viernes, 2 de octubre de 2026

VVAA “Porky’s” (Polygram, 1982).

 

Los turbulentos tiempos que vivían los Estados Unidos conforme avanzaban los sesenta y que terminaron de reventar en los setenta, ayudaron a triunfar a una cinta como American Graffiti (American Graffiti, George Lucas, 1973), que proyectaba una mirada de añoranza a momentos pasados, a unos años más sencillos y felices. Arrancando con ella lo que se conocería como películas de nostalgia, con tramas ambientadas entre finales de los cincuenta y los primeros sesenta, y que trataron un buen puñado de producciones que gozaron del favor del público en las carteleras de los setenta e incluso en un puñado de años de la siguiente década [1]. 

Dejando a un lado el dramatismo del film de Lucas y de algunos de los títulos que la siguieron, la publicación National Lampoon’s, que llevaba en activo desde 1970 y que a mediados de la década alcanzaba altas cotas de ventas, estrenó con respaldo de la Universal su primera producción cinematográfica, Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, John Landis, 1978) [2]. Una respuesta a esta ola de films de nostalgia, ambientada en 1962, donde el humor más grueso, sexual y escatológico hacía aparición, adueñándose de la función, para terminar por tomar las salas de cine por asalto, generando una serie de imitaciones, y no sólo en los Estados unidos, que arrasarían en los cines (y videoclubs) de medio mundo a lo largo de los ochenta [3]. Dando lugar a una serie de exitosas cintas que a su vez tendrían sus propias secuelas y copias. Un caso llamativo fueron las diferentes producciones israelíes comandadas por los inefables Menahem Golan y Yoram Globus, y realizadas por Boaz Davidson, que dieron comienzo con Polo de limón (Eskimo Limon, 1978), y cuyos personajes prolongarían sus aventuras amorosas-sexuales en un puñado de continuaciones que se venderían muy bien en multitud de países. Y que Golan, Globus y Davidson prolongaron y trasladaron a suelo estadounidense, ya pilotando los dos primeros los mandos de Cannon Films, con El último americano virgen (The Last American Virgin, 1982), aunque ésta se desarrollaba en los años de su producción, no en los cincuenta o sesenta.

BSO de Baby Love (1983), de Dan Wolman, una de las producciones israelíes de Golan & Globus

Al poco de comenzar los ochenta llegaría a las pantallas una de las más célebres cintas que siguieron la estela del film de John Landis, la producción canadiense Porky’s (Porky’s, 1981). Escrita, co-producida, y dirigida por Bob Clark, que con este trabajo se distanciaba de sus anteriores propuestas, donde se había hecho un nombre en el cine de terror con la realización de Children Shouldn’t Play with Dead Things [vd: La noche de los muertos vivientes II; tv/br: Los niños no deben jugar con cosas muertas, 1972], Deathdream [tv/vd/dvd/br: Crimen en la noche, 1974] o Black Christmas [tv/vd/dvd/br: Navidades negras, 1974], así como la producción de la interesantísima Deranged [tv: Trastornado, 1974], cuya realización recayó en sus colaboradores Jeff Gillen y Alan Ormsby, y que se inspiraba en las andanzas de Ed Gein, “el carnicero de Plainfield”, llegando a las salas de cine poquito antes que La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) de Tobe Hooper, que tomaba el mismo caso como inspiración. Tras éstas, Clark iría pasando a mejores divisiones y en 1981 reventó las carteleras con un título (en principio) muy alejado de sus más tempranas producciones.

Porky’s, ambientada en 1954 en la sureña Florida, narraba con humor irreverente (ahora diríamos políticamente incorrecto) las aventuras festivo-sexuales de un grupo de chavales de instituto que parece que no tienen otra cosa en la cabeza que perseguir faldas. En una de éstas se les ocurre ir a un burdel flotante del condado vecino, el Porky’s, que toma su nombre de su dueño (al que interpreta el orondo Chuck Mitchell), un tipo racista y muy cabrón que les hará una jugarreta a los chicos... Aunque al final le saldrá caro.

Las bromas y desventuras del grupo de jovenzuelos protagonistas calaron hondo en el público. La cinta obtuvo un rotundo éxito a nivel internacional (hoy día no se hubieran estrenado en salas de cine), engendrando un sinfín de títulos similares, así como dos secuelas oficiales, Porky’s II: Al día siguiente (Porky’s II: The Next Day, 1983), en la que no salía el personaje de Chuck Mitchell aunque siguiera en el título, y ¡Porky’s contraataca! (Porky’s Revenge, 1985), escrita y producida por Clark pero dirigida por James Komack. Pero además, el éxito de Porky’s daría paso a que muchos distribuidores españoles (con más cara que escrúpulos) trataran de pasar por continuaciones a un puñado de trabajos que en realidad nada tenían que ver con aquélla.

Tercer volumen de la banda sonora de American Graffiti (1973)

Volviendo con el citado film de George Lucas, éste nos ofreció una banda sonora repleta de canciones de R’n’R, R&B, surf, doo-wop, high school, etc, que fue igualmente un rotundo éxito de ventas en su edición física en doble LP, acarreando una continuación en otros volúmenes, así como una respuesta por diferentes países publicando sus propias recopilaciones de oldies nacionales e internacionales. Las siguientes películas que se acercaron a esta temática de nostalgia apostaron del mismo modo por llenar sus BSO de viejos éxitos de los años retratados en sus tramas, destacando la de The Wanderers (Las pandillas del Bronx), publicada por RCA. El film de Landis no fue tampoco una excepción, y no fueron pocos quienes se acercaron a la música de Sam Cook, Otis Day & the Knights y otros gracias a la película [4]. Incluso las producciones israelíes de Golan y Globus recurrieron a la misma estrategia, logrando una notable venta de los álbumes publicados. Buena prueba de ello fue el reportaje sobre la banda sonora del film Polo de limón que hicieron en el programa televisivo Aplauso de TVE [5].

LP de la banda sonora de Desmadre a la americana (1978)

Porky’s no fue una excepción, y también se musicó con una serie de éxitos de los años cincuenta, década en la que transcurría la acción. Polygram se encargaría de publicar el LP al poco de estrenarse la cinta, incluyendo doce de las canciones, generalmente de corte romántico, que suenan en la película. Podemos escuchar a Patti-Page en un par de ocasiones con “Tennesee Waltz” (que abre el álbum) y “Mockingbird Hill”, en su estilo de pop-country, a los Crew-Cuts a ritmo de doo-wop con sus inmortales “Sh-Boom” y “Earth Angel”, a The Platters con su tema más emblemático, la balada vocal “Only You”, a Les Paul con “How High The Moon”, y las baladas pop “'Til I Waltz Again With You” y “Why Don't You Believe Me” a cargo de Teresa Brewer y Joni James respectivamente. No obstante, es la estrella del country Hank Williams quien más representación tiene en el álbum con hasta cuatro de los más famosos cortes de su exitosa y abruptamente corta carrera [6]: “Cold Cold Heart”, “Honky Tonkin’”, “Your Cheatin’ Heart” y “Lovesick Blues”. No obstante, algunos de los temas que suenan en el film no llegaron a aparecer en el disco. Fue el caso de, por ejemplo, el “Maybellene” de Chuck Berry.

Porky’s II contaría de igual manera con una BSO compuesta por un puñado (aunque menos) de canciones de los años cincuenta, pero ésta no llegó a conocer formato físico. No ocurriría lo mismo con la siguiente entrega de la saga, ¡Porky’s contraataca!, que fue la más cuidada e interesante de las tres... pero de eso ya os hablamos hace un tiempo en este mismo blog... [7]

Alfonso & Miguel Romero

[1] Nos adentramos en este tema en este enlace: https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2025/05/seis-respuestas-diferentes-american.html

[2] En su juvenil reparto se encontraba Karen Allen, que también estaría al año siguiente en una de las mejores respuestas al fundacional film de George Lucas, The Wanderers (Las pandillas del Bronx) (The Wanderers, Philip Kaufman, 1979). 

[3] Más información en esta entrada: https://cerebrin.wordpress.com/2020/08/24/van-wilder-animal-party/

 [4] No obstante, en la banda sonora de Desmadre a la americana encontrábamos un par de temas versionados para la ocasión por uno de los intérpretes de la misma, el genial John Belushi. Que se ocupó de cantar “Louie, Louie”, de Richard Berry, y “Money (That’s What I Want)”, de Berry Gordy.

[5] No obstante, la versión “made in USA” de estas, El último americano virgen, desarrollada en los primeros ochenta, contó con una banda sonora repleta de pop y new wave a cargo de Blondie, The Police, Devo, U2, The Cars, The Commodores, y muchas otras formaciones.

[6] El 1 de enero de 1953, a la temprana edad de 29 años, un fallo cardíaco ponía fin a la vida de Hank Williams. Algunos detalles del suceso aún no han quedado claros. Por cierto, la música de este imprescindible músico de country ocupó igualmente un lugar destacado en uno de los grandes títulos del Nuevo Hollywood en los años setenta, el drama sureño La última película (The Last Picture Show, Peter Bogdanovich, 1971), cuya trama transcurría también en la década de los cincuenta.

[7] https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2023/05/bob-clark-dave-edmunds-y-la-banda.html


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