Cinco décadas hace este año 2026 que The Damned se subieron por primera vez a un escenario. En la gira internacional por sus cincuenta años, la banda británica recalaba en España en tres citas: en Valencia, el viernes 25 de septiembre dentro de la programación del Visor Fest, que tuvo lugar en el auditorio Marina Norte Bareclonat; en Barcelona el sábado 26 en la Razzmatazz; y el domingo 27 en Madrid en la Sala Wagon.
Visto que no incluía esta visita a nuestro país ningún concierto por tierras andaluzas [1], y como no era plan de dejar pasar la oportunidad de ver a Dave Vanian y los suyos, por razones de logística nos decantamos por asistir a la última de las citas programadas. Y la mañana del domingo 27 nos dirigimos a la estación de Santa Justa y cogíamos junto a un amigo el AVE dirección a la capital. “La calidad del servicio no es la misma desde hace cuatro o cinco años”, nos comentaba nuestro compañero de correrías. Totalmente cierto. La enorme, desbordante, cantidad de turistas (extranjeros y nacionales) que colapsan cada día la estación, y las larguísimas colas que se montan para los distintos embarques, han sobrepasado y con mucho la infraestructura que bastaba para dar el mismo servicio hace tan sólo unos años. Ello unido al lamentable accidente ferroviario que tuvo lugar el pasado 18 enero en Adamuz, Córdoba, ha ocasionado que los retrasos sean cada vez más corrientes (y asumidos por los viajeros). Afortunadamente, nuestro viaje de ida no sufrió ningún atraso (el de vuelta no sería lo mismo), ni ningún otro percance.
El viaje se hizo corto y agradable. Llegamos a nuestro destino al mediodía, con la estación de Atocha rebosada de gente, y disponiendo nosotros de tiempo de sobra para permitirnos un paseo por el rastro, bajo un sol de justicia, y hacer algunas paradas para comer y beber algo (siempre hay un motivo que celebrar, dice el refrán), y pasar por algunas tiendas (aprovechando la libertad de apertura en días festivos que tiene Madrid). Después paramos en el apartamento reservado para darnos una ducha, descansar un poquito y prepararnos para ir al evento.
La Wagon, sita en la parte superior de la estación de Chamartín, abría sus puertas con amplia anticipación a la hora programada, las 20:30, para que la banda saliera a escena. Llegamos con tiempo de sobra para colocarnos entre las primeras filas. Aún no había mucha afluencia de gente en la sala. Como era de esperar, nos encontramos con un público variopinto (la larga trayectoria del grupo y sus distintas etapas han ido acercando a una gran variedad de fans a la banda) que, eso sí, en su mayoría peinaba canas. La banda celebra, como decíamos al principio de estas líneas, cincuenta años en activos. Sus integrantes rondan los setenta, quien más y quien menos, y de igual modo la mayoría de sus seguidores no son precisamente unos jovenzuelos. Unos/as pocos/as de los asistentes incluso llevaban bastón o muleta para ayudarse a caminar.
Poco a poco la Wagon se fue llenando, y para cuando llegaba la hora señalada se encontraba un generoso número de personas colmando el recinto. Los indispensables Dave Vanian, Capitán Sensible y Rat Scabies [2], junto a los también míticos y memorables Paul Gray y Monty, no se hicieron de rogar y The Damned tomaban el escenario. Abriendo fuego con “Streets of Dreams” para meterse al público en el bolsillo sin ningún problema desde los primeros acordes. De esta etapa, más gótica, de la banda también sonaron cortes como “Shadow of Love”, “The History of the World (Part I)”, “Just Can’t Be Happy today”, “Is It a Dream?”, o la tan esperada (y cantada por todo el respetable) versión del “Eloise” de Barry Ryan que el grupo registrara en 1986. Tampoco faltó un (somero) repaso a su (primigenia) etapa más punk, con clásicos de la talla de “Love Song”, “Second Time Around”, “Machine Gun Etiquette” o la indispensable “Neat Neat Neat”, con la que concluirían este bloque. Hubo lugar también para recordar/homenajear a Brian James, uno de los miembros fundadores del grupo [3], fallecido en marzo de 2025. Y cerraron tras un par de bises, la fundacional “New Rose” y la dinámica “Smash It Up”.
The Damned sabían que contaban con el beneplácito de la afición asistente y se mostraron muy cómodos durante la actuación. Mr. Vanian, con su eterno look de dandi siniestro, no se estuvo quieto en ningún momento, recorriendo el escenario de una punta a otra a lo largo de todo el concierto y acercándose cada dos por tres a las primeras filas. Tampoco el Capitán Sensible ni Paul Gray quisieron permanecer parados, buscando igualmente el apoyo del respetable. Poco se le puede achacar a una banda con tanto recorrido, que sabe muy bien quiénes son y qué espera el público de ellos. Algunos fallos técnicos en la percusión y poco más. Resultó muy cuestionable (e incómodo), esto responsabilidad de la sala, el machacón y cegador juego de luces. También el sonido falló en alguna que otra ocasión. Pero bueno, esos son cosas que no tienen gran importancia. Lo peor del evento vino por parte del público. Es decir, por parte de “cierto sector del público”. Un puñado de tipos borrachos, por supuesto no de los más veteranos, se emperraron en que estaban en un concierto de punk (ignorando, conscientemente o no) el resto de la trayectoria de la veterana banda. Y para ellos, en su cerrazón, un concierto de punk es una excusa (como cualquier otra) para hacer el cafre. No bailar pogo, no hablamos de eso. Estamos hablando de dar codazos en la espalda a quien tienen delante, empujar a diestro y siniestro, propinar patadas a cualquiera que esté en frente, tirarle vasos de cerveza al personal por encima (como si fuera barata la birra en el local...), etc. Y es que ni siquiera aguardaron a que diera comienzo la parte con los temas punk de The Damned, cuando empezaron a armar bulla aún estaban sonando temas más tranquilos.
Esto llevó a que más gente acabara implicada en el barullo. O contagiados por el frenesí violento o respondiendo al mismo (y uno se pregunta: para qué llegar con tiempo y hacerte con un buen sitio si luego se va a montar esto y te van a desplazar/echar/golpear). Pero también dio lugar a que muchos otros se fueran para atrás, apartándose de la violencia y evitando recibir hostias no deseadas y/o entrar en pelea con alguien. Ya hemos comentado que no pocos de los asistentes tenían ya una edad en la que estos saraos no son bienvenidos. A ver, una cosa es moverte y bailar con tu círculo de amistades, dar saltos (sin atizar intencionadamente a nadie), y demás. Estas en un concierto, de acuerdo. Y otra muy distinta ir a sacudir a todo quisqui. Al finalizar el show eran legión las caras de cabreo y decepción entre el público, y la gente (indignada) comentaba que esa actitud violenta estaba fuera de lugar. Un punto y final amargo a una cita muy esperada que podía haber acabado de otra forma mucho más positiva si los retrasados de turno, parapetados bajo el abrigo de su ignorancia, no confundieran una sala de conciertos con un estadio de fútbol. Porque es la misma actitud de utilizar lo que en tiempos fue un deporte para irse a dar de hostias de una forma, digamos, aceptada/interiorizada hoy socialmente.
Comentando del tema unos días después con una amiga, ésta nos declaraba que recientemente había estado en una diminuta sala de Sevilla, en un concierto de una banda alejada de postulados punk, en el que también una sección del público se entregaba a una espiral de golpes y empujones como si de un liberador y dionisiaco ritual obligatorio se tratara. Y es que la alargada sombra de los imbéciles acecha en cualquier rincón. O lo que es lo mismo: en todos lados hay gilipollas.
Alfonso Romero & Malina Murnau
[1] Casualmente, el sábado 26 de septiembre actuaba en Granada The Sisters of Mercy, banda en la que militara durante un tiempo Patricia Morrison, la esposa desde 1996 de Dave Vanian, líder de The Damned. Aunque desde hace unos años en las redes hay rumores de su separación, oficialmente la pareja sigue junta.
[2] Rat Scabies llegó a tocar con la banda de gothabilly The 69 Cats. De ellos os hablamos hace un tiempo en este mismo blog: https://lesdansesmacabres.blogspot.com/2023/08/el-oscuro-rockabilly-de-69-cats.html
[3] También fue uno de los creadores de la banda The Lords of the New Church, aquí junto al norteamericano Stiv Bators (exDead Boys).



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