y guion. Esto último es un defecto del que se abusa hoy en el cine haciendo que veamos videojuegos sin sustancia.

Kurt Russell y todo el elenco de actores funciona perfectamente, y es una película ideal para verla una tarde fría de invierno con tu manta por encima.

"Asalto a la comisaría del distrito 13" (“Assault on Precint 13”, 1976).

Pedazo de wéstern en el que no faltan los indios que son las bandas de delincuentes, el sheriff responsable de la ley y el duro, Napoleón Wilson, que aunque puede aprovechar su situación para escapar no lo va a hacer. 

Otra de las imprescindibles de Carpenter que no te cansas de ver y a la que siempre encuentras cosas.

Mención muy especial también a "1987: Rescate en Nueva York" (1981) y su colaboración en esa serie de TV que pasó un tanto desapercibida "Masters of Horror" (2005-2007). El capítulo dirigido por él de la primera temporada, era el mejor de la serie con diferencia.

Joanna

“La niebla” (“The Fog”, 1980).

Después de revolucionar el cine de terror con “La noche de Halloween” (1978), marcando el camino de lo que será el slasher que estallará en el cambio de década, Carpenter dirigió una cinta de fantasmas de corte más clásico, disgustando a buena parte del público, ansiosos ellos de gore y muertes. El director volvió a contar con Jamie Lee Curtis, que se convertiría en un icono del terror por méritos propios, y con Adrienne Barbeau, a quien aquél conoció (y entablaron una relación) en el telefilm “Alguien me espía” (1978). No quiero olvidar mencionar la siempre agradecida presencia de Tom Atkins, Hal Holbrook y George “Buck” Flowers.

“Christine” (“Christine”, 1983).

Desde que Brian De Palma adaptara en 1977 “Carrie”, todo lo que llevara el nombre de Stephen King impreso parecía un buen reclamo para llenar las salas de cine. Cronenberg adaptó “La zona muerta” en 1983, mismo año que John Carpenter dirigía “Christine”. Una película con propuesta sencilla y muy propia del autor de Maine y su “terror cotidiano”, que en manos de Carpenter se convierte en un film ágil y juvenil que se disfruta hoy como en el momento de su estreno.

"Vampiros de John Carpenter" (“Vampires”, 1998).

Algo así como si el Grupo Salvaje de Sam Peckinpah se tuvieran que enfrentar con los vampiros de “Abierto hasta el amanecer” (1994) de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez. Thomas Ian Griffith es el líder de los no muertos y James Woods su contrario, el cabecilla de una pandilla de cazavampiros borrachos y puteros que... ¡¡trabajan para el Vaticano!!! Woods interpreta a un tipo malhablado y echado para adelante y que viste cazadora de cuero que pienso que haría buenas migas con el Blade de los cómics Marvel.

Oscar Villalta

"La noche de Halloween" ("Halloween", 1978).

Una de mis películas de cabecera, con la que Carpenter tocó las teclas necesarias para  convertirla en la madre de los slasher por excelencia, con permiso de "Psicosis" (1960), claro. 

Un innovador juego del gato y el ratón, sostenido en un suspense alargado hasta la angustia, que presentado con una partitura minimalista a más no poder y casi cero gore, la convirtieron en el clásico de culto que es hoy. Sofisticada y elegante, de imagen triste y pesarosa hasta en los planos diurnos, el arranque en cámara subjetiva se quedó grabado a fuego en el colectivo popular. Jamie Lee Curtis le debe todo a esta película, y posiblemente John Carpenter también. 

En un documental actual, Bruce Campbell citó: "Halloween es el cadillac de todos los slasher". Esa afirmación, no se puede mejorar.

"La cosa" ("The Thing", 1982).

Película de culto y una de las mejores de la década de los 80, fue, sin embargo, un sonoro fracaso en el momento de su estreno, llegando a escribirse cosas como "exceso visual y pornografía de violencia gore". Lo cierto es que esta obra maestra, es perfecta por donde se mire, con un cast de verdadero lujo con el que llegas a empatizar, interiores y decorados asfixiantes, y obviamente, unos efectos de maquillaje alucinantes que se encuentran entre los mejores de la Historia, y que a día de hoy, no sólo siguen siendo asombrosos, sino que además superan con creces a cualquier efecto CGI del cine actual. "La cosa" es una maravilla deslumbrante y a la vez íntima y melancólica, con toda la esencia de su autor, que muestra su cariño hacia los personajes atormentados.

La BSO de Morricone, termina de poner la guinda al pastel.

"Christine"   ("Christine", 1983).

Este puesto estuvo reñido entre el Plymouth con sed de sangre y el mercenario sin ley Serpiente Plissken, Pero ya que Kurt Russell tuvo su momento, vamos con esta novela de Stephen King, a quien como (casi) siempre, no le gustó esta adaptación cinematográfica. Pues diga lo que diga, yo siempre la he disfrutado horrores, me parece una película bellísima estéticamente, con un uso extraordinario del panorámico y un trio de jóvenes actores sensacional, una banda sonora alucinante (el vinilo es de 10), y momentos mágicos, como esa reconstrucción en el garaje, donde realmente te das cuenta que es "ella". Desde mi punto de vista, Carpenter hizo un trabajo digno de celebración, aunque en su día tampoco fue muy laureado. A mí me parece una verdadera preciosidad. 

Aunque al Sr. King le guste "La mesita del comedor" y "Christine" no. Venga, hagáselo mirar.

Rafa Coronel

“En la boca del miedo” (“In the Mouth of Madness”, 1994).

Una de las "series medias" en cuanto a los rankings de John Carpenter que se suelen ver,  quizás es por mi perdición por Lovecraft y el terror cósmico en general, pero es mi favorita absoluta del director. Sam Neill interpreta a un investigador de seguros en el papel del personaje absolutamente escéptico que poco a poco ante unas circunstancias insólitas comienza a dudar de su propio raciocinio ante el sinsentido que presencia y va perdiendo la cordura, muy del estilo de Dana Andrews en "La noche del demonio"(1957), por ejemplo (también con un manuscrito que vuelve, de hecho). Cuenta además con un Prochnow absolutamente maléfico y un Charlton Heston cuando ya actuaba a cambio de un bocata de chope si no le coincidía con la partida de mus. Y por si no fuese poco, tiene EL MEJOR tema principal que ha compuesto John Carpenter.

“1997: Rescate en Nueva York” (“Escape from New York”, 1981).

Snake Plissken. Simplemente con estas dos palabras debería bastar para incluir la película en absolutamente cualquier top de carismómetro en la parte más alta. Es probablemente el personaje más representativo de la filmografía del director (ahí ahí con Jack Burton, lo admito), 100% inspirado en el Hombre sin Nombre de Clint Eastwood - y ahí está Lee van Cleef para recalcarlo -  pero es que además la película representa cojonudamente con cuatro duros una Nueva York destruida de manera muy ácida y con un humor negrísimo, a un ritmo trepidante. Incluso muchas de las portadas del thrash metal americano ochentero como Megadeth o Toxik beben de esta imagen de sátira política postapocalíptica. Y Adrienne Barbeau fue de las primeras mujeres que me exaltaron las hormonas en una pantalla.

"Vampiros de John Carpenter" (“Vampires”, 1998).

Tengo que reivindicar esta cinta. Cuando a partir de "Drácula" (1992) del Coppola y muy especialmente de "Entrevista con el vampiro" (1994) a mediados de los 90 el blockbuster había convertido al Señor de la Noche en un mayordomo gótico vestido con el cubresofás tejido por tu abuela y pelucas empolvadas, aparecieron Tarantino con "Abierto hasta el amanecer" (1996) y Carpenter con esta -injustamente- olvidada película para reclamar al hijo de puta sangriento que ocupaba el trono del Mal (con mayúsculas). Y lo hicieron de la mejor manera que sabían: 100% gamberrismo. Y con el puto James Woods, en este caso. De la segunda parte con Jon Bon Jovi mejor olvidarse.

Emilio Malet

“1997: Rescate en Nueva York” (“Escape from New York”, 1981).

Una de esas películas que marcaron mi infancia y puede que hasta un poco mi forma de ser, menudo protagonista. El clásico héroe de los de antes, que buscando su propio beneficio termina convirtiéndose en el que acaba con “los malos” pero, por supuesto, sin renunciar a sus principios y guardándose siempre las espaldas para dar un último toque de ingenio cuando sea necesario. Sencillamente Genial.

"Golpe en la pequeña China" ("Big Trouble in Little China", 1986).

Siguiendo con protagonistas carismáticos, vuelve Kurt Russell con Carpenter en esta joya de aventuras que lo tiene todo; acción, humor, fantasía… Todavía decimos entre mis hermanos y yo “Cuestión de reflejos” cada vez que hacemos algo con especial habilidad a día de hoy. Aunque no la vi en el cine, recuerdo cuando la alquilamos en video que la vimos en casa por lo menos 4 veces antes de devolverla. Divertida, entretenida y lo dicho; con un Kurt Russell espléndido.

"La noche de Halloween" ("Halloween", 1978).

Dejando aparte por méritos propios "La matanza de Texas" (1974), uno de los pilares junto a "Viernes 13" (1980) del género de películas de sangre y sustos (al que luego le pusieron nombre como a todo) tan explotado en las tres siguientes décadas con mucha morralla pero también con alguna que otra joya.


Fernando Rodríguez Tapia

Tres películas de John Carpenter cada una perteneciente a una década con equipos de trabajo diferente salvo alguna excepción:

"Asalto a la comisaría del distrito 13" ("Assault on Precint 13", 1976).

Segunda película en la trayectoria del realizador norteamericano donde aparecen perfectamente reflejada  las bases de su obra posterior  en toda su esencia: el aislamiento, el asedio, el mal asolando el espacio fílmico, la deshumanización, el pesimismo, la ironía, la perdida de entidad del ser humano ante la amenaza imparable y en ultima instancia la invocación cinéfila propuesta desde su obra (el fantástico, el wéstern y el cine de serie B ) . Un thriller excelente que trasciende al propio género con un sentido de la abstracción fascinante, escenas contundentes, una galería de personajes memorables obligados a cohabitar en una situación de pesadilla y una elaborada atmósfera (respaldada por una inconfundible banda sonora) que supone una de las señas de identidad del director. Una obra única de evidente sabor hawksiano que supone una respuesta personal al cine que otros colegas de generación desarrollaron en ese mismo periodo.

"La cosa" ("The Thing", 1982).

Título paradigmático dentro del cine de terror de la década cuyo fracaso comercial cimentó su condición de película de culto y con el tiempo su consideración de una de las grandes obras maestras del género. Reelaboración del estupendo film de Christian Nyby y Howard Hawks "El enigma del otro mundo" ("The Thing from Another Planet, 1951), el brillante guion de Bill Lancaster eleva el relato original de John W. Campbell hasta alcanzar la mitología del genial H.P. Lovecraft con un sentido oscuro, desesperanzado y apocalíptico a la hora de enfocar el miedo atávico que todos tenemos. Por otro lado sus elaborados y fascinantes efectos especiales a cargo de Rob Bottin ayudan a incrementar la sensación de horror acechante de imposible escapatoria que va absorbiendo a todos los personajes de la ficción. El "nadie confía en nadie" acaba materializando el ideario carpenteriano hasta un extremo irreversible. 

"En la boca del miedo" ("In the Mouth of Madness", 1993).

El tercer peldaño en la "Trilogía del Apocalipsis" muestra una idea fascinante (el escritor fagocitado por su propio universo) aprovechada por el cineasta para volver a su querido universo lovecraftiano. Obra rupturista consciente de su condición especial como ejercicio metalingüístico que aflora como reverso oscuro de la "Alicia" de Lewis Carroll adoptando en última instancia la condición de pesadilla laberíntica sin posibilidad de escape. Una obra que demuestra la maestría de un realizador capaz de trascender el propio relato para ofrecer su particular visión del mundo en todos los aspectos. 

Oscar "Woody" Correa

John Carpenter es leyenda de género, entre muchas cosas por ser vanguardia y origen de muchos convencionalismos de hoy en día, y entre otras como su habilidad para combinar música (que muchas veces compone él mismo), atmósfera, y narrativas innovadoras. Su influencia en el cine de género es grande y sus películas continúan siendo estudiadas y admiradas tanto por la gente del gremio del cine como la legión de aficionados que cultiva. Para mí las más míticas creaciones (difícil muy difícil de seleccionar esta vez) son:

"La noche de Halloween" ("Halloween", 1978).

Considerada una de las pioneras, o la que llegó a redefinir el género slasher, une varios factores clave para su leyenda como su atmósfera tensa, la música icónica compuesta por el propio Carpenter (tan simple como efectiva) y la introducción del legendario y mega imitado personaje Michael Myers.  Podemos decir tantas cosas pero la fundamental es que estableció muchas de las convenciones del género (POV, final girl, etc…) y sigue siendo influyente en el cine de terror y en muchos directores y creadores. 

"La cosa"  ("The Thing", 1982).

Adaptación del relato "Who Goes There?" de John W. Campbell, esta película es destacada por su innovador uso de efectos especiales prácticos pero geniales, y su atmósfera de desconfianza y paranoia (con la tensión de quien es humano y quien no en todo momento), acompañado de la “criticada” música de Ennio Morricone (con la supervisión de Carpenter). Aunque en su momento no fue bien recibida, con el tiempo ha ganado el estatus de culto que se merece y es considerada una obra maestra del cine de terror y ciencia ficción. 

"Están Vivos" ("They Live", 1988).

Esta película de ciencia ficción se ha convertido también como no puede ser de otra manera en un clásico de culto. A Destacar varios temas clave como: A) La fuerte crítica social y política (con los conceptos de la publicidad subliminal OBEY, CONSUME, NO THOUGHT), y que aborda temas como el consumismo y el control social… B) su famosa escena de pelea con la icónica frase (se rumorea que improvisada por Roddy Pipper) que en original es: "I have come here to chew bubblegum and kick ass... and I'm all out of bubblegum", y que ha sido versionada/utilizada/rememorada millones de veces… C) si a todo esto lo aderezas con Roddy Piper, ya alcanza la perfección.